Diario de la escuela I – la adaptación

posted by Principesa de Preslav 7 septiembre, 2016 2 Comments

Durante el verano os comenté como en Junio habíamos tenido el primer contacto con la escuela de cara a Septiembre, donde empezaría el curso en el aula de Infatil de 2 años. Lo recordaréis porque os hablaba de cómo no se respetaban los tiempos de los crios.

Bueno, pues ha llegado Septiembre y en breve comienza la adaptación al aula de 2 años y con la adaptación, mis nervios, mi preocupación y mis presentimientos.

No me considero una madre histérica de esas que no le dejan hacer nada a su hija por miedo a que le pase algo. Desde que nació, además, decidimos que no seríamos como marsupiales y que dejaríamos que la cogiera la familia, que no estuviera siempre pegada a nosotros (salvo que ella lo decidiera), en resumen, darle espacio.

De todas formas, es complicado criar a una niña sin ninguna referencia infantil alrededor. No tenemos hermanos, primos… No quedar do la cuadrilla todo lo que nos gustaría para que jugara con el resto de niños (que los hay tanto mayores como pequeños). El hecho de no haber ido a la guardería tiene muchas ventajas, pero el “miedo” (o mejor, el desconocimiento) que supone verse rodeada de niños (con su todo: ruidos, gritos, caricias, intentos de abrazo, peleas…) es una desventaja.

Ahora nos encontramos a días de que empiece el colegio y siendo una niña tranquila, de diciembre, a la que le gusta observar antes de hacer algo y que se asusta fácilmente; hacen que lleve varios días durmiendo como el culo pensando en qué será de ella en clase.

Me adelanto a los acontecimientos, es uno de mis defectos, que en vez de esperar al día en sí y ver qué pasa, me pongo en lo peor. Esto puede tener dos resultados: que llegado el día me sorprenda de su capacidad de “supervivencia” e integración o que mis peores presentimientos se hagan realidad y vaya a costarle mucho adaptarse.

La adaptación es para los padres

Bendita adaptación.

Ahora mismo, antes de que todo esto comience, siento que la adaptación es realmente para mí. 21 meses después de haber sabido lo que la niña hacía cada día porque estaba al cuidado de la familia pesan mucho aún a sabiendas de que estará en el colegio tranquilamente.

Por suerte (o puede que no), los primeros tres días podré entrar con ella en clase y quedarme con ella la hora y media que tenemos que estar. Sólo necesita tiempo, como yo, así que tengo esos tres días libres para adaptarnos juntas.

Este diario es más terapia para mí porque tengo el recuerdo del intento de adaptación a la guardería y aquello fue un infierno. La niña tenía 9 meses y la verdad es que un año después ha cambiado mucho. Espero que no se le parezca en nada a aquello.

Os mantendré informados.

PD/ otra cosa inquietante es la diferencia entre los crios del primer semestre y los del segundo. No te cuento ya los de Diciembre. Es lo que dicen, ¿no? Que son unos supervivientes.

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2 Comments

El Papá Cavernícola 7 septiembre, 2016 at 12:23 pm

Tengo una entrada escrita pendiente de publicar en lo que hablo de algo similar y es que mi pequeño Cavernicola también le gusta observar con detenimiento antes de actuar y además tomarse su tiempo para todo… Me da miedo que no respeten los tiempos de cada niño.

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Principesa de Preslav 7 septiembre, 2016 at 2:05 pm

Te diré que si después de la reunión esa me quede algo preocupada, hoy hemos conocido a las profesoras y nos han dicho que ellas van con la calma que marquen los niños, así que me he quedado más tranquila.

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