Crianza con desapego V – Tener cuidado con los adiestramientos

posted by Principesa de Preslav 9 octubre, 2017 0 comments

Recupero esta sección que dejé abandonada allá por el siglo pasado. Reconozco que acabé un poco harta de las madrefuckers que no eran capaces de percibir la ironía con la que escribía los artículos así que decidí escribir cosas más interesantes como: una reflexión sobre la extinción, qué pasaría si Cersei llevara a sus hijos al mismo colegio que tú, cosas de Peppa Pig… y oye, me fue mucho mejor.

Pero ha vuelto la sección y esta vez nos toca hablar sobre: tener cuidado con los adiestramientos. Está claro, si quieres criar en el apego, no vale ir de súper empática y después no impedir que tu hijo sea Gozilla. Habrá que ponerle unas pautas para transmitir el apego de generación en generación.

Estos son los listados de los anteriores posts sobre la crianza con desapego:

Cuidado en los adiestramientos

He de decir, antes que nada, que rememorando los posts y releyendo algunas de las fuentes de inspiración, me sigue tocando los huevos que a esta turrada de las 8Bs lo llamen las premisas para criar con cariño.  Es decir, entiendo que haya algunas pautas para orientar a los padres en una dirección que se base en el respeto a los bebés y sus necesidades, pero llamarlo a esto cariño hace creer que hacer lo contrario o cosas diferentes es de ser menos cariñoso y no, chatos.

Total, lo de los adiestramientos viene a ser que tengamos muchísimo cuidado con establecer ciertas rutinas a los bebés no vaya a ser que nos volvamos demasiado estrictos. Y de esto nos tienen que avisar porque la gente normal no es consciente de cuando está siendo estricto con un bebé recién nacidoQue parece que haya que explicarlo todo.

La crianza basada en el instinto y en el contacto permite discernir el concepto de asesoramiento del de adiestramiento.

¿Habéis entendido algo de esta frase tan reveladora?

Yo no ejercí la crianza del cariño de la que aquí se habla y establecí, junto a mi santo consorte, unas rutinas que resultaron ser muy bien aceptadas por mi hija cuando era una renacuaja. A saber:

  1. Diferenciar el día de la noche poniéndole ropa de día y de dormir según la hora del día.
  2. Cambiarla de entorno dependiendo de si era la hora de dormir o comer.
  3. Cambiarla de ropa para salir a la calle y ponerle el pijama para las horas del sueño.
  4. Bajar la luz cuando llegaba la hora de dormir.

Estamos hablando de bebés, de los primeros meses de vida de los retoños, ¿quién se va a poner a ejercer un adiestramiento? Ni que fuera esto los Navy Seals. Pero, ¿en serio hay que escribir 8 normas dónde una de ellas sea recordarnos que necesitamos tener instinto a la hora de tratar con nuestros hijos?

hay libros que aconsejan que el bebé se duerma única y exclusivamente en la cuna para que no tenga la tentación de dormirse en nuestros brazos… siendo un problema, por ejemplo, si un día estamos fuera de casa.

También hay libros que recomiendan dejar al bebé llorar lo que sea necesario y seguramente habrá padres que los hayan leído y no hayan hecho caso al libro. A eso se le llama instinto y no hace falta que esté escrito en un octálogo de normas para tenerlo: o se tiene o no.

Ojo, que también es cuestión de tener ganas.

Un estilo de crianza rígida basada en relojes y calendarios no es una forma natural de cuidar a un bebé. Esto no quiere decir que no haya rutinas, pero no hay que olvidar que las necesidades del bebé están por encima de los horarios y de los deseos de los adultos.

Tampoco lo es de vivir y aquí estamos los adultos, siervos del reloj desde que nos despertamos hasta que nos acostamos.

El otro día leía un tweet o un mensaje en Facebook (qué sé yo, veo tantas cosas) dónde unos niños pedían a su madre saber qué se sentía siéndolo (madre, claro). Así que la madre los despierta a las 3 de la madrugada para pedirles hacer pis. A los críos no pareció hacerles mucha gracia, pero eso es ser madre y padre, queridos niños. Es decir, en este mundo dónde hay todo tipo de progenitores, no va a tener más medallas el que adecua su vida a sus hijos, ni va a dar más cariño porque viva pendiente de su bebé las 24 horas del día por miedo a que le echen del club del apego. Eso es lo NORMAL.

Estoy un poquito harta de esas mujeres que se creen mejores personas por ser madres y esto es lo mismo: tu responsabilidad como progenitor es cuidar de tu bebé y darle todo lo que necesita. No por eso eres mejor persona, ni más responsable. Digamos que es un deber.

Después leo que a pesar de tanta alarma por no ser estrictos, la crianza con apego en sus estatutos permite establecer ciertas rutinas. Ya si después el crío decide pasarse por el forro de los cojones dichas rutinas es otra cosa. Tu deber es captar sus frustraciones gracias al contacto y al vínculo establecido con todas las Bs anteriores (que para algo llevas colechando, amamantando, rescatándole del llanto, llevándole encima y estableciendo lazos desde el primer día)

Crianza basada en la confianza

Porque os puede parecer mentira, pero puede abrirse un avismo (como el de Helm) entre tu bebé y tú si le adiestras de manera estricta. La crianza con apego está basada en la confianza y un bebé se va a sentir muy cabreado y te va a hacer pasar las de Caín, si rompes ese vínculo que había surgido entre vosotros obligándole a ponerse el pijamita antes de la siesta.

Hay que buscar una manera adecuada de funcionar en casa.

Te dicen alegremente: y esto pasa por llegar a un consenso con el bebé. Se trata de sentarse, mirarse fijamente y llegar a un acuerdo con la hora del baño, de las comidas, de la siesta, de irse a dormir, del paseo… poner firmeza en las cosas en las que estáis de acuerdo y ceder, más por tu parte que por la suya, en los asuntos que generen controversia.

Recuerda que te debes a ese bebé y que lo importa que no recuerdes lo que es soñar porque te impida entrar en fase REM de lo mucho que se despierta por la noche. Confianza. CONFIANZA.

Ya cuando sea mayor y la crianza con apego haya terminado dando paso a la anarquía, recuérdale que lo que antes debía ser una rutina respetada ahora es adiestramiento puro y duro y tu mandas. Porque no nos engañemos: cuando son pequeños mandan ellos, pero cuando crecen, mandas tú y tu “tu verás lo que haces” (con el que no dices nada, pero le adviertes de todo)

 Muchos bebés acaban revelándose si intentamos forzar las situaciones.

Y no puedes devolverlos. Si te lo has traído del hospital, ya son tuyos para siempre. Pero si les das la paga, las cosas cambian y tu casa puede convertirse en Fort Knox.

¿Qué podría ser un método de adiestramiento?

Esta gente no pierde ocasión de hablar del señor Estivill. El anticristo del apego, el Satán de la crianza. Aquel que se ha forrado escribiendo libros dónde explica métodos de crianza que muchos padres han seguido a pies puntillas porque era la moda y la recomendación hará unos años. Antes de que se tuviera en cuenta que los deseos del bebé prevalecen sobre los de los progenitores.

OJO, esto es como el bacon, que hace unos años era el Dios de los bocatas y las barbacoas y la OMS lo ha sentenciado a ser una droga.

Pues escucha esto Estivill:

La relación entre padres e hijos debe ser una relación basada en el cariño, el respeto y la confianza.

Y esto del respeto mutuo se lo voy a contar a mi amiga que no duerme desde hace dos años porque su hijo así lo ha decidido libremente.

En el próximo episodio hablaremos de: Mantener un equilibrio, esto es, ni ser demasiado estricto ni ser hermanitas de la caridad, que luego los niños se confunden y te salen carne de Hermano Mayor.

Fuente: ¿qué es la crianza con apego?

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