El momento del parto: Preparto

posted by Principesa de Preslav 28 mayo, 2015 8 Comments

Hace tiempo que llevo retrasando el post que toda bloguera madre debe escribir y no se atreve a hacerlo: El momento del parto: preparto.

Como es un relato más largo y complejo de entender que las relaciones familiares de Juego de Tronos, lo voy a dividir en tres temporadas para que nadie se me quede dormido. Eso sí, voy a empezar por el principio, porque soy una persona muy ordenada.

El momento de los pronósticos

Casi como cada semana con la Quiniela, con la fecha del parto pasaba lo mismo. Desde que anunciamos a la familia que estábamos esperando a nuestro bebé, la gente empezó a hacer sus previsiones basándose en sus criterios: forma de la barriga, fases lunares, tests en Internet, mi estado físico, mi estado fisiológico (sí, porque como se demuestra después, en el post parto, la intimidad es una de las primeras cosas que se pierde en todo este proceso)

En la primera revisión con la matrona, después de responder la ronda rápida de preguntas que da paso a la ronda final; nos sacó el famoso rosco. El Rosco. Yo creo que ese cacharro, que se parece mucho al juego de “Diseña tu moda” que teníamos cuando éramos pequeñas, es el oráculo de Delfos. Es donde Leónidas tenía que haber consultado para saber si era correcto o no llevar el ejército a recibir con los brazos abiertos a Xerxes.
También os digo, que depende del fabricante o quien lo mire (como los posos del café) porque donde la matrona me dijo que la fecha previsible del parto era el 28 de Diciembre, la ginecóloga me auguró que sería el 26 de Diciembre. Ya se estaba sembrando la discordia y la gente empezaba a entrar en Bet&Win para hacer sus apuestas.

Yo, con fe ciega en mi ginecóloga, aposté desde el primer momento por el 26 de diciembre (si quieres saber quién ganó la apuesta y se llevó el bote, pasa al final de post)

En realidad, ya que no habíamos sido nada previsores con la fecha del parto (que hay gente que se las apaña para hacer combos y conseguirlo en las fechas que le vienen bien) pensé que si nos iba a tocar Navidad y nos íbamos a encontrar con el servicio de Urgencias diezmado por las vacaciones; que la criatura tuviera a bien respetar la fecha y salir cuando debía. Así podíamos celebrar la Noche Buena y la Navidad y tendríamos el mejor regalo del mundo por Olentzero (la versión vasca de Papá Noel)

Eso y que si nacía en 2014, entraríamos en la ayuda del Gobierno Vasco que estaban a punto de quitar y nos ahorraríamos varios meses de guardería porque empezaría al cole con 1 año y nueve meses. Que cuando una es maruja, lo es para todo.

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Ilustración de Papá 2.0’s

El momento de las señales

Ya nos habían explicado que había ciertas señales inequívocas de que aquello empezaba. Contracciones varias, tapón mucoso, romper aguas… el hecho de que todas las demás chicas de la clase de pre-parto ya hubieran tenido sus bebés y sólo quedaras tú. Era casi como en Los inmortales, que sólo podía quedar una, bueno, pues gané. También es cierto, que estuvo a punto de ganarme una chica que no tenían muy claro en qué semana estaba y que se le retrasó (presuntamente) dos semanas. Pero no, amigos, gané mi premio de ser la última y casi lo clavo en el concurso del último bebé de una conocida firma de productos de bebé.

En cuanto a mis señales. Seamos sinceros, el que no ha visto un tapón mucoso en su vida, por mucho que busque en Internet o pregunte a sus amistades, no va a saber qué aspecto tiene el tapón mucoso de las narices.
Yo tuve dos señales claras antes de ponerme de parto: lo que creía que era el tapón mucoso y lo que creí que era una rotura de bolsa.

Como supe después, cuando ya llegó el momento, el tapón mucoso no fue tal. No me preguntéis qué leí en los posos del café (aka el baño cuando me limpié la totola) pero no era el dichoso tapón mucoso y prefiero no pensar en lo que era.
En cuanto a la rotura de bolsa. Tampoco es que tuviera muchas ganas de irme a las 11 de la noche de un viernes a Urgencias para ver si estaba o no en lo cierto. Y tampoco es que quisiéramos pasarnos las siguiente 5 horas esperando saber si tenía o no razón. El veredicto fue que no, aunque cuando me puse de parto de verdad, se descubrió que llevaba perdiendo líquido 3 semanas (las mismas que habían pasado desde mi visita a Urgencias)

Por un lado, bien, porque no pasó nada por la fisura de la bolsa. Por el otro, mi Consorte y yo disfrutamos del espectáculo de Urgencias de maternidad con: la choni rompe caras que no llega a los veinte años y va vestida de neón con un bombo de la leche, el rumano alegre que nos contaba anécdotas mientras su mujer pedía auxilio porque tenía nauseas del primer trimestre… porque, volvamos a ser sinceros, no nos plantamos allí para que una ginecóloga de guardia me metiera la mano hasta el más allá cuando en la semana 37 estás más tensa que la vara de un ganadero.

El momento de ponerse tocino en Navidad

Cumplida ya la semana 39 y en la recta final del embarazo, resultó que sin darnos cuenta nos habíamos plantado en Navidad. Ese fin de semana, empecé a segregar un líquido viscoso bastante asquerosete que me tenía intrigada y el lunes, fuimos a la matrona para confirmar que todo estaba correcto. “Es el tapón mucoso” nos dijo. ¡Coño! pues no tenía nada que ver con la descripción que nos habían dado del mismo.

El día 24 por la mañana teníamos control con el ginecólogo porque de lo contrario nos habría tocado el 26 y él estaba de vacaciones. Es lo que pasa en Navidad, que los titulares están de vacaciones y los suplentes salen a hacer las guardias con menos ganas que cuando tienes que remontar 30 puntos en baloncesto.
En definitiva, primero me pusieron las correas donde la matrona (una puta vieja aburrida que se creía que mi barriga era un puñetero saco de boxeo) y me dieron un pulsador como el de “Pasapalabra” para darle cada vez que sintiera el bebé. Como ya he dicho alguna vez, mi bebé era nocturno, así que por la mañana estaba dormido y eso parecía darle poder a la matrona para agitarme cosa mala. Con ganas me quedé de darle yo a ella una buena ostia con la mano del revés.

El ginecólogo me confirmó que estaba dilatada de 2 centímetro y que en 48h máximo, estaría de parto.

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From lost to the river, a comer como una cerda

Feliz como una perdiz, me puse como el tato en la cena de Nochebuena. Era insaciable, me harté a marisco, a croquetas, a turrones… todo lo que caía en mi plato, como si no me hubieran alimentado en meses. Me daba lo mismo si las cosas estaban cocinadas o la toxoplasmosis (que todos sabemos que, en realidad, son los padres)
Luego pensé “Como sea esta noche cuando nos de la sorpresa, verás qué risas con el estómago lleno haciendo el numerito”

Pero no y, además, también superamos la comilona del 25.

El momento de El Retorno del Rey

Llegamos a casa después de la comida de Navidad y nos pusimos cómodos para ver la última del El señor de los Anillos. Siempre que las dan las vemos, y ya habíamos soportado a los Ents y la incompetencia suprema de Frodo Bolsón y los malos de Saurón (ya ves, ¿de qué te sirve hacer ese pedazo de ejército? de nada, Saurón, de nada) y de las águilas (porque la culpa de que haya películas es de ellas y no de Tolkien: vas a La Comarca, coges al Frodo con el anillo, lo llevas al Monte del Destino y fin). Total, que nos plantamos en la 1 de la madrugada y nos preparamos para irnos a dormir. Si las águilas hubieran hecho su labor, habríamos estado a las 11 en la cama y no habríamos dormido algo en vez de pasarnos 36 horas seguidas sin dormir.

Recuerdo como en la cena de las amigas por Navidad, les pregunté a dos de ellas qué se sentía con las contracciones de parto. Me habían dicho que eran como el dolor de regla y yo siempre había tenido unos dolores de ovarios del copón, así que pensé “no puede ser para tanto”. Sólo sé que ellas me dijeron “Tranquila, cuando llegue el momento, vas a saberlo perfectamente”

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¿Ya? sí, ya… vuelta a poner las lentillas y quitarse el pijama

Y el momento llegó. Efectivamente, fui plenamente consciente de ello porque me soltó un latigazo de dolor en la pelvis que me quedé en shock. Pensé “No puede ser, no ha sido más que un achuchón y son la 1 de la madrugada así que me toca dormir. Ya si eso, por la mañana, nos ponemos de parto”.
Optimista, como siempre, me puse el pijama y me metí en la cama para acomodarme. Mi Consorte se quitó las lentillas y lo mismo, a dormir.

¡5 minutos aguantamos! me pegaron dos achuchones más de la ostia (con perdón) y empecé a calcular cada cuanto eran las contracciones. Ya sabéis, eso de “contracciones de 1 minuto cada 5 minutos durante 1 hora” pues a la primera. A las 2 ya estábamos preparados y con la bolsa del hospital para coger un taxi y plantarnos en urgencias. Nos mandaron a maternidad, esperamos mientras me seguían dando unos latigazos del copón (que a nadie allí parecía importarle) y después de la exploración, se confirmó que estaba de 4 cm y pasaba a la sala de dilatación y parto.

Me pusieron esa ridícula bata con la que vas con el culo al aire, me montaron en una silla de ruedas y ¡ala! a la aventura y sin mi Consorte, hasta que ya por fin me pusieron la epidural y le dejaron pasar.

¡Ay la Navidad! con todo, al final, mi bebé nacería el 26 de Diciembre, ganaría la porra y el honor y la fama de haber acertado; y me daría cuenta de cómo los recortes en sanidad afectaron a la unidad de maternidad de partos. Me cagaría, literalmente, en todo lo más manido al haber sólo una ginecóloga de guardia y tocarme una matrona genial que resultó que cambiaba de turno cuando más la iba a necesitar para dejarme con dos zopencas que preferían usarme de conejillo de indias para su estudio de proyecto de final de carrera (o MIR) a ponerme a empujar cuando tocaba (porque debían atender otro parto antes que el mío)… sin embargo, todo esto, lo contaré en El momento del parto: Parto dentro de un par de semanas.

El momento del apocalipsis familiar

Recuerdo cómo habíamos hablado Consorte y yo de no avisar a la familia llegado el momento. Ya que todos se habían vuelto histéricos con el embarazo, no queríamos que estuvieran más histéricos sabiendo que habíamos ingresado y teniendo que esperar las horas que pasan desde el ingreso al alumbramiento. Sin embargo, mi Reina Madre me había pedido que, por favor, simplemente le dijera cuando estuviéramos ya en nuestra sala esperando.

Así que lo hicimos. Mandamos un whatsapp a Reina Madre diciéndole que estábamos en faena. Eran las 3 de la madrugada y la mujer ya no pudo dormir más. Cuando amaneció, empezaron a preguntarnos por qué no estábamos en casa o yendo al trabajo, así que también hubo que decirlo a la cuñada. Se corrió la voz y minutos después el apocalipsis familiar ya era un hecho. Llamadas, mensajes, más llamadas… eso sí, nada comparado a El verdadero Apocalipsis: El de las ostias por estar en la lista de visitas del hospital.

Si quieres leer la segunda parte de esta trepidante historia, El momento del parto: el parto, pulsa en la imagen: pincha aquí

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8 Comments

Mamá Adanyl 28 mayo, 2015 at 3:46 pm

jajajaja Mil y una Aventuras del parto! Un post genial! ^_^

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Principesa de Preslav 28 mayo, 2015 at 3:48 pm

¡Gracias majica!

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Lapsicomami 28 mayo, 2015 at 6:51 pm

Jejeje lo de hacer porra es que debe ser un vicio inherente al ser humano, porque en casa es que hasta hicimos un recuadro en una pizarra que tenemos en la entrada para ir anotando las apuestas (que luego ya ves tú para lo que sirvió, porque se me adelantó 5 semanas, así que no acertó ni el tato).
Te ha quedado muy guay el post, pero me has dejado con muchas ganas de saber qué pasa después (a parte del hecho evidente de que das a luz, jajaja).
PD: ¿Hasta que no te pusieron la epi no dejaro que entrara tu maromo? ¡Qué cosas!

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Principesa de Preslav 28 mayo, 2015 at 8:26 pm

Entré sola en la sala de parto y estuve con la matrona esperando al anestesista y hasta que no la pusieron, no le llamaron para entrar.
La gente ya hacía porra solo para fastidiarme poniendo fechas de enero… En plan 15 de enero… Jajaja y yo insultandoles! Ya sabes!

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El momento del parto: El parto | Principesa de Preslav 8 junio, 2015 at 1:24 pm

[…] hace un par de semanas os contaba como había sido el preparto, esta semana toca, nada más y nada menos, que la madre de todos los eventos del embarazo: EL […]

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El momento del parto: el post parto 29 junio, 2015 at 8:37 am

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5 cosas de las clases de preparación al parto 21 diciembre, 2015 at 3:26 pm

[…] como por privado, lo único para lo que sirve es para tomar un par de notas mentales de cara al inicio del parto para no plantarse en Urgencias antes de tiempo y que te vuelvan a mandar a […]

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El momento en el que el plan de parto no se respeta - Principesa de Preslav 13 enero, 2016 at 11:58 am

[…] era que quería drogas, las quería todas y en grandes cantidades. Esto, además, lo ratifiqué con la primera contracción que me llevó directamente al hospital de lo fuerte y rítmica que […]

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