El momento de desmontar los ya verás

Hace poco vi en Internet el vídeo que os muestro arriba y que es de una campaña de extraspace.com para la ampliación de espacio. Si alguna vez habéis visto “Tu casa a juicio” o sois de los que sufrís el síndrome de Diógenes (a un nivel aceptable); sabréis que el gran problema del Siglo XXI no es ni el calentamiento global, ni las guerras civiles, ni los políticos corruptos, ni el biberón… el gran problema es la falta de espacio. Bueno, pues cuando se tiene un bebé, este problema se acentúa (aunque creáis que es imposible)

Sin embargo este post no va de la falta de espacio, que por otro lado bien daría para una novela, sino de desmontar los consejos que en su día te dieron y que a medida que te conviertes en madre y tu bebé crece, te vas dando cuenta de que… ¡efectivamente! el 90% de ellos no sirvió absolutamente para nada.

En su día escribí el post de El momento de los Ya verás, un clásico para cualquiera que vaya a tener un bebé o ya lo haya tenido y haya fracasado en la lucha de no obtener consejos absurdos de todo aquel con el que te cruzas (que pasa, eh, que te da consejos hasta la abuela a la que has dejado pasar primero en el metro y acto seguido te has arrepentido porque te quita el único hueco para carros que quedaba y encima, te da un consejo)

Ha llegado el momento de desmontar los consejos que un día me dieron.

Vamos a repasar uno a uno los ya verás que, en su día, me regaló la gente de mi alrededor y alguno de los que aparece en el vídeo.

Ya verás cuando empiece a moverse y no te deje dormir

Valga decir que lo primero que se me dijo fue “es muy raro que tu bebé no haya comenzado a moverse”, lo cual ya te deja un mal cuerpo bastante serio porque hasta entonces, tonta de ti, pensabas que era normal no haberlo sentido todavía.
Una vez superado el shock, esperas que llegue el momento del primer movimiento del bebé y cuando llega estás contenta. Luego rememoras el ya verás cuando el bebé empiece a moverse y no te deje dormir.

En mi caso, habría sido bastante complicado que algo o alguien me hubiera impedido dormir. En los 9 meses de embarazo (40 semanas exactas) sólo hubo un par de noches en las que no pude dormir y fue por calor y un empacho. Mi bebé era nocturno, de esos que de día está tan pancho en la barriga y llegada la noche salía de fiesta. Sin embargo, mi somnolencia extrema le ganaba el pulso cada día y podía bien echarme siestas eternas de tres horas o dormir a pierna suelta durante la noche.

Ya verás cuando empiece la acidez y tardes 3 horas en hacer la digestión

Ya lo dije en su momento, que yo nunca había sido de buen comer. Sin embargo, fue embarazarme y empezar a comer como Obelix. Cuando me dijeron esto pensé que sería una puñeta porque estaba disfrutando de la comida como nunca. Pero el momento nunca llegó.

Recuerdo una vez que mi Consorte había hecho fajitas de pollo para cenar (qué ricas) y que había dos para cada uno. Me comí la mía y sopesé durante quince segundos ir a por la segunda para comérmela directamente. Bien, pues esa fue la primera y última vez que tuve una mala digestión y me acordé de la dichosa fajita toda la noche.
Debí corregir este tema porque estando de 39 semanas fui de cena navideña con las amigas y me comí mi menú entero, las sobras de otro y, si te descuidas, el brazo de quien se sentaba a mi derecha.

Ya verás cuando te crezca la barriga y no puedas dormir

Creo que este es el que más roza la realidad. Me compraron una almohada de lactancia y me dijeron que podía usarla para dormir, pero no tenía ni idea de cómo encajarme en ella. A medida que me creció la barriga, conseguí adaptarme para apoyarla en el almohadón, pero me daba tanto calor que la mayor parte de las noches fue a parar al suelo.

Al final me las apañé con un cojín de toda la vida bien colocado debajo de la barriga. Eso sí, girar sobre mi eje era una odisea.

Ya verás cuando empiecen a hincharse las piernas

Si le dices esto a una persona que ya de por sí tiene una circulación de mierda acompañado de “ufff” y agitamiento constante de manos, pues es que no has sufrido de varices y piernas cansadas toda tu vida. Yo sí, así que no pensaba que fuera a ser un factor determinante que me fuera a hacer el embarazo más complicado.

La verdad es que se me pusieron morados los tobillos y no quedé muy glamurosa en la boda a la que fui embarazada de 3 meses, pero quitando ese detalle y que, en verano, parecía Hulka en morado (pero sólo de piernas) no es que sufriera demasiado.
Eso sí, todo el mundo se empeñaba en que me pusiera las medias de descanso. Desde aquí reto a todo el que quiera a enfundarse esas medias (que ni el traje de Spiderman de prietas) en verano y que me cuente.

Que tienes barriga baja, ya verás como se te adelanta el parto

Para empezar, me fascina el ojo que tienen algunos para valorar si una tripa es baja o no. A mí me tardó bastante en salir la barriga y cuando lo hizo, fue de un día para otro. ¡BOOM! y ahí estaba la santa barriga redonda y gordita.
En cuando al ya verás. Este podría ir acompañado de todas las especulaciones de intentar adivinar cuando sería el parto, si iba a ser niño o niña… esto todo basado en fuentes de alto carácter científico como el famoso test chino para averiguar el sexo del bebé. Para los que no lo conozcáis: test del sexo del bebé

Bueno pues ni la que hizo el test acertó y mucho menos quien me dijo que se adelantaría. Mi bebé nació exactamente cuando se cumplieron las 40 semanas de gestación y tal y como habíamos deducido su padre y yo, fue en plena madrugada.

Si llevas un embarazo tranquilo, ya verás el parto

Con perdón, no sé quién fue el hijo de puta que me dijo esto, pero acertó. Lo que pasa es que del parto no hablo, soy como esos famosos que no quieren hablar de su vida privada y terminan firmando una exclusiva. Dentro de unas semanas, escribiré el post que toda embarazada bloguera escribe, el parto, hasta entonces sólo trato de olvidarlo.

Ya verás como a partir de ahora nunca más estarás tranquilo

Efectivamente. Este, por supuesto, es después de haber nacido el bebé. Es tan cierto como que cuando por fin empieza a dormir a pierna suelta unas 6-7 horas seguidas por la noche; te cuesta creer que sea porque esté realmente bien y te levantas sólo para escucharle respirar y quedarte aliviada. Es uno de esos dones que nos da la maternidad y que, aunque estás deseando dormir las mismas 6-7 horas que el bebé, es inevitable pensar en que puede que no esté bien.

Este sentimiento se agrava cuando vuelves al trabajo 16 semanas después y lo dejas a cargo, bien de una guardería o de un familiar.

Vamos ahora con los del vídeo:

  1. Todo lo que hagas es lo mejor para alguna personas y lo peor para otras: es inevitable, sobre todo si unos son de corriente positiva y otros de corriente negativa. Eso de que los polos opuestos se atraen sólo está bien en la ciencia, en la vida real, sólo trae discusiones y si es por el cuidado que proporcionas a tu bebé, discusiones de proporciones estratosféricas. Así que como dicen en el vídeo: haz lo que creas mejor y no te metas en internet.
  2. Haz un horario: ¿Y para qué? si las primeras semanas no recuerdas ni tu nombre y sabes que cuando hagas planes delante del bebé, se apañará para boicotearlos. Yo tenía que apuntar las tomas en un cuadrno hasta que fui capaz de volver a retener información.
  3. Ser padre es difícil así que deja el bebé a otras personas: se entiende que a personas que conozcas, claro. Al principio te dará cosa, pero después valorarás al máximo esos minutos de desconexión que te darán la vida. Ah, si cuentas con ese tiempo, aprovecha para dormir si puedes.
  4. En vez de moldearlos a como quieres que sea, deja que crezcan como son.
  5. Prepárate para lo inesperado porque sucederá: si el bebé ha dormido 5 días seguidos toda la noche seguida y piensas que el sábado hará lo mismo y por fin podrás jugar a la consola y avanzar en tu videojuego preferido… esa noche, no dormirá.
    Algún día contaré lo que nos hizo la Infanta en nochevieja, cuando tenía 5 días de vida.
  6. Crear un espacio para el bebé: ¡Claro! no mide ni 50cm y tiene que tener una habitación para él sólo. Pues la tendrá: con armario, cambiador, cuna, silla, cajoneras… y lo más importante, en nuestro caso, la aprovechará desde su primera semana de vida. Siempre ha dormido en su cuarto y nosotros en el nuestro.
  7. Guarda recuerdos y cosas: ¡Verdad verdadera! hay cosas que sólo usará una vez pero que se la compraste por algo. Guárdalo. Hazle fotos y vídeos. Nunca es suficiente, porque cuando crezca, querrás recordar su aspecto mirando una foto y no en tu recuerdo. Y además, él/ella lo agradecerá cuando de mayor pueda ver como era.
  8. Dar las gracias por tus bebés: Todo vale la pena.
  9. No seas tan duro contigo mismo: la casa puede esperar si estás cansado… hay días que lo harás mejor y otros peor. Esto es una carrera de fondo, un tópico, pero una verdad como un templo.
  10. No estarás preparado para todo el amor que proporciona un bebé.

Pues esto es todo, ya veis que en mi caso ha habido de todo un poco. Sea lo que sea lo que esperáis, como estáis viviendo el embarazo o la ma/paternindad, Ya veréis como todo va bien.

  2Comentarios

  1. Mamá Adanyl   •  

    Muy bueno! Yo tambien e oído de todo.. La gente es incapaz de dejarte vivir tranquila tu maternidad.. Una cosa es que tu pidas consejos por que estas perdida.. Y otra es que te digan que hacer a cada momento.. Coñe he sido madre, no me he vuelto idiota! XD Feliz semana, besos!

    • Principesa de Preslav   •     Autor

      Si, exacto. Y joder, que todo son tópicos y cosas que no te ayudan en nada! Eso de que te de consejos hasta el cartero me crispaba los nervios!
      No te cuento ya en el día de visitas del hospital, donde ya con el bebé todo el mundo es facultativo y sabe más que tú. Me desquiciaba!

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