Madrefuckers I: Al Salir de Clase

posted by Principesa de Preslav 11 enero, 2017 6 Comments

Seguramente no habréis oído hablar de las Madrefuckers propiamente dicho, pero tendréis alguna forma de referiros a este tipo de madre que es capaz de alterar los nervios al más templado debido a ciertos comportamientos. Las puedes ver en parques, en los patios de los colegios, en degustaciones tomando el té en cuadrilla mientras esperan que sus vástagos salgan de las clases de inglés o esgrima…

Seguramente sabéis a qué tipo de madres me refiero, pero por si estáis despistados, os lo cuento.

Madrefuckers en el colegio

Como os comentaba, las podéis ver en cualquier sitio, siempre van en grupo y, aunque hay una líder, la madrefucker alfa, todas quieren hacer cortar el bacalao.
Perdonadme si veis que en algún momento utilizado un lenguaje vulgar, pero es que la situación llega a veces a ser tan hilarantemente desquiciante, que me posee el maligno.

Para que os hagáis a la idea, si habéis visto Criadas y señoras (y si no la habéis visto, os la recomiendo), la madrefucker alfa sería la perra de Satán de Hillie Holbrook y el resto, el séquito de lerdas que le seguían el rollo. Para que tengáis otra referencia, si habéis visto Malas madres (y sino, no puedo recomendarla en absoluto), la madrefucker alfa sería Gwendoline (Christina Applegate)

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Madrefuckers reunidas en la degustación, importante el gesto de empatía surgido del apego (Criadas y Señoras)

¿Lo tenéis claro ya? seguro que sí.

Os voy a contar algo, cuando era joven e iba al instituto, se podría decir que era una chavala bastante introvertida, con pocas amigas (igual de raras que yo) y que no gozaba de ninguna popularidad propiamente dicha. La adolescencia me pilló fatal, ese cambio corporal donde no sabes si tienes tetas o magdalenas, malas decisiones al cortar el flequillo y la moda de llevar la ropa grande no ayudaron. Sin embargo había gente con carisma, ¿verdad?, en todos los institutos los había: la clásica chica guapa (que podía ser o no tonta), el típico tío mazado que mojaba bragas allá donde iba, el tipo inteligente a la par que guapo que sabía tener buenas conversaciones, la chica divertida y lista que arrollaba con su personalidad… en las películas americanas nos lo han metido muy mucho en la cabeza. Todos sabéis a qué estereotipos me refiero… os diré algo, no son estereotipos. Esa gente existe y su “influencia” no termina al dejar el instituto.

Puede darse el caso de que las personas que brillaban en el instituto cuando eras adolescente ahora mismo estén gordas, sean calvos, tengan un trabajo de mierda o ningún trabajo y no hayan llegado a nada en la vida (o puede que no). Pero una cosa os digo, se alza una nueva estirpe de personas que en el instituto pasaron desapercibidas y ahora pueden demostrar que son humanos útiles porque ahora SON MADRES. Y además, son madrefuckers.

La madrefucker es la típica madre que anuncia a los cuatro vientos que lo es, que predica su maternidad a los cuatro vientos, que llevaría una camiseta de “Adoro ser mamá” si fuera a juego con sus perlas, la madre perfecta que siguió al pie de la letra todas las indicaciones de la crianza perfecta,  la que ha sacrificado su mundo por sus hijos más que ninguna otra, la que lo sabe todo sobre ser madre, la madre de todas las madres.

La madrefucker de la que yo hablo aúna varios de los (Estereo)tipos que describieron a la perfección en Ni blog Ni bloga (leedlo, por favor), pero voy a poneros en situación.

La pesadilla de volver al instituto

¿Habéis soñado alguna vez que volvéis a la época en la que ibais al instituto? yo cuando tengo ese sueño termina en pesadilla. A veces pienso que podría irme mejor, que podría sacar mi carácter, echarle más ovarios, desarrollar mi personalidad… pero aún así, siempre acaba en pesadilla.

Bueno, pues el inicio del colegio de mi hija de 2 años acarreó, en parte, volver al instituto. Sí, como lo leéis. ¿Y por qué? pues porque en el patio del colegio (un colegio pequeño de un aula por curso) se reunían los mismos grupos de personas que en el instituto pero ahora con 30-40 años y entre ese grupo de personas, destacan las madrefuckers.

Me costó tiempo darme cuenta de que había jerarquías, de que había tradiciones que o bien respetabas o bien terminarías comprendiendo que no podrías cambiar. Lamentablemente, descubrí que a pesar de haber madurado y aprendido a ser más segura con los años, seguía sin poder hacer frente a ese tipo de personas repelentes, dominantes, osadas…

No penséis que todos los padres y madres son así, ni mucho menos, he conocido gente muy buena y agradable con la que converso a diario y, con quien incluso me atrevo a escribir por whatsapp fuera del grupo de mapadres (que este es otro tema). Pero vamos a centrarnos en las hijas de… en las madrefuckers.

Tienen su sitio y es SU sitio

La primera vez que me pasó esto me quedé un poco sorprendida y tonta de mí pensé que había sido un descuido. Estaba yo sentada en el patio, en un muro que tenemos perfecto para sentarnos y dar la merienda a los críos. Hacía calor, se estaba a gusto.
Entre bocado y bocado de la merienda (zumo natural, a veces yogur, fruta y/o sandwich de jamón york) suelo ir con la cría a los columpios o a pintar con tizas en el suelo o a hablar con la gente que conozco… total, que un día a la vuelta el lugar donde había dejado la mochila con todo había sido fagocitado por un grupo de 7-8 madres con sus 7-8 carros y sus 1-2 hijos/as por madre. Tonta de mí pensé eso, que me habrían sepultado por error, así que urgué entre sus cosas pidiendo perdón y recuperé la mochila.

La siguiente vez fui testigo de como a un padre le pasaba exactamente lo mismo mientras jugaba por ahí. Al volver no encontraba nada, pero claro, es que sus cosas estaban sepultadas entre la estupidez y la soberbia de estas madrefuckers que tienen por costumbre reunirse en ese punto del patio siempre.
A mí me ha pasado estar sola viendo jugar a mi hija, llegar ellas y ponerse tan, tan, tan cerca de mí, que mi espalda chocaba con la de una de ellas y tener que aguantarle la tontería de quejarse (la muy zorra). ¡Tal cual, eh, somo sacadas de una película barata de malotas de instituto que bien podrían dar en Antena3 en sobremesa!

Son madres modelos

Pero su conducta es bien censurable constantemente. Si bien estando sentada a su lado es técnicamente imposible no escuchar sus conversaciones porque gritan a más no poder, esto me ha servido para ver que como decían en Ni blog Ni bloga, del postureo a la realidad hay un trecho.

Para empezar esa devoción que procesan por sus hijos e hijas se evapora cuando se cruzan con otros críos (hablo de un patio donde hay niños de 2 a 6 años). Las he visto apartar (incluso malamente) a algún crío porque entorpecía su paso para ayudar a su vástago en el tobogán.
Es cuando veo estos casos cuando me acuerdo de esas madres, madrefuckers, que se les llena la boca con términos como apego, crianza respetuosa, maternidad consciente… a estas mujeres las he escuchado decir estas mismas palabrejas, pero hoy estaban contentas de que hubiera empezado el colegio para “deshacerse” de los críos hasta las 4 y hacer sus cosas.

Es casi cíclico escuchar a las madres decir que están deseando que terminen las vacaciones para que sus hijos vuelvan a la escuela. Vale que todos sentimos a veces la necesidad de desconectar de nuestros hijos, tener un día para aburrirnos solos, poder desayunar tranquilos mientras leemos o disfrutamos del silencio; pero no puedo entender que se desee a los críos terminar las vacaciones. Nosotros estamos deseando que lleguen para no trabajar, pero queremos que los críos tengan que ir al cole. Una de esas ironías de la vida que no comparto ya que después de dos semanas de vacaciones con mi hija, ahora que tengo que volver al trabajo y ella al cole, la echo de menos. Me gustaría estar eternamente de vacaciones con ella.

Siempre me he preguntado si los abaderados de las crianzas naturales, respetuosas, con apego, conscientes, etc. lo son eternamente o es un concepto que caduca con el tiempo. Lo digo porque la imbécil que pretende dar lecciones a viva voz de lo buena madre que es (creo que es la madrefucker alfa), alardea de lo mucho que tardó en destetar a su hijo por su bien, pero ahora lo atiborra a bollicaos, zumos sunny y demás guarradas para, en sus propias palabras, no aguantarle una pataleta.

La cosa no mejora con los años

De otra cosa que me he dado cuenta es que no es lo mismo una madre o padre cuyo hijo sea el primer año que lleva en el colegio, que uno/a con hijos en cursos superiores o con más de un hijo. Esto es como la baremación para acceder al colegio, que te dan más puntos cuantos más hermanos haya en el colegio. Pues a estas tipas, esos puntos parece que no se los quitan ni ejerciendo su derecho a ser imébiles con el resto.

Pensé que sería cosa de ese grupo (ya os digo que son 7-8 madres, de un colegio donde hay muchísimas más) que destaca por sus batallas verbales sobre cuál de sus hijos come mejor o peor, cuál duerme más o menos, e infinidad de debates interesantísimos más. Alguna pude lo mismo estar alabando a su hijo un momento, que al siguiente se está cagando en todo de lo bicho o decepcionante que es.

Lo dicho, pensaba que se reducía a eso, pero no. ¿Sabéis ese momento en Sexo en Nueya York dónde las chicas, ya mayores, se cruzan con un grupo de 4 jóvenes como ellas eran al inicio de la serie? pues aquí también hay varias generaciones de madrefuckers, dos a decir verdad. Las madrefuckers de 2 a 5 años (del patio pequeño) y las madrefuckers de 6 a 11 años (del patio grande).

Las madrefuckers de 6 a 11 años, son más mayores, más experimentadas, menos dadas a querer dar lecciones porque se pasan los formalismos por el arco del triunfo. Estas madrefuckers fumarían en la grada del colegio si estuviera permitido y dejarían a sus hijos jugar con pistolas mientras apuntaran a otro lado. Eso sí, lo que no permitirían jamás, es que apoyaras tus santas posaderas en su grada. Porque es SU grada (en eso están de acuerdo con las de 2 a 5 años, las tradiciones son sagradas)

Y en esas me encuentro, disfrutando del tiempo después del colegio en compañía de mi hija y de las personas que me acompañan y que en un futuro, pueden que sean mis nuevos amigos porque nuestros hijos decidan serlo también; mientras a mi izquierda la bilis de las madrefuckers intenta gobernar el espacio público del colegio. Una cosa os digo: os pongo por testigos que nunca jamás pondré mi salto culo en esa mierda de grada, pero que no cederá un maldito centímetro en el sitio, MI sitio, donde me siento a diario a merendar.

PD/ quizá algún día os hable de las madrefuckers que gestionan los asientos del transporte público como les da la real gana porque son madres o de las que van al cine rodeadas de decenas de niños, pero se sientan lejos de ellos para que no les molesten o de las que conducen sus carritos como si fuera una cuadriga de Ben Hur y van atropellando a todo quisqui por que, CUIDADO, son madres.

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6 Comments

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De momento en la guardería no he detectado especialmente ninguna madre fucker aunque fijo que las hay… lo que me da pánico es el colegio, y este año el vikingo lo empezará.
Me atterroriza bastante ver los grupitos de madres que se formarán y por qué no, el si nos van a discriminar a nosotros y sobre todo a mi peque por ser sus padres ciegos ambos… Visto lo visto, no lo descartaría que pudiera suceder. De todos modos, veremos.
Besos y espero la siguiente entrega!

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Principesa de Preslav 19 enero, 2017 at 10:25 am

No te preocupes por eso Nuria. Yo he conocido gente muy agradable también, gente con la que hablo, tengo confianza… lo que pasa es que eso no da para un post. Seguramente encontrarás de todo como en todas partes y seguramente habrá quien no os vea como “diferentes” (si me permites) sino como gente valiente de la que ser amigo porque sus hijos lo serán en un futuro.

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