Entiendo a los que quieren vacaciones sin niños

posted by Principesa de Preslav 23 agosto, 2017 0 comments

Hablo de vacaciones sin niños. No hablo de odiar a los niños y sí de comprender que siendo niños, hay situaciones varias en las que no te queda otra que asumir que debes aguantar su comportamiento porque: SON NIÑOS. No pasa lo mismo con los adultos, a los que les puedes recriminar su comportamiento, por eso, porque son adultos.

El otro día se quejaba Antonio Rossi (periodista del corazón acostumbrado a gritar con sus compañeros por ver a quién se le oye más) que debería haber vuelos sin niños. No es de esto de lo que os hablo. Aunque ante este comentario decir que seguramente sea más complicado encontrar vuelos o transporte público o privado con adultos civilizados.

He estado de vacaciones en un pueblo de Tarragona y en un hotel Kid Friendly (sin saberlo, he de decir), dónde el 95% de las familias alojadas tenían niños. Evidentemente yo he ido con la mía propia (2 años y medio), pero puedo decir que creo sinceramente que salvo un par de salpicones de agua y arena, NADIE HA TENIDO QUE AGUANTAR SUS “COSAS” (o puede que sí)

Como la mía, muchas otras criaturas de mayor o igual edad, con sus personalidades, orígenes y padres variados, dónde estos mismos progenitores estaban alerta y preocupados de que sus descendientes no “molestaran” a nadie. Son niños, efectivamente, por lo que si te salpican, pisan, interponen, empujan (a ti o a tus críos) una o dos veces… no pasa nada. Sin embargo, sabéis que no me refiero a estos casos si estoy escribiendo sobre este asunto.

No soy una persona que se caracteriza por su paciencia, pero he sido muy bien educada y por eso soy plenamente consciente que salvo que estos crios tengan ya edad de tener vello facial, la culpa no es de ellos. 

Seguramente os hayáis cruzado con esas familias que viajan a pares con sus seis hijos, sus bromas, sus risas escandalosas… esa peña que te hace girarte para ver quién grita en el comedor como si estuviera en el fútbol, esos que esperan turno ocupando todo el pasillo y no dejan pasar a nadie, esos que caminan por la piscina y si fuera por ellos caerías al agua antes de dejarte paso. Esos que están en la playa y se entera todo quisqui de lo que hacen sus hijos porque lo gritan a los cuatro vientos desde la toalla porque son demasiado perezosos para levantarse a hablar con ellos.

Esas familias tienen hijos semejantes a ellos que si a sus padres les importa poco ir de Familia Real por la vida ¿qué les va importar a ellos hacer lo mismo?

Se nos llena la boca diciendo eso de STOP NIÑOFOBIA y yo cuando pienso en esos hoteles dónde no se permiten niños (que en realidad son hoteles para mayores de edad porque lo otro sería discriminatorio e ilegal), pienso simplemente en: DESCANSO.

Por supuesto esto se puede ir al traste si en vez de niños como los que os cuento están sus santos progenitores o adultos incivilizados de esos que van por los pasillos a gritos a las doce de la noche. Eso ya es inevitable porque los niños son niños, pero los adultos maleducados son harina de otro costal (un costal al que querrías dar de ostias cuando te molestan)

Digo que entiendo ese concepto de hotel porque seamos honestos: ¿quién no ha querido desconectar alguna vez a sus hijos queridos para tener tranquilidad y disfrutar otra vez de la vida que llevabas antes de ser madre? Joder, no es tan grave decirlo.

Adoras a tus hijos el 99% de las veces, pero ese 1% te hace tener “pensamientos impuros” y en vacaciones más.

Ojo que yo me lo paso pipa con mi hija en la playa y la piscina, pero eso no quiere decir que no haya pensando que:

  1. que me habría gustado que el hotel fuera más tranquilo y desconectar no teniendo hordas de niños alrededor (sobre todo si me están dando con un rastrillo mientras desayuno)
  2. que disfrutaría estando tranquila (sin niños de nadie, incluidos los míos, y entre adultos que esperan lo mismo para descartar a los gilipollas) durante unos días. 

¿Qué esperaría de esas vacaciones de las que os hablo?

Hay tantas cosas que me gustarían y que espero hacer cuando mi hija crezca y las vacaciones no sean tan dependientes de ella.

  • Poder levantarme a la hora que quiera sabiendo que el buffet libre me espera para hacer frente al día con energía.
  • Bajar a la playa y pasear por la arena y después darme un baño. Sentarme en una tumbona a la sombra mientras leo un libro que me tenga enganchada. Comer algo en el chiringuito y quedarme en la playa hasta que me plazca, sin prisa. Darme un baño cuando la mar está en calma y anocheciendo.
  • Disfrutar de la cena con una buena compañía y charla.
  • Dar un paseo por la noche.
  • Verme un par de capítulos de mi serie de turno.
  • Encontrar tiempo para escribir o dibujar.
  • Relajarme en la piscina.
  • Dormir en silencio (sin ruidos de música, aire acondicionado, juergas, llantos, ronquidos…)
  • Ir de tiendas.
  • Relajarme en el bar tomando un batido o similar mientras leo o veo la gente pasar.
  • Escuchar música mientras contemplo el mar.

En definitiva: DESCONECTAR Y DESCANSAR.

Lógicamente para darse todos estos casos tienen que alinearse los planetas, pero me conformaría con poder cumplir un 50% (como he llegado a cumplir en el pasado, cuando aún no era madre). Así a la memoria me vienen unas vacaciones en Túnez: buffet libre con comida en vivo, una playa privada, hotel maravilloso, actividades en conjunto para divertirse, buen tiempo… ¡qué recuerdos!

No creo estar diciendo ninguna gilipollez y que me tire la primera piedra quién lo piense, que gustosamente estaré dispuesta a debatir civilizadamente y no cómo pretendía hacerlo el niño que se empeñaba en tirarnos bolas de arena mojada ante la impasibilidad de su santa madre (por ser fina), que estaba demasiado pendiente de mojar las pantorrillas, brazos en jarra, chip del chismorreo on, en la orilla.

¡Espero que tod@s hayáis tenido unas felices vacaciones y hayáis descansado!

PD/ he disfrutado como una enana con mi enana en vacaciones, ahora solo me falta tener unas vacaciones para recuperarme de las vacaciones (a ser posible como las que os decía)

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