Crianza con desapego II: lazos afectivos

posted by Principesa de Preslav 18 febrero, 2016 21 Comments

El otro día comencé con esta sección de Crianza con desapego con el tema del colecho y parece que tuvo buena acogida. Es por esta razón, por la sigo adelante con ella, por esa gente que captó la ironía y no se tomó el post como una ridiculización de quien hace con sus hijos lo que le viene en gana, pensando siempre, en lo mejor para ellos.

Podría haber tocado la siempre controvertida lactancia materna y contar con más de 140 caracteres para poder expresar mi opinión tranquilamente. Sin embargo, me voy a portar bien y voy a seguir el orden de las Bs, sobre todo porque no me quiero convertir en una defensora a ultranza de que cada madre haga lo que se salga de las narices y no tenga que dar explicaciones ni a las lactivistas ni a las biberonistas. Que el tema ya cansa una barbaridad. Además, ya me explayé a gusto en el post de los mamíferos de la semana pasada. ¡No más lactancia materna en este blog!

Recordamos en qué consiste la crianza con apego por si hay algún despistado en clase. Se basa en 8Bs (del inglés) que son las siguientes:

  • Lazos afectivos desde el nacimiento
  • Lactancia materna
  • Llevar el bebé encima
  • Dormir con el bebé
  • Confianza en el valor del llanto como lenguaje
  • Cuidado en los adiestramientos
  • Mantener un equilibrio
  • Ambos (así, tal cual del inglés: Both)

Lazos afectivos desde el nacimiento

Fomentar el contacto piel con piel con el bebé desde el momento en que nace, como ya hacen en muchos hospitales. El bebé necesita a la madre y estar con ella facilita la instauración de la lactancia materna (los bebés separados tienen más problemas para mamar), le hace sentirse más seguro (los separados aumentan la frecuencia cardíaca y empiezan a sentir estrés, consumiendo más glucosa sanguínea) y la madre se vincula más fácilmente con su hijo (se ha visto que cuando hay una separación las madres acarician menos a sus bebés y tienen menos momentos de contacto visual)

Este extracto es del artículo de donde he sacado la información sobre la crianza con apego (cortesía de bebés y más)

Aquí ya lanzo mi primera proclama: supongo que si mi generación (la de los 80′) ha salido respondona, poco afectiva, rebelde hasta el punto de desafiar los convencionalismos, etc. algo tuvo que fallar y debido a que en los 80 no te ponían encima el bebé nada más nacer, ya sabemos qué fue. Antaño (porque cuando vas atrás en el tiempo más de 20 años ya es antaño por muy viejos que nos haga sentir eso) los bebés ni siquiera dormían en los nidos junto a las camas de sus madres. Era una aberración del demonio porque se los llevaban a salitas donde había otros congéneres y coetáneos en arrullos y lejos de los brazos de sus madres (y de sus padres, los grandes olvidados en estos artículos de apego)

Claro, ahora entiendo por qué las vascas tenemos esa fama de ariscas de la ostia que “8 apellidos vascos” no ha hecho más que expandir. Es porque no hicieron piel con piel con nosotras y después, nos hemos encargado de enfatizar que las que no queremos piel con piel somos nosotras.

Ya siendo todo lo serios que me permite ser esta sección para hablar de una crianza particular que, en el fondo, sólo sirve para poner otra etiqueta más a los padres y madres , no creo que tuviera que ser una norma crear lazos afectivos con los bebés para practicar un tipo de crianza u otra. Es decir, eso te lo pide el propio cuerpo en cuanto ves a tu criatura por primera vez y es porque la quieres con locura.

Yo, como os decía, vasca de las ariscas que salían de fiesta a divertirse y no a ligar (lo que quería decir que cada hombre que quisiera romper el núcleo de amigas se consideraba el enemigo) nunca he sido de apego en general: mis padres, hermano, Consorte, primos, tíos, etc pueden corroborarlo (la culpa la tiene mi madre por lo que os decía más arriba) pero he tenido a mí hija y no he parado de abrazarla, de besarla, de mimarla, de decirle un carro de apelativos moñas y cursis, … y eso sin piel con piel desde el minuto cero.

Cuando leo algo como:

Se ha visto que cuando hay una separación las madres acarician menos a sus bebés y tienen menos momentos de contacto visual.

Me pregunto: ¿Quién lo ha visto? ¿hay voyeurs de la crianza con apego en los hospitales viendo si las madres hacen piel con piel o no? ¿Estos datos los apuntan en un papel que recoge una paloma y lo lleva a un centro de datos que hay en una nube de algodón donde se hacen estadísticas súper objetivas sobre la relación del piel con piel con el amor de una madre hacia su bebé? ¡Cuánto trabajo para escribir un artículo, ¿no?!

Quizá alguno de los chiflados que nos atendió en el hospital, en la NO planta de maternidad, era uno de estos emisarios del apego y estuvo tomando notas de nuestra actitud para con nuestro bebé. Quizá anotó que el bebé dormía en su cunita junto a mi cama en vez de sobre mí. Quizá percibió poco contacto visual aunque pudiera deberse a que la niña tenía los lacrimales obstruidos y no pudiera abrir los ojos (pero claro, si hubiera estado tan cerca como para saber eso, le habría descubierto y probablemente dado una ostia por acercarse a nosotros tomando notas en plan sospechoso)

Mi caso debe ser una excepción porque a pesar de que el piel con piel fue escaso porque nada más ponerme la niña encima se cagó… ¡Sí! se cagó. Nadie me creyó hasta que saqué la mano con el tema pegado. Así que la cogieron para limpiarla y después llevársela por un fallo de saturación. Sin embargo, una vez ya en planta, juntas, con camisón de mercadillo hecha un adefesio yo y pijama de hospital de niño de 4 años ella, estuvimos de parleta madre-bebé y oye, me miró con su ojo bueno. Y yo la quise besar (aunque ahora parece que no se recomienda hacerlo), y la achuché, y ella me miró, me cogió el dedo, tuvimos contacto visual (de ese que queríamos que hubiera antaño con el tío que nos molaba del bar) y nos enamoramos. Nunca he preferido no acariciarla eso os lo puedo garantizar, por lo que cuando leo este tipo de artículos siempre pienso en la de gilipolleces que se dicen.

Pero, claro, mi hija también es vasca y no todo lo arregla el piel con piel o la ausencia del mismo, que pega unos manotazos que ni Bud Spencer, pero ese es otro tema que quizá también sea hereditario de no haber estrechado lazos afectivos desde el minuto cero. Igual si dejas que pasen un par de días ya pierde fuerza el conjuro del apego. Quien sabe, pero alguno de estos expertos ojeadores que toman nota, deberían arrojar luz sobre estas dudas que nos surgen a los escépticos.

Por cierto, que en el mismo artículo leo:

Hace unos días me comentó una compañera, madre hace ya unos añitos, que había ido a un hospital a ver al bebé de la hija de una amiga. Según me contó, el bebé se había pasado todo el día encima de la madre, después de nacer, con un pañal como única prenda. “Ahora deben hacerlo así, debe ser algo nuevo, porque en nuestros tiempos era muy diferente…”, me dijo, y así iniciamos una interesante charla sobre el antes y el ahora.

A mí lo que me llama la atención de este párrafo no es que ahora se hayan cambiado prácticas de antaño en el cuidado de los recién nacidos y los padres; es que esta enfermera de pediatría haya ido al hospital a visitar al bebé de la hija de una amiga. ¿Pero no decían que visitas en el hospital las justas para no atormentar a los padres y la nueva criatura? A ver si nos ponemos de acuerdo.

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21 Comments

Mamadichosa 22 febrero, 2016 at 3:55 pm

Me encanta lo que escribes.Me ha gustado mucho el post y estoy enganchada a esta sección. 🙂
Yo si tuve a la niña pegadita pero eso no hizo que la peque se enganchara a la teta… ah!que hemos dicho que nada de lactancia en este blog. Ok! Como decía la tuve pegada,mi marido también y creo que los lazos afectivos fueron como debían ser desde el minuto en el que salio de mi y me miró con esos ojos que no se quería perder nada de lo que pasaba a su alrededor.Pero también estuvo en su cunita por que la cesárea me hacia ver las estrellas. Asi que el supuesto ojeador de habitaciones de madres recientes me pondría mala nota… lo que dices!soberana tooontería. Quiero muuuucho a mi hija y la doy besos y abrazos y eso que soy de naturaleza seca. Un saludo!

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Principesa de Preslav 22 febrero, 2016 at 6:29 pm

Hola!
Seguro que hay un registro donde podemos ver nuestra puntuación de apego.
Y si eso, podemos hacer un grupo de ariscas confesas. Seguro que somos unas cuantas.
Un abrazo!

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Opiniones Incorrectas 22 febrero, 2016 at 9:19 pm

Yo prohibí visitas en el hospital y me fui a 80 kms a dar a luz ahahahaha no era el momento de aguantar gente pesada.

Encima en el momento del piel con piel mi marido secuestró a mi hijo, porque cuando le dijo la matrona que lo llevara él en brazos del paritorio a la habitación, no se planteó que volviéramos a la sala de dilatación y pensó que regresábamos a la nuestra. Así que allí se fue con BB en brazos a por mi madre por el hospital jajaja vaya bronca le cayó.

Besos

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Principesa de Preslav 22 febrero, 2016 at 9:45 pm

Es que lo de las visitas en el hospital es terrible. Si hubiera sido por mí, habría aniquilado a todo el que cruzó la puerta y ya puestos, a los tontosdeculo que teníamos de compañeros de habitación que eran unos impresentables.
Ay maja, es venir tú aquí y ponerme enviolentada 😛

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Pilar 22 febrero, 2016 at 10:13 pm

Yo la verdad es que estos artículos que pretenden ser algo así como un libro de instrucciones para criar bebés procuro no tomármelos muy en serio. Eso de que las madres que han sufrido separación tras el parto acarician menos a sus bebés me parece incluso cruel, y en mi caso te aseguro que es falso. Mí hijo pequeño nació tras una cesárea de urgencia, a mí me durmieron y conocí a mi hijo 24h después, así que el voyeur de la crianza debió de ponerme un cero en piel con piel y se fue. Si hubiera esperado al día siguiente habría visto cómo contra todo pronóstico abracé y besé a mi hijo!! Y te digo más, han pasado casi 6 años y los besos y caricias no han cesado!! Me encanta esta sección, un beso, Pilar

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Principesa de Preslav 23 febrero, 2016 at 9:07 am

¡Cómo que un cero! ¡Qué vergüenza!
¿Sabes qué pasa? que la mayoría de la gente habla sin saber la situación de cada uno y que en esta vida, somos todos tan diferentes con nuestras propias circunstancias, que no hay manera de aplicar algo genérico a todos. A partir de ahí, mira, a estas alturas; que cada uno piense lo que quiera sin meterse en la vida de los demás.
Quién sabe… igual ganas puntos en las demás Bs
Muax!

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Núria, The Viking's Mama 23 febrero, 2016 at 9:44 am

¡Hola! de verdad que me parto con esta sección 🙂 debe ser que yo también soy algo arisca por aquello de que tengo ascendencia navarra! y paso de establecer contacto visual con mi peque, o vete a saber, eso será lo que piensen los iluminados que escriben este tipo de artículos sin tener en cuenta las circunstancias. Mi pobre bebé estará traumatizado porque sus padres ciegos no establecen contacto visual con él.
Pues mira, todo lo que no miro lo suplo con caricias, besos, palabras, mimos, canciones así que me parece que no va a sentir ninguna carencia al respecto y por el piel con piel, es algo que yo quería hacer y tuve la suerte de poder hacerlo en el paritorio pero luego en la habitación estuvimos ambos vestidos y no siempre durmió en mi cama.
Esperando con ganas el siguiente artículo de la sección! adelanto que soy muy pro porteo xd pero como siempre sin pasarse.

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Principesa de Preslav 23 febrero, 2016 at 10:26 am

¡Eres la jefa Nuria! jajajaja
¿Cómo que eres pro porteo? ¡Noooo! yo no es que sea anti-porteo es que mi hija es una rebelde y no quiere oír hablar de ir muy pegada a una persona. Es independiente con 14 meses la jodida.
Un placer tenerte siempre por aquí. ¡Besos!

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Núria, The Viking's Mama 25 febrero, 2016 at 9:41 pm

Buenooo! es que como tenga que llevar al vikingo en un cochecito…, ya puede ser un minitanque o puede que padezca algún descalabro jajajaja, así que por motivos prácticos el portabebés me va genial y también para que negarlo, me encanta llevar a mi vikingo koala encima 😉 al menos mientras se deje… cuando empiece a andar… bueno, eso ya será otro tema .
Besotes guapa!

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Natalia (@mamadedosmasdos) 27 febrero, 2016 at 4:33 pm

Sigo siendo tu fan Nº1 jeje. Mi caso es 1º hijo hace 10 años…cesárea, separación de 3 hrs. o sea que piel con piel na de na, pero oye me ha salido rebelde el niño porque es super cariñoso y yo tambén porque no podía dejar de mirarlo. 2º hijo hace 9 años parto normal, juntos desde el principio, aunque me vi tan…sucia quería una duchita asi que se lo llevaron media horita al nido…otra vez la rebeldía,pero me enamoré perdidamente de su mirada y él es el niño más dulce que conozco. 3º y 4º hijas, 6 meses, cesárea…un cúmulo de acontecimientos…hipoglucemia, incubadora, pruebas varias, poco piel con piel, pero otra vez amor puro. Es que en casa somos todos muy rebeldes…

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Principesa de Preslav 27 febrero, 2016 at 8:41 pm

¡¡Muchas gracias Natalia!! ya sólo por eso, merece la pena hacer el blog 😀

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Mamá Oveja 28 febrero, 2016 at 10:25 pm

No sé què és eso de ambos, si en todo lo demás son ambos todo el tiempo, ni lo del equilibrio…Y eso de los adiestramientos?
Lo demás lo he cumplido de pé a pa y como obsesionada del apego siempre me parece que los lazos nunca son demasiado estrechos, que podría haber hecho más…porque claro! Nos exigen tanto que nos ponemos a exigirnos a nosotras mismas también. Y sí, hay voyeurs del antiapego…a mi una enfermera me miraba mal y sacudía la cabeza cada vez que entraba y me veia con el bebé colechando en mi cama y la cunita vacía. “Menuda cacho hippy”,decía su mirada. De todo hay en la viña y mi conclusión es que las madres hemos de seguir nuestro instinto, sin listas de apego y sin sentimientos de culpa. A tomar viento todo jajajaja

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Principesa de Preslav 29 febrero, 2016 at 9:23 am

Efectivamente jajaja ¡a tomar viento todo! y que cada uno haga lo que le plazca, le pida el cuerpo y le permitan sus hijos (que no todos están por la labor de dejar “apegar”)

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Crianza con desapego III: llevar el bebé siempre encima - Principesa de Preslav 8 abril, 2016 at 12:22 pm

[…] Lazos afectivos desde el nacimiento […]

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Jesica 28 abril, 2016 at 6:44 am

Estando embarazada de mi primer hijo y tras la elección del nombre (Samuel) todo eran quejas. Mi tía que si el niño de fulanita se llamaba así y era malisimooo! Mi madre q el nombre era muy feo, mi suegra que lo llamara como quisiera para ella iba a ser currito ( su hijo Francisco, paquito para los amigos). Yo cabezona que soy cuanto mas se quejan peor lo hago así que estábamos entre 3 nombres y elegí ese aparte de que ya habíamos descartado los otros dos era el que mas me gustaba y el que mas criticas llevaba. Tuvieron que asumirlo
Luego con mi hija ha sido otro cantar como vieron que soy cabezona ( a mas no poder) y me importa 3 pitos las opiniones en el momento que decidimos el nombre nadie de mi familia cercana dijo nada. Pero una vecina de mi calle una tarde me viene como la que va a trapichear y me pregunta el nombre, al decírselo pone cara de haberse comio una aceituna amarga y me dice q ese nombre esta muy de moda…. Que le ponga uno menos visto y mas bonito. Hola??? Señora de 3 casas mas para allá, alma de cantaro, que car…. le importa a usted como llame YO! A mi hija?!!! Pues si señores a la gente le gusta meterse en todos los asuntos tengan o no que ver en ellos, la cuestión es darse a notar.
Por cierto lo de mi suegra es verídico, mil veces diciéndole que el niño se llama samuel y ella pasaba de todo hasta que el mismo niño después de varios intentos de decirle abuela que me llamo samuel, opto por ignorarla y hasta que no lo llamaba por su nombre no contestaba ( todo esto sin nosotros decirle nada al chico) Así que a ponerle el nombre que cada uno quiera.

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Crianza con desapego IV: el llano como lenguaje - Principesa de Preslav 26 mayo, 2016 at 12:32 pm

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Crianza con desapego IV: el llanto como lenguaje - Principesa de Preslav 31 agosto, 2016 at 12:01 pm

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Mamá Pingu 2 febrero, 2017 at 12:13 pm

Principesa, me río mucho con tus posts. Aunque a veces te expresas de manera un tanto radical está claro que no dices las cosas por decir.

Como aún no he parido no me veo como para opinar sobre este tema. Supongo que me dejaré guiar por el instinto, porque al fin y al cabo se trata de mi hijo y no del de los que escriben las guías o de los que opinan diciéndote lo que debes hacer (que los hay, los hay…)

¡Besotes!

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Principesa de Preslav 2 febrero, 2017 at 10:00 pm

Hola!
Tu no me hagas mucho caso que se me va la olla. Tu haz lo que creas mejor que cada bebé es un mundo y aunque dudes, lo que decidáis bien estará. Esto solo es humor.
Un besote!

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Y si Cersei Lannister llevara a sus hijos al mismo cole que tú a los tuyos | Principesa de Preslav 4 octubre, 2017 at 12:27 pm

[…] Y si creéis que todo esto es un jaleo, esperad a saber el tipo de crío endemoniado que tiene y después se convierte en Rey, al que le gusta torturar prostitutas con ballestas y mazas de hierro. Vamos, que se nota que no lo ha criado con apego. […]

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Crianza con desapego V - Tener cuidado con los adiestramientos | Principesa de Preslav 9 octubre, 2017 at 10:05 am

[…] Lazos afectivos desde el nacimiento […]

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