El momento de la mudanza II: la casa de tus pesadillas

posted by Principesa de Preslav 4 abril, 2016 7 Comments

Los que leísteis el anterior post de la serie ya sabréis de qué va esto. Si hay algún rezagado, aquí tenéis el link al post anterior.

Probablemente todos habréis oído hablar de los programas de Divinity sobre casas y lo más seguro es que algunos de vosotros estéis enganchados a La casa de tus sueñosTu casa a juicioLos invendiblesVender para comprar… seréis de este grupo de viciados si ya sabéis que Vancouver es más caro que Toronto y que en Canadá siempre quieren un concepto abierto, isla en la cocina, acabados de primera calidad (nunca vitrocerámica, siempre gas) y casas con personalidad pero gigantescas y modernas y en su barrio.

Ahora les ha dado por las tinyhouses (que para los que tenéis inglés tipo Emilio Botón, significa minicasas). En este programa lo habitual es ver a familias con casoplones de 300 metros cuadrados preguntándose cómo debe ser vivir con los metros justos (o como un español medio) y al final terminan cagándose en todo porque no pueden ni ponerse de pie en la ducha. He visto episodios en los que la tinyhouse ha terminado teniendo 80 metros cuadrados.

En resumen: para un canadiense, una mini casa viene a ser lo que nosotros soñamos tener.

Cuando decidimos ponernos a buscar la casa de nuestra vida era pleno agosto. Se ve que a las inmobiliarias (como a los bancos y servicios de atención al ciudadano) no les ha dado por pensar que es el mes en el que mucha gente coge las vacaciones y aprovecha para hacer la búsqueda, porque la mayoría estaban cerradas.

Ya habíamos mirado en Idealista y tal y echado un vistazo a los escaparates de varias inmobiliarias donde siempre hay esos reclamos que te invitan a entrar para descubrir que: a) nunca han existido b) ya han sido vendidos. Es muy sospechoso.
Pretendíamos ir a un par donde teníamos casas fichadas, pero casualidades de la vida, estaban cerradas. Tanto establecimiento cerrado nos condujo a la última inmobiliaria donde creíamos que entraríamos, pero al final fue la que nos encontró la casa.

Hablemos de los dos tipos de gestores inmobiliarios que hemos conocido.

La gestora inmobiliaria con las gafas de Clark Kent

Obviamente, las gafas de Clark Kent son como la de esos individuos que ahora les ha dado pro llevar gafas sin graduar porque creen que la miopía es sexy (está claro que no saben lo que es tener que llevar gafas desde antes de cumplir el año) y que no sirven para absolutamente nada. Este tipo de gestora lleva unas gafas de este estilo que a ella le permiten ver cosas que los demás no somos capaces de apreciar, es decir, que no existen.

Os pongo en situación: le dimos un presupuesto máximo y unas características (nada extraño, ni isla, ni vistas al mar, ni galerías de arte alrededor…)

La mujer nos citó un día para ver unas cuantas casas. Es el momento en el que siempre hay mucha expectación porque estás nervioso por lo que vendrá, saber si encontrarás la casa que estás buscando… ¿sabéis ese momento en el que los hermanos Scott les enseñan el casoplón a los protagonistas y después les dicen que vale 500.000€ más de lo que están dispuestos a pagar? yo siempre pienso que les daría con un palo si me hicieran eso (aunque no me creo que haya todavía un solo canadiense que no sepa de qué va el programa en cuestión, hasta dudo de que haya un solo canadiense que no haya pasado por un programa de reformas)… bueno pues eso no es lo que pasó.

Es cierto que nos enseñó una casa por encima de nuestras posibilidades. Si me apuras nos enseñó tres así. Pero, requerían de una reforma de entre 50.000€ hasta unos 150.000€, sin exagerar porque por haber no había ni fontanería puesta. Y es que a la gestora con gafas de Clark Kent se le puede añadir otro concepto inmobiliario muy común: pasarse por el forro las necesidades y posibilidades del cliente por si cuela.

Así por hacer una lista nos enseñó:

  • La casa que había sido una consulta médica y no tenía ni instalación de cocina, ni fontanería, ni puertas…  ventanas del medievo y moqueta con colonias microscópicas de hace unos veinte años.
  • La casa cuya pared se sostenía con cinta americana en un pasillo de unos 10 metros y cuya cocina era de carbón donde había una habitación de servicio con una puerta de 30 centímetros de ancho que daba a un rincón muy profundo donde no quisimos ni saber qué habían guardado en el pasado pero daba para emparedar al casero. Ventanales de 5 metros a renovar si querías sobrevivir al invierno, el parqué carcomido y un sinfín de cosas más que sus gafas le hacían ver como un lugar “lleno de posibilidades”. Por añadir un dato: costaba 70.000€ más de lo que nos podíamos permitir sin tener en cuenta la reforma.
  • El piso “para entrar a vivir” donde no había gas instalado ni radiadores eléctricos y donde la capa de papel en las paredes tenía 15 centímetros de espesor, aunque he de decir que 60.000€ por debajo de nuestro presupuesto.

Era maravilloso perder el tiempo con ella, ya sólo por la curiosidad de saber por qué nos odiaba tanto como para querer vendernos un agujero que ella decía ser “fantástico”. Estuve en un tris de preguntarle dónde vivía ella para asegurarme de que ambas comprendiéramos el concepto de “hogar”.

A este tipo de gestor lo llamamos el gestor deshonesto, el que vendería hielo a un esquimal con el culo congelado en su iglú. El tipo de gestor que dijimos desde el primer momento que no queríamos. El tipo de gestor que nos comentó que tenía un precioso piso para entrar a vivir en la zona donde estábamos interesados y se refería al mismo que habíamos visto otro día (con la gestora old school) y en el que al abrir las ventanas del salón nos quedamos con ellas en la mano, literalmente.

Ese día, antes siquiera de saber que ya habían aceptado la oferta por la casa que queríamos, decidimos romper con ella. Nada de usar tópicos de “no eres tú, somos nosotros”, porque en este caso era ella, joder, era ella.

La gestora old school

La gestora old school nos sentó ante su mesa, nos preguntó lo que buscábamos y rebuscó en su base de datos para sacar una lista de una docena de casas. Os explico: esta mujer tenía un cuaderno donde para buscar los pisos tenía que ir página a página mirando las características y un Mac (de los primeros Macbooks del mercado) de atrezzo sobre el escritorio (no tecleó una tecla). Todo a mano, que para algo es de la vieja escuela.

¡Nos gustaba la gestora old school!

Esta mujer fue la artífice de que viéramos el piso donde las ventanas del salón se nos quedaron en las manos. Era un cuarto sin ascensor, pero con previsión de hacerlo en un futuro muy cercado y la dueña no pensaba restar los 6000€ que iba a costar la obra.

NOTA: si alguna vez compráis una casa y descubrís después de firmar que el proyecto del ascensor estaba ya aprobado, que sepáis que es obligación de los anteriores caseros pagarlo al aprobarse mientras ellos eran los propietarios.

Estábamos subiendo los cuatro pisos y yo me estaba reponiendo del asma cuando antes de entrar, la gestora old school nos lo dijo bien claro: “El piso da un poco de vergüenza, la dueña se cree que vale el precio que le ha puesto, pero bueno, vamos a echarle un vistazo”.
Ella no llevaba gafas especiales y nosotros tampoco, así que cuando descubrimos el horror del salón y que la cocina estaba inclinada un 10% con respecto al resto del piso… nos dio por echarnos a reír. ¡Ahí nos robó el corazón! ¡Era la gestora que estábamos buscando!

He de decir que todas las casas que nos enseñó cumplían con nuestra lista, que las había a reformar o para entrar a vivir y que ninguna pasaba nuestro presupuesto. Algunas estaban mejor, otras peor, pero esta mujer nunca nos mintió y nos explicó los pros y contras de cada una de ellas.
En última instancia, ella y sus compañeras son las que lucharon a capa y espada contra la pijavieja de cuéntame como pasó para negociar por la casa. Siempre les estaremos agradecidos.

Cosas que me flipan de los programas de casas

 

Ya que estoy con el asunto, no quiero dejar pasar el momento para comentar unas cuantas cosas que me flipan de los programas de casas de Divinity:

  • Que haya todavía un sólo canadiense que no haya pasado por las manos de Hillary, David, los Scott o Gillian y Todd, los hermanos esos de las afueras y el centro o los invendibles. Si ponéis el canal en sábado y domingo, lo mismo hay 10 capítulos de uno, 5 de otros y la biblia en reformas y mudanzas. Una barbaridad.
  • El gas. ¿Qué pasa con el gas en Canadá? ¿Tienen gas? porque con esos casoplones de techos altísimos y los inviernos que tienen, ¿cómo hacen para calentar la casa? Es que a mí el uso del gas me crea mucha ansiedad por no saber cuánto costará a final de mes.
  • ¿Cómo es posible que no haya habido una debacle y se les hayan caído todas las casas con la mierda de paredes que ponen? es decir, luego se preocupan al abrir las casas para el maldito concepto abierto porque tienen que poner una viga de una tonelada para que no les caiga la casa, pero cuando tiran paredes son de cartón y cuando levantan una nueva también.
  • El tema de los presupuestos: en esto me tengo que explayar. He visto a Hillary negar a una familia algún punto de la lista por falta de dinero y después dejarse 2000€ en un fregadero con grifo inteligente. Quiero decir, si podemos tener un fregadero con grifo por 80€ en IKEA, seguramente podamos ahorrar de aquí y allá para tener el elemento de la lista y no un maldito grifo inteligente.
    También he visto a Jonathan peloimposible Scott apretarse el cinturón en algunas cosas de la reforma para después gastarse 5000€ en alguna patochada inútil. Bonita de narices, sí, pero inútil.
  • En Canadá, como en las revistas de decoración, la mesa está siempre puesta. Y no con plato de primer y segundo plato no, como hasta 3 platos, toda la cubertería, doce servilletas, siete copas para cada uno y un centro de mesa imposible. Me pregunto, ¿quién limpia el polvo en esas casas? ¿Y por qué hay doce millones de cojines en las camas? ¿cuánto tardan en prepararlas para irse a dormir? ¿y cuánto en ponerlos todos por la mañana?
  • ¿Qué les pasa con los baños? porque está genial tener bañera de hidromasaje última generación con chorros de condesador de fluzo, pero coño, que sus cuartos de baño miden más metros que mi salón y tienen ducha y bañera y dos lavabos.
  • ¿No acaban reventados de subir y bajar pisos? entre la planta principal, la superior y la inferior (sótano acabao por favor) tienen que tener todos unas piernas y unos glúteos de infarto.

Seguro que me dejo algo que recordaré cuando vea algún episodio esta semana, pero ya os contaré en futuras entregas.

En la próxima entrega

Buscando proveedores: lo que nunca te contarán IKEA o Leroy Merlin y lo descubrirás cuando ya has cerrado presupuesto y hecho pedido con ellos. ¿Por qué todos llevamos un diógenes en nuestros genes? ¿por qué una reforma siempre se retrasa? y varios consejos para llevar a cabo al vaciar una casa para mudarte a otra

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7 Comments

Piruli 4 abril, 2016 at 12:55 pm

Yo me he sentido super mega identificada porque estoy un paso por detrás tuyo, es decir, aún miramos y miramos. Pero de esos gemelos ya hablé hace tiempo en mi blog, por cierto, además de Canadá también hacen programas en EEUU ¿no?
Yo no he conocido a la gestora de gafas Clarck Kent hasta ahora, la última y me puso malísima. Si además le añades que para ver cuatro casas en 150 metros a la redonda estuvimos dos horas, yo quería pegarme un tiro.
Besos

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Principesa de Preslav 4 abril, 2016 at 1:02 pm

Ánimo y suerte! es paciencia y tener algo de suerte, la verdad, que fue lo que nos pasó a nosotros.
Sí, los gemelos también trabajan en USA, pero es porque ya no hay canadienses a los que ayudar. Además, ellos viven en Las Vegas en un casoplón con tobogán del tejado a la piscina.
Ya me contarás qué tal te va, ¿no?
Besos

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Opiniones Incorrectas 5 abril, 2016 at 12:31 am

Yo tengo por ahí varios post de mudanzas y búsqueda de pisos que prefiero olvidar, ¡qué horror!

Lo dicho, que hasta el chalé no me muevo más

Besis de fresi, corazón

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Montse morte 5 abril, 2016 at 11:37 am

Me meo!!! No se pues explicar con más arte!! Saludos!!

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Alejandra 6 abril, 2016 at 8:52 pm

Jajajajajajaja no se puede tener más gracia narrando las peripecias que pasas tratando con much@s pseudo-agentes inmobiliarios.
Y cuidado no des con un@ que encima piensa que eres imbécil.
¡Nosotros estamos en pleno proceso también y dan ganas de pegarse de cabezazos contra las paredes!
Nada, lo suyo es mudarse a Canadá y que nos busquen y nos arreglen las casas los hermanos Scott.
Un abrazo fuerte de oso solete.

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Principesa de Preslav 7 abril, 2016 at 10:10 am

¡Gracias Alejandra!
La verdad es que o te lo tomas con humor o te pegas un tiro. Anda que nosotros no nos hemos reído a gusto según con qué cosas.
Menos mal que todo ha terminado.
Besos

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El momento de la mudanza III: IKEA - Principesa de Preslav 28 abril, 2016 at 11:10 am

[…] […]

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