El día que un Amstrad me hizo gamer

posted by Principesa de Preslav 7 febrero, 2017 2 Comments

Para quien no lo sepa, el Amstrad Pc fue uno de los primeros ordenadores personales puestos a la venta para el público ordinario allá por 1986. Yo ya contaba con 5 años por aquel entonces, pero tuve que esperar unos 4 años más para tener mi primer ordenador. Sin saberlo, aquel momento iba a despertar algo en mí que más adelante se traduciría en ser aficionada de los videojuegos, o gamer, y en estudiar Ingeniería Informática para ganarme la vida con los ordenadores.

Aquel Amstrad me hizo gamer y ahora os voy a contar cómo fue todo aquello.

Como os decía, yo tendría unos 9 años. Estaba con mi familia de excursión por Gernika y encontramos un pozo de los deseos.
Mi hermano, 3 años mayor que yo, llevaba tiempo dando la murga con tener un ordenador. Nuestros mejores amigos ya tenían un Spektrum con el que jugábamos cuando íbamos a pasar el fin de semana a su casa y mi hermano estaba obsesionado con aquel cacharro.
Por aquel entonces yo me había limitado a jugar al Comando y al Sorcery y había ofendido a la máquina jugando al “Animal, vegetal o mineral”, pero no me llamaba mucho la atención.

Resumiendo, nos encontrábamos ante aquel pozo de los deseos donde nos habían dicho que los deseos se cumplían y como éramos niños, no nos íbamos a poner a discutir con nuestros padres que aquel tema era tan mentira como el asunto de que nuestro tío corría en las Olimpiadas para obligarnos a ver el atletismo por la mañana en vez de dibujos animados.
Mi hermano lo tenía claro: “Voy a pedir un ordenador”, y como en casi todos sus planes maquiavélicos relacionados con ordenadores o videoconsolas, me miró y me dijo “y tú vas a hacer exactamente lo mismo”.

Con mi moneda de 25 pesetas en la mano, le vi como se acercaba al pozo y gritaba eso del ordenador antes de lanzar la moneda. Me tocó a mí y al pasar a mi lado me recordó “pide un ordenador”.
He de decir que yo estaba enamorada de mi hermano y que habría hecho cualquier cosa por él. Quizá por eso me pudo la responsabilidad.
Allí estaba yo, delante del pozo, con mi moneda pegada a la palma por el sudor y recordándome a mí misma que debía pedir un ordenador. Solté la moneda mientras repetía “un ordenador, un ordenador”… y entonces algo sucedió. Por mi mente se cruzó otro pensamiento en el momento en el que la moneda cayó al pozo y me llevé las manos a la cara.
“¿Qué ha pasado?” me preguntó mi madre. Yo miré a mi hermano de reojo y respondí: “Me he puesto tan nerviosa, que en vez de pedir el ordenador he pedido una piedra”

Esta historia, verídica, se sigue contando en las reuniones familiares cuando hablamos de anécdotas entre mi hermano y yo. Quizá algún día os cuente el asunto del Boomerang.

Por supuesto, mi hermano me estuvo dando la murga el resto del día diciéndome que era culpa mía que no fuéramos a tener un ordenador y que a saber cuándo se nos presentaba una oportunidad mejor para pedirlo. Yo seguía sin entender por qué había pedido una piedra, pero es que siempre he sido de poco conformar.

El primer ordenador

Tanto refunfuñe y lata que me dio mi hermano, estábamos comiendo en casa al día siguiente, cuando mi madre me dijo que fuera a su habitación a coger un par de folios para jugar al ahorcado (un juego analógico de la época con el que nunca me aburrí). Allí que me fui yo cuando al abrir la puerta me encontré un maldito Amstrad PC, una impresora de matriz y UNA PIEDRA.

El pozo funcionaba, después de todo. Y yo me puse tan nerviosa, que no supe cómo decirle a mi hermano que allí había un ordenador.

Os podéis imaginar el trasto que era, con ese color amarillento viejuno a pesar de ser nuevo:

 

Fui una privilegiada porque pasé directamente a los discos 5 1/2 y no tuve que cargar nunca una cinta para jugar a ningún juego.

Todo me parecía maravilloso, había un Paint con el que dibujaba con el ratón paisajes, caras, animalitos… después teníamos juegos como el Arkanoid, el Pong, el Digger, el Tetris, el Winter Games… ¡Ay el Digger! la de horas que pude pasar jugando a ese juego hasta batir el record de pantalla alcanzada.

Después ya llegaron los juegos comprados: el Norte y Sur (de estrategia de la Guerra de Secesión), el Indiana Jones (aventura gráfica de La última cruzada), el Italia 90…

La primera consola

Con 11 años, mi padre me dijo que hiciera los dibujos para un cuento del Gobierno Vasco para prevenir el contagio de los piojos que se iba a usar en las escuelas. Como premio, me ofrecieron un kit de pinturas, estuches y cuadernos y elegir entre una Game Boy de Nintendo y una muñeca Penique. Yo elegí esto.

¿Por qué? pues porque aunque estaba ya enganchada a los videojuegos de 8 bits del ordenador, no quería tener una consola que no fuera también de mi hermano. Para no discutir.

Y entonces llegó la Navidad y con ella, otro plan de mi hermano. Mientras hojeábamos el catálogo de juguetes de El corte inglés, como cada año. Pasó las páginas hasta las videoconsolas. En aquella época las más vendidas eran la Nintento NES, la SEGA Megadrive y acaba de salir al mercado la Súper Nintendo.
Una vez más ejerció de comercial y me dijo que si los dos pedíamos la videoconsola tendríamos dos manos y dos juegos y podríamos jugar juntos un montón de tiempo.

Yo seguía enamorada de mi hermano así que preferí hacerle caso y elegir la videoconsola con el pack de dos mandos y con el Street Fighter 2 y el Súper Mario Wolrd, antes que mi primera muñeca Barbie.

Por supuesto, Olentzero (nuestro particular Papá Nöel en Euskadi) nos trajo la Súper Nintendo, los mandos y los dos juegos. Casualidades de la vida, el trasto se instaló en la habitación de mi hermano enganchada a un televisor de tubo donde marcábamos los canales con palillos y, por supuesto, él jugó todas las horas que quiso y más, mientras que yo tenía que pedir permiso para que alguno de sus amigos me dejara su mando.

Nos terminamos el Street Fighter 2 con todos los personajes, desbloqueamos todos los extras y terminamos el Súper Mario Wolrd (él una vida y yo otra y si no nos mataban, pues cada uno una pantalla). Después vinieron: La familia Adams, Castlevania, R-Type, Mario Cart, NBA Live, Nintendo Scoccer, Donkey Kong, Parodious, Star Wars, Spot, Final Fight, Dragon Ball Z, Mortal Combat… para que os hagáis un idea, en este vídeo salen los 50 mejores juegos de SNES y nosotros jugamos a casi todos ellos.

Estaba genial porque el videoclub del barrio no sólo alquilaba películas, también videojuegos y algunos fines de semana, nuestros padres nos dejaban elegir dos juegos para tenerlos 48h (aprovechando que el domingo era festivo)

La Play 2, los nuevos PCs y la XBOX360

A partir de la Súper Nintendo, en mi casa siempre hubo una videoconsola y un PC con Windows donde ya podíamos jugar a videojuegos.

Ya éramos más mayores y mi hermano se compró la Play 2 donde jugábamos a: God of War, PES, Need for Speed, GTAs, Halo, Dinasty Warriors, Shadow of Rome, Shrek Party (que vaya vicio son las carreras de triciclos).
Con los nuevos PCs y juegos para los mismos descubrí la saga de Call of Duty (mi saga favorita donde, sin duda, el Modern Warfare 2 es mi preferido), el Medal of honor, el Counter Strike, los SIMS3 (que es, quizá el juego al que más horas he dedicado), el Drive, el GTA Vice, el Zumba y el maldito emulador Mamer con el que jugar a los juegos clásicos donde me terminé el Bubble Bobble dos veces en la misma noche porque se nos atascó en la pantalla 80 la primera vez.

La primera consola que tuvimos en casa una vez nos independizamos fue la Xbox360 que le regalé a Consorte recién salida al mercado y con la que hemos trillado la saga del Gears of War (los dos), el 2K201X (él), y sucesivos GTAs. Después conseguí una Wii pirateada (que esto está muy mal niños, no lo hagáis en casa) donde cargamos todos los Justs Dance y un sinfín de juegos entretenidos de Nintendo para partirnos de risa.

Control parental

Hace unas semanas, Padres Frikis publicaban un artículo sobre las familias que salen en los anuncios de los videojuegos y tuvimos una charla en Twitter al respecto del control sobre los hijos a la hora de dejarles jugar a videojuegos.

El debate era sobre si era o no “normal” dejar que un crío de 9 años jugara al GTA V.

Recuerdo cuando tuve mi primer ordenador ya en mi cuarto que lo usaba tanto para estudiar para el instituto como para jugar. Por aquel entonces estaba de moda jugar a los primeros GTAs (aquellos en los que la vista era superior) y al famoso Carmaggedom. Sería 1997, yo tendría 16 años y jugaba a ambos juegos.

La gran diferencia entre entonces y ahora, es que nuestros padres no sabían qué juegos eran aquellos porque no habían jugado ni a ellos ni a ningún otro videojuego. Ahora, sin embargo, la mayoría de nosotros hemos tocado alguna vez un mando y en caso contrario, tenemos el PEGI para saber la edad adecuada para cada videojuego.

El Carmaggedom causó tanto estupor cuando se supo qué tipo de juego era, que saltó a las noticias y aquella fue de las primeras veces que se achacó la violencia juvenil a jugar con videojuegos. Casi como pasaba con los juegos de rol, donde si a un adolescente se le iba la olla y se sabía que era aficionado a estos juegos, se les echaba la culpa.
Cuando aquello ocurrió, mi madre nos preguntó a mi hermano y a mí: “¿No jugaréis a ese juego?” a lo que respondimos los dos: “No, ama”… pero, obviamente, sí jugábamos.

Los primeros GTAs era inofensivos. No es que no fueran violentos, que lo eran, pero no se diferenciaban mucho de los juegos de las máquinas recreativas a excepción de que había misiones donde debían atropellar o disparar a un número concreto de individuos de una banda para pasar una misión. Sin embargo, el sólo hecho de tener gráficos tan simples, no invitaba a pensar que era algo “real”.
No ocurría lo mismo con el Carmaggedom, donde era evidente que eras una persona conduciendo un coche y donde tu misión era: llegar el primero o destrozar y matar a los contrincantes. Por el camino podías atropellar ancianas o vacas, que daba puntos.

¿Es el GTA V un juego apropiado para un niño de 9 años?

Sinceramente, creo que como con los juguetes convencionales y las tablets y móviles; hay una edad para cada cosa y de la misma forma que pienso que un crío de 2 años es demasiado pequeño para que tenga una necesidad constante de tener un móvil en la mano; me parece que hay cientos de juegos con los que un niño de 9 años se puede entretener antes de jugar al GTA.

¿Si con 9 años ya juega a este u otros juegos de este tipo? ¿Con qué se divertirá con 12 años? ¿Y con 18? se comentaba en el debate que el crío era capaz de diferenciar la realidad del juego, pero creo que esa no es solo la cuestión. Si un videojuego ha sido catalogado para mayores de 18 años por algo será.

Yo he jugado a todos los GTAs en diferentes épocas de mi vida. He jugado en modo friendly paseándome con mi coche por la ciudad, respetando los semáforos, aparcando donde se debe, yendo a bares, jugando las misiones de entretenimiento, conduciendo un taxi y una ambulancia para sacar dinero, etc. Pero también he jugado en modo motherfucker acribillando sin contemplación, yendo de pilinguis para después apalearlas y robarles el dinero, consiguiendo que me persigan las 5 estrellas de la policía… así que, sé de lo que hablo cuando afirmo que el GTA debería ser para mayores de 18 años y que no dejaría a mis hijos jugar a ese tipo de videojuegos antes.

¿Hay que prohibir los videojuegos en casa?

Definitivamente no. Hay que ejercer un control parental como se ejerce en muchas otras cosas a lo largo de la vida de nuestros hijos. De la misma manera que no le dejamos ir sólo a la parada del autobús con 3 años para ir a la escuela, pues no le deberíamos dejar jugar al Medal of honor con 10 años. Antes, tiene una lista muy larga de videojuegos más aptos como podrían ser muchos de los juegos de la Wii (el Mario Party, el Súper Mario Bross, el Wii Play…) y así sucesivamente según vayan creciendo.

Prohibir los videojuegos o hacer creer, como pasaba antaños (que ya no pasa tanto), que son dañinos y perjudican la educación de los pequeños es un error. Sería tan incorrecto como impedirles leer o ver alguna serie de televisión.

Lo que hay que hacer es establecer un equilibrio en el entretenimiento (juegos, libros, videojuegos, televisión, tablets, móviles…)

Los videojuegos y la maternidad

Os puedo asegurar que el primero videojuego al que jugué fue el Arkanoid. Y también, que el último al que jugué antes de ser madre fue el Call of Duty Ghosts. Estando embarazada, lo compré y me lo terminé. Después de convertirme en madre y perder la cabeza por completo y el control absoluto sobre mi tiempo libre, pasé de grandes juegos a entretenerme con el móvil.

Yo, que he terminado el Bubble Bobble, que he jugado horas online a Left4Dead, que me apunté a un torneo de Mario Kart en una Euskal Encounter, que me sé las coreografías del Gangma Style gracias al Just Dance 4, que he visto cosas que jamás creeríais… me enganché al Candy Crush y se convirtió en mi “libro de cabecera” hasta que me harté llegado al nivel 749 y descubrir que ese juego no tenía final, que era infinito y que iba a consumir mis pocas horas de libre albedrío que podía invertir en… Una Nintendo 3DS donde jugar a, entre otras cosas, Lego Jurassic World.

Ahora que mi hija tiene 2 años y hay días que se acuesta a las 9 de la noche, hemos retomado este mundillo con una Xbox One donde ya nos hemos terminado el Gears of War 4, el GTV4 y seguimos con el Fifa y el 2k17. Estoy pensando en cogerme el Call of Duty nuevo mientras esperamos un nuevo juguete: una Minines con los 3o míticos juegos de la marca.

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2 Comments

El Papá Cavernícola (e hijo) 14 febrero, 2017 at 1:56 pm

Mi hermano y yo tuvimos un spectrum 128k que fue nuestro primer contacto con el vicio. Luego tuvimos todas las de sega y entre intercambios con amigos y trueques tuvimos todas la de Nintendo. Luego a la play. Además desde el 386 nos viciamos al ordenador, generalmente las consolas estaban en su cuarto (excepto la play que la compre yo) y los ordenadores en el mío.
Muchísimo vicio, con mi hermano, solo o con amigos. A día de hoy ya solo juego con PC.

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Principesa de Preslav 14 febrero, 2017 at 6:15 pm

Yo según para qué juegos he preferido el ordenador a la consola: los Call of Duty y Medal of Honor por ejemplo.
Pero luego otros en consola son un vicio: la saga Gears, la saga GTA…
Mi hermano tenía la SuperNES en su cuarto y el ordenador también, hasta que tuve mi propio portátil ya de mayor.
Un abrazo!!

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