El momento de ser sostenible en lo que me plazca

posted by Principesa de Preslav 2 mayo, 2016 6 Comments

 

Tenía pensado escribir un alegato sobre las madres solteras de mentira, esas que se hacen llamar así sólo cuando van a registrar a sus hijos en el colegio para arañar puntos o piden una ayuda al estado que sólo se da a madres/padres solteras/os. Sin embargo, llevo un par de semanas almacenando en la cabeza unas cuantas reflexiones sobre otros teman que me apetece exponer y voy a aprovechar este post para hacerlo.

Vaya por delante que no pretendo sentar cátedra ni decirle a nadie cómo debe vivir la vida y precisamente por eso, no me gusta que haya quien le diga qué debo hacer en según qué casos.

1) Madres solteras de palo

Me voy a referir a las madres porque han sido madres las que me han venido con esta cantinela, así que padres, no os sintáis excluidos de este asunto.

Como decía, las madres solteras de palo son aquellas que EVIDENTENETE NO SON MADRES SOLTERAS pero se hacen pasar por ellas. ¿Qué cómo se diferencian de las que realmente lo son? pues muy fácil, las verdaderas madres solteras son aquellas cuyas familias son monoparentales. Las otras, hacen malabares varios para aprovecharse de ayudas y baremaciones.

Si un ejemplo os diré que conozco a quien teniendo piso y un hijo, puso el piso a su nombre quitando al padre de la criatura (con quien co-habitaba) del empadronamiento para solicitar la ayuda que ofrece el Gobierno Vasco y que cobró durante dos años a pesar de que entraba dinero en la unidad familiar que superaba el baremo por el que se concede dicha ayuda. No contenta con esto, se benefició de su presunta situación en la Declaración de la Renta y en las ayudas que ofrecía el colegio al que iba su hijo.

No tendría mayor objeción que poner a este tipo de personas, a las que después se les llena la boca quejándose del fraude de políticos y famosos, si no fuera porque sus actos provocan que otras personas que merecen esas ayudas y subvenciones, porque efectivamente son familias monoparentales, se queden sin ellas.

2) Sostenible con el medio ambiente cuando tengo la regla

Pues no, la semana pasada descubrí que no lo soy en absoluto.

La semana pasada saltaba a la prensa la noticia de que la CUP iba a promover el uso de las copas menstruales y las esponjas naturales. Resulta que si profundizabas en la noticia, el asunto era que querían sacar de las escuelas y los institutos a las marcas que “aleccionan” a las niñas para que usen un tipo de recurso en sus días de menstruación. Por supuesto, nada que objetar, porque si alguien debe ir a explicar a las niñas qué opciones de higiene tiene para regla, no debe ser la marca de tampones más vendida, sino alguien del servicio de salud del territorio donde se encuentren y siempre, para darles toda la información a su disposición. Por otro lado, siempre estarán los consejos que le haya podido transmitir la familia en casa.

¿Dónde está el problema entonces? en primer lugar, a mí que un hombre, que sin ánimo de ofender no tiene ni puñetera idea de qué le pasa a una mujer cuando tiene la regla más allá de lo que haya visto a sus hermanas, madres, parejas femeninas o lo que haya podido aprender en las clases de biología, me toca soberanamente los ovarios. Es como si una mujer viene a decirle a un hombre que no se cree lo que le duele a uno una patada en los huevos. Pues no lo sabemos porque: a) no tenemos huevos b) sólo podemos guiarnos por la experiencia de otros. ¡Pues esto es exactamente igual!
Por otro lado, que use la copa menstrual quien tenga la real gana de usarla, pero que no nos la intenten meter (literalmente) a cosca de vendernos que así estamos siendo más sostenibles con el medio ambiente. Quiero pensar que, esta gente a la que se le llena la boca comentando que es súper natural y súper sostenible, recicla, se ha preocupado de tener un coche que contamina lo menos posible o usa el transporte público, usa ropa ecológica que no haya sido fabricada con productos químicos, usa champús que no han sido testados en animales… y un largo etcétera. Porque yo estaré dejando a nuestros hijos un planeta más contaminado por usar tampones (que lo leí por ahí, en la red, que es muy sabia), pero quizá lo esté compensando no habiendo echado las cenizas de un difunto al mar (por poner un ejemplo).

3) Animalistas

No tengo nada en contra de los animalistas en general, pero sí de un tipo de animalista en particular. ¿Cuál? aquel tipo que se permite soltar proclamas en las que mete en el mismo saco a los que maltratan a los animales sistemáticamente (pongamos un torero) y a aquellos que por omisión o inactividad permiten que siga sucediendo. Además, declara fervientemente que desea el mismo mal a ambas partes.

Este asunto siempre resulta muy curioso, porque a este tipo de animalistas (que me da hasta cosa llamarlos así, porque no representan el objetivo de este colectivo) nunca les escuchas soltar un discurso semejante en contra de muchas otras atrocidades que se producen en el mundo y donde son los propios seres humanos los que sufren.
Ser animalista no quiere decir que no se tenga respeto por los seres humanos, pero me cuesta creer que haya quien se mate por defender los derechos de los animales (que por supuesto creo que deben tenerlos) y le cueste un montón empatizar con los humanos.

Un ejemplo: a este tipo de animalista que tanto le crispa la pasividad de quienes censuramos que haya corridas de toros (ni siquiera basándonos en que es una tradición) pero no nos partimos la cara para que las retiren para siempre, no le he oído ningún discurso en contra de quienes están en contra de la ablación de las mujeres y que, sin embargo, no se dedican a recorrer el mundo para poner fin a esta tradición aberrante.

4) Los naturistas de la alimentación

Recuerdo cuando me marché a vivir a Madrid y me encontré una reunión de vegetarianos delante de un McDolands. Estaban con pancartas dando por el saco a quienes comían cerca de la ventana con proclamas de “asesinos” y demás. Me habría parecido más interesante sin en vez de meterse con los comensales, estuvieran informando de la calidad de la comida que se sirve en esos restaurante, independientemente de que sea “carne” o no.

Lo peor del asunto es que alguien les preguntó si ellos respetaban los vegetales que se comían y ellos respondieron que los vegetales no sufrían como los animales. Efectivamente, no sufren como los animales, pero siendo seres vivos, digo yo que tendrá que ver que le arranques una rama a un árbol o no.

Independientemente de esto, no entiendo la insistencia que algunos ponen en imponer su dieta alimentaria. Si has decidido ser carnívoro o vegetariano, pues adelante, pero no pretendas que todo el mundo a tu alrededor haga lo mismo y mucho menos con argumentos como:

Consumir carne es propiciar que se maten animales. Dicho esto, yo no estoy en contra del consumo de carne por parte del ser humano, estoy en contra de la industria cárnicas. Es decir, el que quiera carne que sea capaz de criar y sacrificar a un animal o cazarlo y aprovechar hasta la última gota de sangre. Eso se llama supervivencia y cuanta con todo mi respeto.

Esto lo pude leer en el consultorio de la señorita Eva y claro, pues debo responder. Si nos tomamos su argumento al pie de la letra, ya podemos empezar a hacer cursos de todo, conectar al cable de Matrix para aprender de todo. Y cuando digo de todo, me refiero a de TODO. Porque si queremos carne tenemos que cazar nuestros propios animalejos y si quieres vivir en una casa deberíamos construirla nosotros mismos y si queremos usar Internet debemos encargarnos de colocar la fibra y desarrollar nuestra propia ingeniería para que funcione… ya puestos, para usar el móvil o el ordenador desde el que escribe esta mujer su opinión, debemos crear Internet, fabricar un ordenador o un móvil y ponernos a escribir. Casi como si sucediera la Tercera Guerra Mundial y tuviéramos que empezar de cero.

Me hace gracia porque siempre que leo a nuturistas de cualquier estirpe, sacan a colación hacer las cosas como antaño o como se hace en otros países donde no tienen tanta tecnología. me gustaría ver realmente el día a día de estas personas y de que avances de la ciencia estarían dispuestos a sacrificar para vivir de una manera más natural.

5) Los anticapitalistas

La semana pasada publicaba la tercera entrega de la mudanza y os hablaba de la Odisea con Ikea. Podéis pasaros por el post, no para leer la odisea en sí, pero sí para reparar en el comentario de Laura, una chica que venía a “quejarse” del capitalismo que está terminando con negocios locales etc. En el caso de Laura, ya me explicó que ella y su familia llevan una vida “sostenible” donde no emplean muchas de las cosas que los demás tenemos introducidas en nuestra vida cotidiana. Bien por Laura si ha decidido vivir así.

Pero no es la primera vez que escucha esta serie de opiniones donde casi nos acusan a quienes recurrimos a las grandes superficies a comprar de terminar con los negocios locales y los minoristas. Sin el casi.
Perfecto, en serio, de verdad. Es muy loable que se quiera defender el comercio local y de hecho, yo recurro a él en mi día a día para la compra de comida (donde no siempre voy a los supermercados) pero, al igual que en el punto anterior, me gustaría saber dónde ha comprado la lavadora quien critica ir al Media Markt (yo en la tienda de electrodomésticos de mi pueblo), dónde compra los móviles, donde compra muebles, dónde compra el pescado, la carne, dónde compra la ropa (¿se decanta por tiendas locales que se abastecen en las tiendas de venta al pormayor de los chinos o se molesta en saber si esa prenda ha sido manufacturada en un taller de costura local?)…

Es muy fácil pretender dar lecciones a los demás poniendo de ejemplo nuestra conducta sostenible en algunos aspectos de nuestras vidas, pero ¿alguien puede asegurar que es sostenible, no ya en un 100% que no me creería, sino en un 50%? Porque si conocéis a alguien así, me lo mandáis para conocerle y aprender de esa persona. Hasta entonces, me conformaré con lo poco sostenible que soy y seguiré haciendo lo que más me convenga a mí y mi entorno tratando de respetar al resto lo máximo posible.

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6 Comments

Opiniones Incorrectas 2 mayo, 2016 at 3:52 pm

Yo creo que Laura es Rosa Ruiz, al menos sus comentarios son idénticos. No entiendo esa necesidad de ir adoctrinando por los blogs.

A mí que un tío me diga lo que me tengo que meter en el mismísimo, me ofende bastante, y ya leer a hombres en TW defendiendo si una mujer se debe taponar el juju con esto o lo otro, lo considero una machirulada de las que hace época. ¡Deje usted mi coño en paz!

Las falsas madres solteras, ya te conté el caso de una que viviendo con el padre de su hijo lo registró sólo con sus apellidos por 100 puñeteros euros, que debían valer más que el derecho a la identidad de la criatura, cuyo padre trabajaba y ganaba un sueldo normal. Vamos, que no le hacían ni puñetera falta.

¡Ole tú!

Besos, flor

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Principesa de Preslav 2 mayo, 2016 at 4:18 pm

Salud Flora!

Bien es cierto que meterse con el kegel de las demás es ofensivo. Más que un hombre decida en ese menester por una misma.
Me recuerda a asuntos ancestrales gestionados por hombres en vez de mujeres cuando ni toman parte activa: pongamos como parir por ejemplo.
Besis!

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Martinika 2 mayo, 2016 at 3:58 pm

Te equivocas bastante en el caso animalista. Que haya cosas que no me parezcan bien en el caso animalista no implica que no vea el resto del horror en el mundo y pelee en mi posibilidad para que termine. Aparte, me hace gracia el argumento: al igual que no voy a saltar al ruedo a protestar por la corrida de todos no voy a África a luchar por el ebola. Lo que me parece absurdo e incogruente porque ni tú ni muchos como tú creo que lo hagan tampoco, no?

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Principesa de Preslav 2 mayo, 2016 at 4:16 pm

Si precisamente ese es el problema. Que yo no pido que la gente se eche a las calles a protestar por algo o que vayan al foco a solucinarlo.
Por eso me crispa, en este caso en concreto que contaba, que me vengan a decir que como no me mato por impedir los toros merezco que me corneen.
En realidad no estamos diciendo algo diferente tu y yo.
Y decía lo de la ablación porque esta persona en concreto nunca habla de estas cosas. No por otra cosa en particular.
Saludos!

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Montse morte 3 mayo, 2016 at 9:32 am

Es que hoy en día es muy difícil ser sostenible, porque para empezar es difícil saber la procedencia de lo que compramos. Lo importante y entiendo que es el mensaje que quieres dar, es dejar al prójimo tranquilo con su vida. El que quiera luchar por una causa que lo haga, siempre y cuando no pretenda que los demás seamos peores o menos por no apoyarla. Y lo de las ayudas ya es tema a parte, porque lo triste es que luego no las tiene el que más las necesita. Un saludo!

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El Papá Cavernícola 3 mayo, 2016 at 12:47 pm

Genial entrada, con muchos de estos casos me he encontrado y casi siempre se remiten a las mismas excusas/soluciones.
Tengo un tío que no recicla porque dice que una empresa gana dinero con ello, a ver si una empresa se dedica a reciclar pues tendrá que generar algún beneficio, además es un negocio que está en auge, cada día hay más empresas de este tipo.
En fin, que cada uno haga con su vida lo que quiera y que no intenten dar lecciones sino saben aceptar una crítica/debate/réplica.

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