El momento de hablar de minimismos

posted by Principesa de Preslav 2 marzo, 2016 11 Comments

Vaya por delante que nunca me he declarado abiertamente feminista y que tengo una especie de animadversión por el hembrismo radical siempre que escucho frases categóricas donde se pretende no conseguir la igualdad sino imponerse a todos los hombres. Por supuesto no soy tan imbécil como para saber que queda mucho, muchísimo por mejorar en política de igualdad y que estamos a años luz de tener un trato igualitario entre hombres y mujeres.

Esta entrada va de minimismos o lo que yo entiendo por machismos y hembrismos varios que veo pasan en la maternidad.

NOTA: me informan en Twitter que a día de hoy las pruebas para bombero son iguales para ambos géneros, lo cual celebro y entonces, el siguiente párrafo no tiene sentido 😀

Para que entendáis mi forma de pensar, que no considero especialmente hembrista y para nada machista, os cuento por ejemplo que no entiendo como en las pruebas físicas para acceder a la OPE de bombero o policía, se le exige menos a una mujer que a un hombre. Hablamos de puestos de trabajo que requieren de cierta capacidad física y si de verdad van a realizar el mismo trabajo, ¿por qué un hombre debe hacer 50 flexiones y una mujer 30?

Pensar que una mujer va a ser incapaz de lograrlo me pone de mala leche. Cualquier mujer que se tome en serio dicho entrenamiento puede conseguir estar a la altura. Además, ¿qué pasa si tiene que cargar con la manguera por una escalera (como en Chicago Fire)? ¿Se le exigirá menos también en ese momento de emergencia? ¿Y si tiene que cargar en una manifestación? ¿Se colocará detrás? Porque si me va a dar de ostias, que lo haga con la misma contundencia que su compañero hombre o sino, que hagan dos grupos de manifestantes para que a cada género le pegue quien corresponda.
Hace cosa de unos meses leí que en EEUU se aprobaba que las mujeres entraran en combate… ¿es que no lo hacían hasta ahora? ¿y para qué iban a Irak? Son cosas que se me escapan.

En el colegio

Dicho esto, el otro día escuchaba en la reunión de puertas abiertas del colegio al que queremos que vaya la niña, una pregunta bastante habitual entre madres: ¿Tienen profesor o profesora? Hablamos de la clase de infantil.
La jefa de estudios respondió con demasiada contundencia, con rapidez, como si lo contrario fuera malo: “profesora, es profesora”. Parecía que no podía ser de ninguna otra manera, que es de locos pensar que un hombre pueda ser profesor de infantil y me atrevo a afirmar que es casi un problema de las madres, más que de los padres.
¿Lo habéis pensando alguna vez? ¿Os daría lo mismo?

Cuando matriculamos a la niña en la guardería pública, descubrimos que su tutor sería un chico. Entonces surgieron dudas en la reunión con los padres y sutilmente la gente (madres en su mayoría) le hicieron una serie de preguntas al chico de entre las que destacó una: ¿Eres padre?
Lo era, pero la duda que me queda es qué habría pasado en caso contrario. ¿Se habrían quedado preocupadas? ¿Haría que estuviera menos capacitado?

El muchacho tenía una hija de 9 meses por aquel entonces, pero en aquella aula había una auxiliar junto al tutor. Ella iba a encargarse también de la clase y a media reunión saltó la noticia cuando dijo que “yo no soy madre así que en ese aspecto no me puedo poner en vuestra situación”. ¡Oh vaya! ¿Así que él da tranquilidad si es padre, pero no importa si ella no es madre? Y en esas estamos porque debería primar saber si es competente o no en su puesto de trabajo y no si tiene hijo, lo cual no le capacita para ser mejor cuidador.

Pensad en esto: ¿conocéis alguna mujer que sea una auténtica cretina? ¿Y una mujer cretina que además sea madre? porque yo conozco varias.

Es como si vas al dermatólogo por una caída incipiente de pelo y te encuentras que el médico es calvo. Pensarás: “coño, si es calvo, ¿qué podrá hacer por mí problema?”, pues podrá hacer algo. Que una ginécologa no haya sido madre no quiere decir que no te vaya a atender con la mayor profesionalidad posible.,

Os voy a poner otro ejemplo y me contáis por quién optaríais: imaginad que sois un hombre y tenéis que elegir urólogo. ¿Os imagináis yendo a una uróloga? (No sé ni si hay mujeres urólogas) Porque nosotras vamos al ginecólogo y hubo una época donde la mayoría eran hombres y tampoco era un drama. Yo he tenido ambas cosas y ahora tengo una mujer que tenía el mismo tacto que El Sargento de Hierro cuando su compañero era mucho más amable en esos menesteres.

Los cambiadores

Otros minimismos son los cambiadores para bebés en los servicios. ¿Dónde están la mayoría de ellos?
En esto no tiene nada que ver ser o no mujer, porque alguien ya decidió que la mayoría de cambiadores estén en los servicios de mujeres. Seguro que fue el mismo hombre que pensó que pariríamos mejor tumbadas o el director de publicidad que se empeña en hacer los anuncios de compresas y tampones tan absurdos.

Por suerte ahora hay centros comerciales y zonas públicas donde están en otra sala especial para ello y no dentro de otro servicio (por ejemplo en el AZ Zentroa de Bilbao, donde alucinaríais con la sala de lactancia, alimentación y vestuario de bebés).
Aún queda mucho por hacer en este aspecto porque incluso la propia sociedad incita a que si el bebé requiere aseo, sea su santa madre quien lo lleve a cambiar. ¿Y qué pasa si ese bebé está con su padre tomando un café y necesita ser cambiado? (el bebé y no el padre) pues que tendrá que recurrir a hacerlo en el carrito o animarse a entrar en el baño de mujeres, que tampoco es para tanto ¿verdad señoras?

En USA debe ser más flagrante todavía porque el propio Ashton Kutcher abrió una campaña para exigir salas de cambiadores en los lugares públicos y en los servíos de hombres. Y si Ashton Kutcher pide algo, yo le apoyo al 100%.

Los juguetes

Si hay un sector en el que estos minimismos son todavía dañinos hasta la saciedad es en el sector de los juguetes.  Aquí no suele haber medias tintas y salvo algunas franquicias especializadas en juguetes y no en “juguetes para”, es bastante escalofriante.

Entiendo que todo es un estudio de mercado y que los profesionales que quieren vender sus marcas saben perfectamente como hacerlo. El otro día comentaba con los amigos como si una niña abre un catálogo en busca de inspiración, seguramente se deje llevar por aquellos juguetes donde vea a otras niñas jugar. ¿Qué os parece? ¿Creéis que los niños y las niñas se dejan influenciar al ver esos catálogos en base al género de los críos que juegan con dichos juguetes?

Creo que en esto pasa un poco como con películas de Disney o las series de televisión infantiles. Puedes luchar todo lo que quieras por intentar evitar que tu hija vea Frozen o Pepa Pig, pero creo que cuando llegue la época en la que comparta aula con otros niños y niñas, empezará a oír hablar de Elsa y Ana, de Pepa Pig, de la Doctora juguetes, de la Princesa Sofía… y como todo crío con inquietudes, acabará pidiendo ver esas cosas para tener más en común con sus compañeros. Quizá me equivoque, pero es lo que creo que sucedería. Es la eterna lucha por intentar mantener a los críos asépticos, pero no olvidemos que siempre estarán influenciados por el entorno además por ti.

Volviendo a los juguetes, cuando era pequeña, uno de los mejores momentos de la Navidad era ir a El corte inglés a recoger el catálogo de juguetes para empezar a elegir regalos. Sin embargo, el otro día me pasaba por la planta de juguetes de estos grandes almacenes y me quedaba ojiplática con una sección dedicada a su propia marca, llamada Miyo, donde pasaba esto:

Minimismos-miyo-elcorteingles

Como veis, ellas ponen la lavadora, ellas pasan la aspiradora, ellas tienen su kit de limpieza y él, like a boss, se hace una taza de café. Personalmente, encontrarme cosas de esas en 2016 donde se intenta luchar contra la desigualdad de género, donde en las escuelas se enfatiza tanto el lenguaje neutro y la igualdad de posibilidades, donde se nos llena la boca diciendo estar de acuerdo en que los niños y las niñas deben ser educados en la igualdad; me escama. Más que eso, me ofende.

Las pasadas navidades, las primeras de mi hija, queríamos comprarle un correpasillos para cuando aprendiera a andar. Después de ver que en el catálogo de juguetes de Juguettos y El corte Inglés, lo que primaba era: los coches de bomberos y policía para ellos y los de princesas de series y películas para ellas; decidí que, fiel a no querer caer en estas cosas tan pronto, cuando la niña aún es pequeña para decidir qué quiere, buscaría un correpasillos asexuado y no dirigido. Al final optamos por uno de Imaginarium rojo, totalmente “asintomátivo” en esto de los minimismos.

Luchando contra los minimismos

Todavía tengo que escuchar exclamaciones de sorpresa cuando cuento a alguien que es mi padre el que lleva cuidando de mi hija desde que me tuve que incorporar al trabajo.

Todavía hoy, hay quien se extraña al saber que hay parejas en las que ambos concilian: nosotros a turnos, lunes y miércoles yo y martes y jueves Consorte. Ambos solemos encargarnos por igual de las necesidades de la niña, ambos sabemos qué quiere, por qué lo quiere y cómo atenderla.
Esto todavía crispa más cuando es gente joven la que opina que es más cosa de las madres cuidar de los hijos.

Todavía hoy se espera que sea la madre, en caso de no tener a quién recurrir para el cuidado de los niños, quien deba pedirse una reducción de jornada o una excedencia para ser el padre quien siga trabajando.

Todavía se espera que el profesorado de infantil sea femenino porque, al parecer, garantiza que nuestros hijos estén en mejores manos. Casi impera más que sean mujeres y a ser posible madres, que ser competentes porque, no nos olvidemos, ser madre y ser mujer no te capacita más que a cualquier otro ser humano en temas de cuidado de infantes.

En nuestra casa, siempre tuvimos claro que ambos seríamos importantes, que ambos compartiríamos las responsabilidades, que no se achantaría él con la excusa de ser el padre y que no me escudaría en ser la madre para “enmadrar” a nuestra hija.

Y por eso, sé que Consorte es:

minimismos

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11 Comments

Mi mamá me mima y me cocina 2 marzo, 2016 at 8:15 pm

Me ha encantado. Estoy al 100% de acuerdo contigo, lo malo es que como dices por más que se haga en casa los más pequeños acabaran influenciados por las marcas a las que les interesa que haya ese separatismo entre sexos…

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Principesa de Preslav 2 marzo, 2016 at 9:26 pm

Gracias! De todas formas si mis padres consiguieron que yo jugara con todo tipo de juguetes y no saliera rosa ni princiesa… Hay esperanza

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Mahevamp 3 marzo, 2016 at 2:14 pm

Me ha encantado tu post.
Me ha hecho recordar cuando Paula iba a la escoleta y vino un chico a hacer prácticas, la verdad es que te extraña, pero yo no dudé en su capacidad para cuidar de los peques.
Lo cierto es que todavía hay puestos de trabajo y roles demasiado masculinizados/feminizados, pero poco a poco se va haciendo el trabajo y ya los puestos no son para un sexo, si no para una persona capacitada y que disfrute de hacerlo.
Y sobre los roles en casa, es tarea de los padres que la “normalidad” es que todos hagan de todo y que nuestros hijos no crean que por ser un sexo o de otro en casa cada cual tiene su sitio.
Puff, que me enrollo, saludos!

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Principesa de Preslav 3 marzo, 2016 at 3:08 pm

Gracias por pasarte y me alegro que te haya gustado. Estoy de acuerdo contigo.

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Enrique 3 marzo, 2016 at 10:36 pm

Muy buen recorrido por el problema. Estoy muy de acuerdo en tu forma de plantearlo, incluyendo el ejemplo de los bomberos, que no es precisamente poíticamente correcto en este contexto complejo del feminismo.

Comparto también contigo especialmente la preocupación por esa influencia de terceros. Me da miedo que no nos dé tiempo a educar una niña con personalidad suficiente para saber que no es menos que nadie, que simplemente somos distintos para muchas cosas e iguales para otras tantas. Cuando comparta clase durante horas con críos educados en familias donde eso no está tan claro, necesitará mucha fuerza para que no la arrolle la masa con sus estereotipos sexistas.

Y como señalas también, es muy muy preocupante cuando este tipo de actitudes y comentarios te las encuentras en gente joven. Si con ellos también llegamos tarde, es otra generación más que tenemos que esperar. Malas noticias.

Yo, mientras tanto, tengo interés por ver qué cara ponen en mi empresa cuando pida formalmente la excedencia para cuidar de nuestra gusanita. En una empresa tecnológica con un 95% de personal masculino no es nada habitual desde luego. Otro ejemplo más. ¿Cuándo conseguiremos que las chicas no se sientan automática y mayoritariamente destinadas a la rama biosanitaria de las ciencias y los chicos a las áreas más tecnológicas? Quizá cuando los pijamas de niño dejen de ser los únicos que llevan cohetes y naves espaciales, por ejemplo.

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Principesa de Preslav 4 marzo, 2016 at 7:29 am

Hola Enrique, me parece muy interesante lo que comentas.
Mira, yo empecé estudiando biología donde éramos mayoría mujeres, pero me cambié a Informática, donde casualmente éramos tantas mujeres como hombres.
Después ya siempre he teñido mayoría de compañeros hombres y he llegado a ser la única.
Y qué decir de la ropa, lo tenía que haber comentado en el post, porque hay cosas que son increíbles y hablamos de textil!
Un saludo!

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Núria, the Viking's Mama 4 marzo, 2016 at 10:01 am

¡Buenas! muy de acuerdo con tu post. Me quedo con el tema chico/chica para cuidar a nuestros peques. NO sé si ves Modern Family, totalmente recomendable por cierto, pues yo estoy enamorada de Andy, el canguro de Joe, el bebé de Gloria y Jay, ¡es absolutamente adorable y capaz! ya sé que es una serie pero pienso que existen chicos así y yo no tendría ningún problema en que al vikingo le cuidara uno de ellos. Para mí lo importante es que tengan las herramientas y preparación necesarias y sobretodo empatía, sentido común y vocación para cuidar y educar a los peques.
No voy a hacer comentarios con respecto al tema juguetes porque está todo dicho pero sí al tema de quien es más normal que cuide al bebé si la madre o el padre. Por suerte en casa me pasa como a ti, ambos cuidamos igual del chiquitín y sabemos perfectamente qué necesita, qué le pasa, no es algo exclusivo de mamá y si hay que faltar al trabajo falta quien puede, por ejemplo ahora que yo estoy sola, pues es mi consuerte el que se pide los días y tan contentos. Por cierto, él también es informático y siempre me ha comentado que es una pena que no haya más mujeres en esta disciplina.
Besos! que al final siempre acabo enrollándome demasiado.

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Principesa de Preslav 4 marzo, 2016 at 10:04 am

Enróllate todo lo que quieras, mujer, que para eso esto es un blog. Siempre eres bienvenida.
En Friends, Ross y Rachel también tienen un niñero para cuidar de Emma 😛
Un beso!

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El 8 de marzo y las mujeres - Principesa de Preslav 8 marzo, 2016 at 8:01 am

[…] 8 de marzo y si el otro día hablaba de minimismos contra los hombres hoy toca hablar de las mujeres. Es una de estas cosas que siempre me he […]

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Vicky 22 marzo, 2016 at 10:44 am

Me enerva este tema; trabajo en un hospital y la pregunta de si el ginecólogo que le va a atender es una mujer está a la orden del día… algunas señoras han sido capaces de retrasar una cita (supuestamente preferente) hasta mes y medio con tal de evitar que la vea un hombre. Curiosamente, SÍ que tenemos señoras urólogas, pero los hombres no suelen darle tanta importancia.
Respecto a la diferencia de sexo en los juguetes… es algo que me preocupa porque creo que sin querer condicionamos a nuestros hijos. A mí me encanta Hello Kitty (lo confieso) y tengo muchas cosas de la gatita en casa, así que inevitablemente a mi hija también le gusta. Pero también me encanta el fútbol y los superhéroes, y nunca le voy a decir que algo es de niños/de niñas. Aún es pequeña, tiene casi dos años, pero empieza a saber lo que quiere. Un día fuimos a Ikea y de todos los juguetes que habían eligió el maletín de herramientas!!! Increíble porque ni su padre ni yo somos manitas, y me derrito viéndola atornillar. No seré yo quien le quite esa ilusión!

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Principesa de Preslav 26 agosto, 2016 at 10:00 am

Deciros que en la clase de infantil el tutor será un hombre

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