El momento de la mudanza I: el origen

posted by Principesa de Preslav 30 marzo, 2016 9 Comments

Si lo hubiera producido Hollywood tendríamos a Hans Zimmer arañando violines mientras amanece en mi pueblo y se abre el plano para descubrir una pila gigante de cajas de 72 litros de Leroy Merlin (3,95€/unidad). La voz de Don LaFontaine anunciaría: creían que podrían con ello, no pensaron que fuera para tanto, cuando el tiempo se te echa encima, cuando has perdido toda esperanza, cuando descubres que tiene una tira de calcetines desparejados en el fondo de un cajón que no has abierto en 2 años…

El origen de la mudanza

En mi vida he tenido que hacer varias mudanzas, pero ninguna como esta. Allá por 2008 cargué el Seat Ibiza de mi madre con ropa, cajas y cosas personales para irme a vivir a Madrid y un año después, parecíamos los magrebíes que vuelven de vacaciones al volverme a Bilbao.

Allá por 2013 alquilaba un piso con Consorte e iniciábamos de forma tardía nuestra vida en común lejos del amparo de nuestros padres. Un año después, Don LaFontaine nos anunciaba que había una humedad tal en el piso, que teníamos que huir para no poner en riesgo nuestras vidas.

Así terminamos en el que ha sido nuestro piso los últimos dos años. Recuerdo como estando ya embarazada de mi hija pasamos 3 meses haciendo vida en nuestra habitación porque teníamos el resto del piso vacío y esperábamos el sofá que se retrasaba más y más. Pensamos que llegaríamos a tener el bebé sin sofá, pero no sucedió.
Después de aquella mudanza pronunciamos esa famosa frase: “Esta es la última mudanza que hacemos”

Es casi comparable a la de “no vuelvo a beber nunca más”“veo un último capítulo y me voy a la cama”, es decir, ¡mentira!

La pijavieja de Cuéntame como pasó

Esta es la mujer que nos ha vendido el piso en el que vamos a vivir el resto de nuestros días (suponemos, esperamos… a no ser que nos toque el Euromillón y lo mandemos a tomar por el culo para comprarnos un pisazo con vistas al mar)

Os estaréis preguntando el por qué de llamarla piejavieja. En realidad, se me ocurren una lista inmensa de calificativos que podría lanzarle a esta “señora” pero como estaría muy feo decir que es una hija de puta lerda, lo vamos a dejar en que es una egoísta de magnitudes estratosféricas.

NOTA: hemos advertido en que este proceso de compra, alquiler, etc. de pisos, siempre encuentras a alguien que desborda tus expectativas, pero para mal.

El caso de la pijavieja es uno de estos casos. Para que lo entendáis: pensad que ronda los 45 años y tiene un piso de unos 30 años donde ha vivido unos 12 y no ha invertido un miserable euro. Ella gasta unos aires de diva bastante repelentes pero tiene secretos que la delatan como lo arrastrada que es.

Por ejemplo: al hablar tiene este deje de voz radiofónica que podría gastar bromas subidas de tono y mueve su corta melena y traga saliva como queriendo aparentar que controla la situación porque es una mujer de nuestro tiempo. Y sin embargo, cuando abandonó por fin la casa y echamos un vistazo nos encontramos un calzoncillo en el honor (voy a dejarlo ahí porque no quiero sacarle los colores diciéndoos que había un calcetín milenario en el cuarto de baño y un paño de cocina lleno de moho y mugre en el escurridor que había usado hasta dos días antes)

¿En qué situación sería asumible meter un calzoncillo en el horno?

Pues es algo que hemos debatido con los amigos y la familia y para lo que no hemos obtenido respuesta. Podéis dejar un comentario al respecto de este tema para ver si vertéis algo de luz al enigma.

Mi cuñada me recomendó, ya que sigue viviendo en el barrio, en un casoplón de nueva construcción que ha amueblado con los mismos muebles de la guerra civil española que tenía en la que ahora es nuestra casa, que el día que nos la crucemos le podríamos recordar amablemente que teníamos una bolsa con las cosas que se había dejado en casa como UN CALZONCILLO en el horno. Sólo por si le sacábamos los colores. No es mal plan. Sopeso llevarlo a cabo.

Otro ejemplo: cuando firmamos la compraventa de la casa, la pijavieja nos sugirió firmar también las escrituras y la hipoteca del banco para que ella tuviera su dinero contante y sonante, PERO (estos son los peros que siempre delatan a la gente) que les dejáramos seguir viviendo en la que ya sería nuestra casa a cambio de… ¡DE NADA!
Por si os habéis perdido o no os lo termináis de creer: pretendía que corriéramos con nuestro alquiler, con la hipoteca y ella vivir alegremente allí unos 4 meses.
No penséis que esto es sólo cosa de la pijavieja eh, que es muy común tener que pegarse por algo así.

Ya nos hemos deshecho de ella, que nos echó en cara que nos había pagado un mes extra de comunidad, cuando era mentira y que todavía nos debe las facturas pendientes antes de su marcha. Pensad, que allá donde esté, un cortinón de la época de Felipe II decorará todo el ancho de su nuevo salón y no dejará pasar la luz para no dañar la madera noble de su lustroso armario de abuela.

La súpertacañona convertida en casera

La primera vez que vimos la casa donde hemos vivido de alquiler estos últimos dos años pensamos que era una casa genial. El día que entramos, levantamos las persianas y nos quedamos ciegos al ver que tanto las paredes como el techo del salón, eran de color naranja. No un naranja melocotón tierno no. Naranja nivel naranja pintura de plastidecor. Ojo, techos también.

Decir que nuestra habitación era verde. No un verde cálido y suave sino verde lima estridente (tipo pelo de Joker) en techos y paredes. Pero bueno, éramos jóvenes, veníamos de una casa donde la ropa se mojaba dentro del armario y estábamos felices.

Dos años después hemos terminado aborreciendo la cocina-tendedero y deseando que llegara el día de irnos.

La súpertacañona es nuestra casera. Una mujer que no ha dado un palo al agua en su vida (ahora tendrá unos 50 años) y que el alquiler de su piso le otorga dinero fresco para sus caprichos de vividora. Lícito, es cierto, hasta que conoces su nivel de tacañonería.

Cuando supo que éramos empresarios (porque lo somos a pesar de que nos cataloga como autónomos, término que muchos creen que es despectivo como si supusiera tener algo contagioso) nos dijo que como tenía miedo de que no fuéramos a pagarle el alquiler (así a bocajarro) teníamos que darle una fianza legal y dos más en concepto de posible impago. Os diré que con el pago a la inmobiliaria (que algún día hablaremos de por qué a la inmobiliaria le pagan los que alquilan cuando el servicio se lo está haciendo a ambas partes) y el adelanto del primer mes, la suma llegaba casi a los 4000€.
Evidentemente nos negamos y le dejamos bien clara una cosa: “No sabemos cómo serán otras personas pero nosotros somos gente honrada que quiere vivir tranquila y que no pudiera asumir un alquiler, abandonaría el piso antes de deber dinero”, somos empresarios, repito, odiamos que los clientes no nos paguen a tiempo como prometieron.

Dos años sin incumplir ni un pago, por supuesto.

Ahora que tenemos que irnos y nos tiene que devolver las dos fianzas, está preocupada por el piso. Os voy a contar: es una casa fantástica donde el calor aguanta mucho y el frío no entra. Hasta ahí sus ventajas. La cocina es la misma de hace 15 años donde el día menos esperado el rodapie se cae al suelo, abres una puerta y te quedas con ella en la mano o tienes la ropa tendida porque la mujer (una apasionada del diseño doméstico) decidió quitar el tendedero para ganar un metro y medio a la cocina.
Creía que lo suplía con una lavadora de 1200rpm, que según ella saca la ropa seca.
Está preocupada cuando antes de llegar nosotros no había invertido un € en acondicionar la casa y nos encontramos una ventana que no cerraba (que su marido terminó de romper para que cerrara), un fregadero que debe luchar contra la gravedad para desaguar porque está del revés, el microondas roto y la mayoría de las bombillas fundidas.

Sinceramente, no sé que espera encontrarse ahora, pero os lo contaré en el próxima entrega.

Para que entendáis el nivel de pasión por el diseño que tiene esta mujer (ahora que están tan de moda estos programas en la tele y que todos soñamos con contratar a los gemelos Scott o a Hillary o Gillian) el único punto de luz de la habitación principal es un foco de escritorio pegado en el techo. Ha sido nuestro ojo de Saurón todos estos años, lo primero que hemos visto antes de acostarnos y lo primero nada más despertar. Eso ha creado en nosotros una ansiedad brutal en tener lámparas de verdad en nuestra propia casa (qué locura verdad)

Ahora que nos vamos, a la súpertacañona le entra el pánico porque no sabe cuánto tiempo va a tener que esperar para realquilar el piso y sus frustraciones las proyecta en nosotros.

Os diré unas cuantas cosas más:

  • Le parece extraño o culpa nuestra que se haya roto el telefonillo del portero automático. “Pero si nunca lo he cambiado en 15 años”, le he tenido que explicar que las cosas se rompen de viejas. No sé si lo ha entendido o está haciendo cuentas de cuánto le saldrá la broma.
  • Para hacer frente al pago de facturas que tenemos pendientes, quiere retener una fianza entera: 750€. Le parece extraño que le hayamos dicho que preferimos deberle nosotros las facturas y pagárselas una vez le lleguen, a que ella nos deba 750€ teniendo en cuenta que nosotros hemos demostrado que pagamos al día y ella no suelta un euro ni queriendo.

En la próxima entrega

¿Queréis saber cómo encontramos la casa a la que nos vamos vivir? ¿Habéis sido víctimas de las inmobiliarias para enseñaros pisos? ¿Sabéis cuando de generoso eres gilipollas? ¿Os prometieron ver un súper piso y cuando abristeis la ventana del salón os la quedasteis en la mano? ¿Habéis echado de menos no contar con Superman como amigo para hacer la mudanza? ¿Tenéis amistades con furgoneta? porque valen su peso en oro…

Entonces la siguiente entrega de El momento de la mudanza, será vuestro post.

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9 Comments

Mamá Resiliente (@MamaResiliente) 30 marzo, 2016 at 12:43 pm

Qué bueno! A mí me intentaron timar cuando compré mi casa. La inmobiliaria nos dijo que ellos nos buscaban la hipoteca. Les pregunté cuánto llevaban y me dijeron que nada. Dos veces se lo pregunté.

Cuando llegó el momento de hacer números, nos bailaban 4000 euros, y al preguntarle me dijo que era el precio por la gestión de la hipoteca.

Le dije que nanai, que ellos me dijeron que no cobraban nada. Que si era así me echaba para atrás -a 3 días de la firma con el notario- y entraron en pánico.

Me llamó el gestor directamente y me informó que a él le habían dicho que yo estaba de acuerdo. Así que al final acepté a pagarle mil euros, pero directamente a él, nada a la inmobiliaria.

Y con el alquiler de la casa anterior, ¡madre mía! Un agente inmobiliario cogió y puso la casa en alquiler de los dueños sin permiso. Yo llamé, nos reunimos, y cuando íbamos a hacerle el pago al agente de su comisión, los dueños nos preguntaron, en un momento que salió a hablar por teléfono, que de dónde lo habíamos sacado. Le dijimos que pensamos que era su inmobiliaria, porque el anuncio lo vimos allí.

El tío se había apropiado de una venta sin ser suya. Así que lo que hicimos fue dejar fuera al agente inmobiliario, nos amenazó y todo, y los dueños de la casa le dijeron que ellos lo iban a denunciar a él. Al final no pasó nada.

Conclusión, son unos jetas. Dos experiencias, dos jetas.

Mi casera anterior era muy amable. El dueño de mi actual casa… vamos, estuvo viviendo 22 días en mi casa con la excusa de la mudanza. Y me dejó la casa hecha un asco!

Yo me quiero mudar a Nervión, para que Alicia no tenga que viajar tanto para sus terapias. En un piso de una planta para facilitar su movilidad.

Me ha encantado el post, me he reído un montón y me ha traído bonitos recuerdos!! Besos guapa!!!

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Opiniones Incorrectas 30 marzo, 2016 at 11:41 pm

Las mudanzas son horror. Yo aún no acabé de acondicionar la habitación de la entrada, que encima es la más grande y luminosa, y llevamos en esta casa más de 9 meses.

Pero el día que me mude de aquí será para el chalé que me pienso comprar con muros hasta el cielo por lo menos.

Besis de fresi jojojo

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Naar 30 marzo, 2016 at 11:47 pm

Dios mío, ¿has visto la película de esta casa es una ruina? Buenísima!! Y hay otra de una pareja que alquila un piso y arriba vive la ancianita adorable que les arruina la existencia (no recuerdo el título). Bien, Hollywood se queda corto. Si yo te contara las cosas que pasaron en mi piso de alquiler donde todo era ilegal (luz y agua de obra, incendio eléctrico en el cuarto de contadores, obreros que entraban en tu casa contigo dentro SIN permiso…) Una aventura. Mi casa de ahora es bastante normal, tiene sus cosas y hubo que hacer arreglos, pero vaya, medio bien todo.
Lo de buscar -encontrar casa es una pesadilla, yo espero no mudarme mucho más, pero si mi chico se empeña en una casa más grande creo que sí, contrataré a superman y escribiré un libro para sobrevivir a las mudanzas.
Un beso!

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Principesa de Preslav 1 abril, 2016 at 7:15 am

Esa era una de mis películas preferidas de jovenzuela.
Ahora lo que pasa es que estamos engañados por los programad de Divinity de casas donde te piras y ala vuelta todo es Oh My God!
Aquí es todo: Pero qué coño es esto!
Y sin gemelos que te lo reformen sino con Manolo y Benito!
Seguiré informando!

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Montse de Mi mamá me mima y me cocina 31 marzo, 2016 at 3:07 pm

Hay madre como me he reído!! Las inmobiliarias suelen tener mucha jeta y muy de acuerdo con el dinero que se llevan solo del que alquila. Por suerte nosotros ahora tenemos unos caseros adorables!! Saludos y pendiente del momento de la mudanza!!

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Principesa de Preslav 1 abril, 2016 at 7:12 am

Este complejo mundo da paranovela de terror! Mientras tanto, seguire con un par de post!
Un beso

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El Papá Cavernícola 1 abril, 2016 at 12:29 pm

Deseando que llegue el siguiente capítulo estoy…
Yo me he encontrado unas cuantas cosas ya aunque de momento mis caseros han sido amigos de familiares.

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El momento de la mudanza II: la casa de tus pesadillas - Principesa de Preslav 4 abril, 2016 at 11:20 am

[…] que leísteis el anterior post de la serie ya sabréis de qué va esto. Si hay algún rezagado, aquí tenéis el link al post […]

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El momento de la mudanza III: IKEA - Principesa de Preslav 28 abril, 2016 at 10:51 am

[…] […]

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