El momento de la maternidad y la conciliación: 16 semanas

posted by Principesa de Preslav 12 abril, 2015 4 Comments

Tengo dos vástagos: mi propia empresa, que me permite llevar la vida que llevo y mi hija, que me ha hecho volver a enamorarme y tener un motivo para levantarme cada mañana (porque llora la jodía y hay que atenderla) de mil amores.

Como ya comenté en un post anterior sobre el embarazo y la conciliación, cuando se es autónomo (o empresauria, como me gusta llamarlo a mí) muchas de las normas que rigen para aquellas personas que trabajan por cuenta ajena dejan de tener sentido. Una de ellas, quizá la que más duela a alguien que acaba de tener un bebé, es la baja de maternidad.

En mi caso, tanto yo como mi pareja trabajamos para nosotros mismos en diferentes empresas. Somos socios de otras personas, por lo que nuestro compromiso no es sólo para con nuestro trabajo, sino que debemos nuestro esfuerzo a las personas con las que nos hemos asociado para crear nuestras empresas.

Como ya comenté en el post que decía, tecleé mi última línea de código 3 días antes de que naciera mi hija. Esto no tiene ningún mérito porque no soy ni la primera ni la última mujer que trabaja hasta casi ponerse de parto y, si estás en plenas facultades, es lógico que esto suceda así. Sin embargo, dos semanas después de haber dado a luz, ya estaba teniendo que atender asuntos importantes de trabajo.

Recuerdo cuando empecé a asistir a las clases de preparación al parto de Osakidetza (aka La Segurida Social) y como la matrona nos comentaba que deberíamos organizarnos para dar el pecho a nuestros bebés. Yo en vez de eso, pensaba en cómo iba a poder organizarme para: 1) dar el pecho a mi bebé 2) atender las tareas del trabajo que me correspondían aún estando de baja.

[pullquote]La realidad es que cuando te conviertes en ma/padre, no tienes ni el tiempo ni la cabeza como para atender el trabajo hasta que pasan varias semanas[/pullquote]

Recuerdo cómo pregunté qué nos aconsejaban hacer cuando terminaran las 16 semanas de baja para seguir compaginando la lactancia materna y la vuelta al trabajo y como la matrona me respondió: “Puedes cogerte los 15 días de lactancia y el mes de vacaciones que te corresponda para seguir dando pecho”

En aquel momento me enfadé mucho. Ya estaba bastante escandalizada porque los vídeos de lactancia y baja maternal que nos ponían en las clases correspondían a países escandinavos donde las mujeres tienen 240 días de baja maternal y los padres disfrutan al menos de 60 días de baja paternal. Si ya de por sí aquello no se correspondía con nuestra realidad, ni qué decir en mi caso, que siendo empresauria (autónoma) tendría que compaginar mi maternidad con mi trabajo, sí o sí.

Sonaba bonito lo de las 16 semanas de baja, pero iba a ser mentira. Lo comprobé 15 días después de dar a luz y lo seguí viendo con el venir de los días. A lo largo de las mañanas en las que mi hija se quedaba a cargo de mi madre o de mi padre, porque mi pareja también había tenido que volver al trabajo; me acordaba de la matrona que se creía que podría haber extendido mi baja. ¿Qué baja?
Cuando trabajas por cuenta ajena, desconectas del trabajo. Sabes que va a haber alguien que se encargue de tus tareas y no tienes la responsabilidad de atender el trabajo hasta la vuelta. Cuando trabajas para ti mismo, es absurdo pensar que tus jornadas son de 8 horas porque son de 24 y aún en vacaciones, requieres de tiempo para atender varios asuntos. ¿Por qué iba a ser diferente en la baja de maternidad?

A lo largo de estas 16 semanas no sólo he cuidado de mi bebé, también he cuidado de mi trabajo. ¿Y por qué? pues porque aunque tengo los mejores compañeros de trabajo del mundo, este trabajo, mi trabajo, mi empresa; es lo que me ha permitido poder plantearme tener una familia. Suena duro, suena incluso superficial, pero nuestro trabajo es lo que nos permite crecer como personas, conseguir retos, llegar a ser las personas que hemos deseado ser cuando éramos jóvenes; y también, formar una familia.

[pullquote]Si mi trabajo no habría podido tener a mi bebé y sin mi bebér, no tendría fuerzas para volver al trabajo[/pullquote]

Recuerdo cuando mi socia y yo decidimos emprender. “Emprender” la palabra trampa que parece que lo es todo y que no describe para nada lo que implica arriesgarte a dejar tu trabajo por cuenta ajena para ser tu propio jefe y querer vivir de ello.
Montamos nuestro negocio, nos hicimos con clientes y un año después; vivíamos de ello dignamente. Fuimos mejorando, ganando más trabajos y, por fin pensamos que lo que habíamos hecho era lo correcto.

Cuando creas tu propio negocio no tienes una baja de maternidad, aunque debería ser así. Quizá para eso sí que serían suficientes las 16 semanas. Yo tengo un hijo con mi socia, un hijo sano y solvente, que nos permite trabajar para lo que hemos estudiado y donde aprendemos cada día y mejoramos. Un hijo que a veces te da disgustos y que la mayoría de las veces te hace sentir orgullosa.
Y tengo una hija con mi pareja, una hija sana, bonita y sonriente, para la que 16 semanas nunca serían suficientes.

Resultó que no pude alimentar a mi bebé dándole pecho, por lo que tuve que decantarme por darle biberón (aunque este es otro tema que ya comentaré más adelante porque bien merece un post). Ya no tenía que pensar en cómo compaginar la vuelta al trabajo con alimentar a mi hija, y eso me hacía eliminar un problema de la ecuación maternidad y conciliación.

El otro día tuve un airado debate en la página del Facebook sobre un pediatra que ha publicado un libro sobre la lactancia materna mal entendida y que derivó en una defensa férrea de la lactancia materna por parte de dos mujeres. A lo largo del debate una de ellas soltó una frase que me tiene pensando desde entonces: “Es muy diferente no poder dar pecho a decidir no querer dar pecho”. Es un tema que bien merece otro post, pero a toro pasado, recapitulo como han sido estas 16 semanas en las que he tenido que hacer malabares para cuidar de mi hija y atender mi trabajo (llamadas de clientes a cualquier hora, una pila de tareas que sacar poco a poco, decenas de emails que había que responder… ) y pienso que el biberón me ha ayudado mucho.

Así que cuando escucho insinuaciones como la que comento arriba, de que decir no a la lactancia materna te convierte en una mala madre, pienso en qué harían esas personas que tienden a juzgar tan gratuitamente los casos en los que una madre decide dar biberón a sus hijos, si se encontraran ante la tesitura de tener que conciliar un bebé de 15 días con el trabajo.

Ya para terminar. No entiendo como si la mujer tiene la obligación de cogerse 6 de las 16 semanas que le corresponden de baja (en caso de querer compartirla con la pareja) para recuperarse del parto; los padres solo tienen derecho a 15 miserables días. ¿Qué se supone que debe hacer la mujer si sigue convaleciente? porque si 16 semanas son escasas para la mujer, no te quiero contar esos 15 días qué suponen para el hombre.

Me gustaría saber quién fijó esas 16 semanas, si fue un hombre o una mujer, si fue bajo consejo facultativo, político o sindical, si hay algún partido político por la labor de ampliar tanto la baja de las madres como de los padres… porque lo único que sé a día de hoy es que 16 semanas no son suficientes.

Para resolver esta última duda y ya que ayer vi a Alberto Garzón de IU responder a las preguntas de los ciudadanos en La sexta noche (La6), le he mandado un mensaje para ver si saca tiempo para responderme con sus inquietudes al respecto. Ya os contaré:

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4 Comments

Madre y autónoma 13 abril, 2015 at 10:33 am

Tienes toda la razón en decir que cuando tienes un negocio, es difícil darse de baja completamente (o irse de vacaciones). Yo la verdad es que fui muy afortunada porque tuve a M cuando acabábamos de empezar y no teníamos mucha gente así que lo pude compatibilizar bien. Además mi socia trabajó por dos esos meses para que yo pudiera estar con mi bebé (ahora me va a tocar a mí porque es ella la que está embarazada)

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Principesa de Preslav 13 abril, 2015 at 1:24 pm

Sí, yo también he tenido la suerte de contar con mi socia.
De todas formas, tengo clientes que sólo quieren tratar commigo porque cada una de nosotras se dedica a una cosa.
Además, pasa que te sientes culpable por no atender a tu bebé todo lo que querías y también temes no atender lo suficiente el trabajo.
Es otra de las cosas que tiene ser autónomo.

Gracias por el comentario!

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