El momento en el que TODO te molesta y no sabes por qué

posted by Principesa de Preslav 17 septiembre, 2015 2 Comments

Esta es otra de esas cosas, que a alguien se le olvidó comentar en las clases de preparación al parto y en todos estos ya verás que te soltaba la gente al verte embarazada: NO VOLVERÁS A SER DUEÑA DE TU MENTE DURANTE LOS 6 PRIMEROS MESES DE MATERNIDAD.

No quiero ser yo quién te asuste, pero es verdad. Y hay algo peor: que puede que ese descontrol dure más de 6 meses.

Recuerdo los días anteriores a dar a luz como unos días muy tranquilos donde hablaba con el Consorte sobre qué carita tendría nuestra hija, qué carácter, ¿dormirá bien?, por DIOS QUE DUERMA BIEN… era un estado de incertidumbre alegre donde todo eran buenos presagios.

Sin embargo, en el mismo momento en el que me repuse un 2% del parto, empecé a sentir una fuerza extraña en mi interior que me obligaba a hacer cosas raras. La maternidad, pensé. Eso que comentaba la gente que me ocurriría al ser madre, que me convertiría en el ser más amoroso del mundo y sería todo precioso y maravilloso.

Pero entonces, ¿por qué todo me hacía revolverme de ira y convertirme en Hulk constantemente?

El baile de las hormonas, es un término que usaba nuestra fisioterapeuta en las clases de preparación al parto donde la oxitocina era casi más importante que tu marido y que todo lo demás. ¿Quién quieres que te acompañe en el parto? pues la Oxitocina, porque es súper importante.
Bien, pues todo esto está muy bien, pero el verdadero baile de hormonas empieza cuando has dado a luz, no cuando se inicia el parto. Y si la Oxitocina es el hormona del amor, la hija de puta que te ha convertido en Hulk debe ser la hormona de la ira.

  • ¿Quieres algo? NO, si quisiera algo ya lo cogería yo, que he dado a luz no estoy inválida.
  • ¿Qué te pasa? ACABO DE DAR A LUZ y ni te ofreces a ver si necesito algo.

Así para todo y elevado a la enésima potencia. Sin exagerar. Creo que casi me quedo corta.

Cuando te decía alguien que después de dar a luz la pareja se resiente porque el cuidado del bebé es muy estresante y agotador, se le olvidaba comentarte que eso era el 50% del problema… el otro 50% del problema ERES TÚ.

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Es como una babosa cerebral pero que te inyecta ira

Además, eres plenamente consciente de ello: sabes que ha ocurrido algo, algo que quizá tengas derecho a pensar que ha sido desconsiderado, pero que magnificas más que si estuvieras dentro de la casa de Gran Hermano y lo conviertes en un motivo para dar inicio a la Tercera Guerra Mundial.

NOTA: esto no quiere decir que tengas todo el derecho del mundo ha protestar por algunaos comportamientos y sucesos que seguramente a todos os ocurrirán cuando lleguéis a casa con vuestro bebé y sea necesidad de TODO el mundo ir a verlo SI o SI.

Si esperáis un consejo de última hora para poder hacer frente a esas semanas eternas donde serás incapaz de hacerte con el control de tu mente otra vez; lo siento, no tengo ninguno. Yo fui consciente de mi ira, me desahogué con quien debía hacerlo para intentar que interfiriera lo mínimo posible en casa (a veces con éxito y otras veces no) y hasta que Consorte no tuvo una seria conversación conmigo y recuperé poco a poco el control de mis sentimientos, no fui capaz de volver a ser casi yo.
Digo casi, porque no volveremos a ser nosotras, al menos no nuestra versión anterior a ser madres por eso mismo: ahora somos algo más. Ni mejor, ni peor; solo diferentes.

HULK

El momento en el que TODO te molesta y no sabes por qué

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2 Comments

El momento en el que la maternidad duele 30 septiembre, 2015 at 12:05 pm

[…] esa cara llorosa, mientras sostiene al bebé contra el pecho, es la viva imagen del puerperio y del caos hormonal que azota a las mujeres (puede que no a todas, pero sí a muchas) después de haber dado a luz y […]

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5 cosas de las clases de preparación al parto 12 enero, 2016 at 4:47 pm

[…] pasa después del parto? Pues que te vuelves majareta y el baile de hormonas se convierte en un after hour en el que nada se puede controlar, todo te desquicia, no sabes ni en qué día vives, no puedes […]

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