Los juegos del hambre: elegir colegio

posted by Principesa de Preslav 8 febrero, 2016 19 Comments

Si creíais que era una crueldad que cada año, se eligiera un tributo femenino y otro masculino para que lucharan a muerte en la arena de Los Juegos del Hambre, hasta que sólo quedara uno (como en los Inmortales, pero sin Christopher Lambert); entonces es que no conocéis lo complicado que es elegir colegio y que éste, el colegio, te elija a ti, o a tu hijo.

Ya me pareció increíble la cantidad de documentación que tuve que recopilar, incluidas las bolas de dragón, para conseguir una de las 15 plazas en la única guardería pública que hay en nuestro Municipio (con casi 80.000 habitantes). Me pasé dos días enteros yendo al Ayuntamiento, a la Diputación, a Hacienda, a tomar por el saco en busca de la última bola dragón (y no para resucitar a Krilin)… para obtener la mayor cantidad de puntos Magic y que estuviéramos lo más arriba en la lista. Porque esto es como las oposiciones, que no basta con ser apto, que tienes que recopilar puntos como en los supermercados, pero en vez de obtener una vajilla (por la que encima tienes que pagar), obtienes un puesto de trabajo y, en nuestro caso, pagar una cantidad bastante seria al mes para que la niña vaya a la guardería.

El esfuerzo se resume en este vídeo de la prestigiosa Universidad de Wichita:

Podéis ver a los dos investigadores realizando el estudio

Eh, quedamos séptimos, así que tuvimos un puesto asegurado donde íbamos a tener que pagar la friolera de 145€ al mes por dejar a la niña 5 horas al día. Pero después nos pasó esto (leer post) y la desapuntamos. Pero la experiencia quedó ahí, para ponerla en práctica llegado el momento de la escuela.

Y entonces llegó la hora de elegir colegio

Aunque parezca mentira, en el mismo Municipio donde sólo hay una guardería pública con 15 plazas, hay tropemil colegios públicos, un par de ikastolas y varios colegios concertados y privados. Es curioso, ¿verdad?

Total, en Euskadi podemos escolarizar en infantil a partir de los 2 años. Vamos, transferirlos de la guardería a otra guardería más grande que después se convertirá en su colegio. Dependiendo de la elección, además, será también su instituto. De ahí, creo yo, la importancia de elegir un centro, porque puedes ser de las personas que prefieren que hagan Infantil y Primaria en un sitio y no te importe que después cambien de aires para la Secundaria y el Bachillerato; o, por el contrario, querer que lo hagan todo en el mismo centro para que estén rodeados siempre de la misma gente.

Esto es un arma de doble filo: si la criatura está feliz y contenta donde está, perfecto, pero si está rodeada de compañeros de Satán; entonces el cambio le vendría hasta bien.

Esto os lo dice alguien que era tremendamente feliz en el colegio y sufrió un trauma de la ostia al tener que pasar al instituto a donde no fueron más que otros 3 compañeros más porque cambié de modelo lingüístico para dar todo en euskera. Los idiomas, al que también debemos tener en cuenta aquí a la hora de elegir colegio.

Tus criterios de elección

Yo lo he tenido toda la vida claro: si alguna vez tenía hijos, bajo ningún concepto iba a estudiar en un colegio religioso. Por cierto, ¿piden que los alumnos estén bautizados para aceptarlos en los colegios religiosos? Es una duda que siempre tenido, pero teniendo en cuenta que te puedes casar por la iglesia haciendo un curso acelerado de catolicismo con bautizo y confirmación incluido, me imagino que les basta con tener alumnos nuevos cada año.

También tenía claro que mucho tenía que pasar para matricularlos en una Ikastola. Para el que no lo sepa, una ikastola antaño eran centros donde se impartía la educación en euskera y que después pasaron a convertirse en los colegios privados del euskera ya que funcionan como colegios concertados. Una vez se firmó la Ley Pública de la Enseñanza y se empezó a dar euskera de forma general en los colegios, hubo ikastolas que pasaron a ser públicas y otras se quedaron como concertados. Sea como sea, las ikastolas fuera del criterio de búsqueda.
Como nota informativa, eso que se decía antaño de que eran criaderos de etarras… cosas de La Razón y El Mundo, básicamente, como ahora le pasa a Inda, que todo sigue siendo ETA aunque ya no exista.

Descartados colegios religioso e ikastolas privadas, nos quedan los colegios privados y públicos. Para los privados de élite (Colegio Francés, Inglés, Alemán, Americano…) no hay dineros, así que queda claro que la elección final era: la enseñanza pública vasca. No por descarte porque siempre lo he tenido claro. Vengo de una familia llena de maestros de escuelas públicas y conmigo funcionó (alguno lo pondrá en duda).

Pero ¡OJO! que no basta con elegir la línea educativa que quieres que siga tu criatura, ni el modelo lingüístico, que siendo vascos pocos son los casos en los que no se elija el euskera como lengua; debes escoger el centro al que quieres que vaya y, como os decía, en nuestro municipio hay varios.

Sus criterios de elección

Aquí es donde comienzan Los Juegos del Hambre.

Elegir colegio

Sólo queda una plaza: ¿cuántos puntos tienes tú? ¿Y tú?

Para la guardería podías ir a por las bolas de dragón, que eso ya te garantizaba plaza, pero para el colegio, no importa que lo tengas al cruzar la calle o a la vuelta de la esquina. Si sólo tiene una clase de infantil de 2 años con 18 alumnos, comienza la batalla por saber con cuántos puntos partes las demás familias. Además, a diferencia de la guardería, donde si no presentabas la documentación sencillamente no te daban puntos, aquí te los otorgan automáticamente:

  • Que vives en el radio de acción del colegio: 6 puntazos
  • Que tu criatura ya tiene un hermano/a en el centro: 9 puntazos y la plaza asegurada
  • Que la renta de la familia es inferior a X€/año: 2,5 puntos
  • Que no tiene hermanos en otros colegios: 1,5 puntos
  • Que es hijo de un ex alumno del centro: 0,25 puntos

Dicho esto, nos podemos encontrar con que vivimos frente al centro y no tenemos otros críos en otras escuelas (algo lógico por otra parte) y quedarnos fuera. Sin embargo, si logramos que la niña entre en el colegio que queremos, si alguna vez tiene un/a hermano/a, lo tendrá chupado.

Para que veáis nuestra suerte, este año hay 24 inscripciones para 18 plazas: 6 son hermanos de otros alumnos por lo que ya están dentro y 2, hijos de antiguos alumnos por lo que ya están dentro con ese miserable 0,25 de más. Los demás sólo cumplimos vivir en el radio del colegio y no tener críos en otros centros así que nos encontramos en la encrucijada de pelearos a muerte con otras 16 familias para 10 plazas.
Por cierto, en caso de empate, que es como estás las 16 familias, tenemos un numerito de la suerte que dirá el orden en que los críos son aceptados. Así de cruel es elegir educación hoy en día.

El desenlace: a mediados de Febrero.

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19 Comments

Carolina Mamá Resiliente 8 febrero, 2016 at 11:11 am

No salgo de mi asombro con esta rocambolesca forma de entrar en los colegios. Cuando yo era chica ibas al colegio de al lado de casa y te apuntabas y punto.

Mi hija tiene otro problema, y es que necesitamos aula específica. El 1 de marzo tengo que echar la inscripción.

Ya escribiré sobre esto, porque en mi localidad no hay cole con aula específica. 🙁

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Principesa de Preslav 8 febrero, 2016 at 11:13 am

Antes de la reforma educativa, había un colegio asignado para cada barrio, pero eso cambió cuando bajaron masivamente las matriculaciones. Ahora es la gresca, sobre todo en las escuelas pequeñas.

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Nerea (Maternitis) 8 febrero, 2016 at 11:54 am

Me ha encantado tu post. No entiendo muy bien el criterio de los puntos, sinceramente. Entiendo que se miren la proximidad de residencia, pero creo que la escuela pública debería ser una opción para TODOS, ganen más o menos. Que ser hijo de ex-alumno de puntos es LA RISIÓN. Yo en abril empezaré la ruta del bacalao por las guardes municipales (2) para menos de 30.000 habitantes (no cuento los de segunda residencia). Eso tampoco lo entiendo… en unos sitios tantas y en otros tan pocas… En fin, espero poder entrar en la municipal (que por cierto, cuesta 170 e al mes solo por la mañana). Pero es que el año pasado costaba 300 y pico, tanto si era solo mña como si era todo el santo día.

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Principesa de Preslav 8 febrero, 2016 at 12:54 pm

Si lo de los colegios es de escándalo, lo de las guarderías es de juzgado de guardia. Falta total de oferta con respecto a la demanda que hay en un mundo donde la mayoría de padres y madres trabajamos y tenemos que dejar a nuestros críos en guarderías o al cuidado de familia. Sin embargo la oferta pública es paupérrima y cara, desorbitada.
Suerte, porque de verdad que es un quebradero de cabeza.

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El Papá Cavernícola 8 febrero, 2016 at 12:11 pm

Es un sinsentido, a mí aún me queda un año para empezar con el lío pero lo viví en mi época de estudiante cuando me tocó ir al instituto y más adelante cuando me cambie para hacer un módulo. En el insti acabe solo sin conocer a nadie y al módulo entre por los pelos. Por pura suerte.

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Principesa de Preslav 8 febrero, 2016 at 12:55 pm

Es que ahora está a la orden del día hacer baremación en vez de pensar otra solución. El problema que tiene el colegio que queremos es que está en una zona muy residencial por lo que 18 plazas se quedan cortas en infantil. Si no nos cogen aquí, tendremos que optar por otro más al centro donde tardaremos más en llevar a la niña al cole u otro más alejado donde tendrá que coger el autobús.

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Piruli 8 febrero, 2016 at 4:04 pm

Así es. Lo mejor es que quien menos recursos tiene, menor renta, lo tiene más fácil para elegir público o privado, alucinante…
Y lo que sigo sin entender es por qué hay que empezar el colegio con 2 años y adelantarlo tanto, yo los sigo viendo pequeños…
¡Suerte!
Por cierto, yo lo pasé mal en el cole y en el instituto vi por fin la luz…

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Piruli 8 febrero, 2016 at 4:05 pm

Por cierto, el municipio donde yo vivo (50.000 habitantes) es distrito 0. Lo que quiere decir que esté cerca o lejos tienes los mismos puntos…

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Principesa de Preslav 8 febrero, 2016 at 4:15 pm

Hola!
No es obligatorio apuntarles con 2 años, pero si ya hay problemas con 2, imagina con 3 o 4.
Al final infantil de 2 años es como la guardería.
La baremación es algo discriminatoria en el sentido que veo normal que si tiene hermanos entre con preferencia, pero ya está: renta, ser hijo de, etc. Me parece que no tiene sentido, así como estar en el radio de Km sí que me parece más normal.

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Pilar 8 febrero, 2016 at 11:08 pm

Escalofríos me entran al recordar los 3 años, 3!, que tardé en poder matricular a mis hijos en el colegio que quería. Y mientras qué hice? Pues pagar un privado, que funcionó estupendamente por cierto, pero qué dineral! Mucha suerte! Por cierto, a mí no me pidieron partida de bautismo para entrar en el colegio religioso y no conozco ningún colegio en el que la pidan.

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Principesa de Preslav 8 febrero, 2016 at 11:23 pm

Me parece curioso lo del colegios católicos.
Este cole que te comento es tan peque que si no entramos no creo que podamos pasarle después. Ya te contaré.

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Cartas a Preslav - El cole | Tang De Naranja 15 febrero, 2016 at 11:12 am

[…] ya muy lejos, pues tengo a Laura ubicada en su segundo año escolar. Leí también, claro está, tu relato sobre el […]

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Fibustera 18 febrero, 2016 at 1:26 pm

El criterio de dar muchos puntos si tienes otro hijo en el mismo centro lo veo lógico; imagina que tengas 2 hijos y que a cada uno le toque un colegio distinto. Por otro lado entiendo que es un problema de cada municipio y de la relación entre nº niños / nº de plazas en colegios, así que parece un problema muy localizado hacia ese pueblo cerca de Bilbao

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Principesa de Preslav 18 febrero, 2016 at 1:33 pm

Efectivamente, veo totalmente lógico intentar que los hermanos vayan al mismo colegio. Nunca diré lo contrario.
Lo que sí me chirría es que den puntos a hijos de personal del centro, que creo, tendrían que tener las mismas posibilidades que los demás. Y no es un problema de mi municipio, es un problema bastante generalizado en Bizkaia por lo menos.

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Fibustera 19 febrero, 2016 at 11:23 am

A mi no me chirría, me explico; Supongo que los puntos que dan a hijos del personal del centro tienen sentido por “conciliación laboral” ( que además creo que figuran como puntos disponibles para cualquiera). Imaginemos otra vez: Una persona que trabaja en un colegio y por ejemplo tiene a su hijo en otro centro ¿A que AMPA se apunta? ¿Actividades extra-escolares?, creo que de nuevo sería un caos y perjudicaría a todos los niños, sean o no hijos de la trabajadora del centro.

Vuelvo a lo de antes, un tema de plazas,…

Estaría bien saber a partir de cuanto “overbucking” se monta una nueva aula. Es decir; si se quedan fuera 20 niños que quieren ir aun centro es más fácil montar otra clase que distribuirlos por los colegios que estén cerca.

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Principesa de Preslav 19 febrero, 2016 at 11:30 am

Pero una persona que trabaja en un centro y tiene al hijo en otro, se podrá apuntar a la AMPA del colegio de su hijo. Es lo que hacemos los que no trabajamos en colegios y tenemos a los hijos en el cole, ¿no?
Como dices, es todo una cuestiónd e plazas, pero precisamente porque hay pocas plazas, creo que todos deberíamos tener las mismas opciones y no favorecer a los que trabajan allí, ni tener en cuenta las rentas, ni alergias (como me han dicho que pasa en Barcelona)… mismas posibilidades.
En este centro no hay posibilidad de otra clase porque no hay espacio posible para ello.
Sin embargo, dirigirnos a un colegio que está mucho más lejos (para que te hagas una idea, en medio de la nada y con una carretera unidireccional para llegar) es lo más viable que ofrecen.

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Fibustera 19 febrero, 2016 at 11:39 am

En el caso que comentas igual le toca ir al AMPA de su hijo y luego hacer gestiones con el AMPA del colegio donde trabaja, porque supongo que algo toca hacer siempre…. Yo creo que hay poca previsión y además no es tan difícil hacerlo de antemano.

Hay datos de cuantos bebes han nacido hace 3 años, empadronamientos, etc. se puede saber cuantas plazas hacen falta más o menos, supongo.

Y lo que comentas de la carretera te entiendo perfectamente, yo iba al colegio siguiendo las vías del tren, porque era más seguro que por la carretera. Quien sabe quizá más adelante puedas cambiar

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Principesa de Preslav 19 febrero, 2016 at 11:58 am

Bueno, eso que comentas de problemas con ir a una AMPA u otra… son problemas semejantes a los que tenemos los que trabajamos en otra parte y tenemos que ir de aquí allá. Con esto quiero decir, que en todo caso, un profesor con hijos en otro centro tendrá problemas comunes de todos los padres.

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El momento de hablar de minimismos 2 marzo, 2016 at 6:02 pm

[…] […]

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