El momento de la mudanza III: IKEA

posted by Principesa de Preslav 28 abril, 2016 6 Comments

Como ya sabéis estamos de mudanza. En realidad, llevamos 4 semanas de mudanza y hoy toca hablar de IKEA. Después de explicar el origen de la mudanza y el proceso para encontrar el piso de nuestras vidas, hoy toca descuartizar IKEA.

¿Quién no conoce IKEA? cuando no había ninguna tienda de la marca sueca en España soñábamos con ella, soñábamos con ir de compras a una mega tienda de muebles para después buscarlos en un almacén interminable con unos carros que nunca van recto, cargar nuestros propios muebles, trasportarlos como buenamente pudiéramos hasta nuestra casa y montarlos con nuestras propias manos. El DIY llevado al extremo, el Supervivientes del montaje de muebles, Bricomanía en tu casa sin un taladro de broca 12… nunca le habías encontrado un sentido al chiste de que en IKEA el único que trabajas eres tú, hasta que te compraste un armario PAX y tardaste 8 horas en conseguir que no se te cayera encima al montarlo.

Pues no vamos a hablar de eso, de trabajar en IKEA, hoy toca destruir el mito de que tener una cocina de IKEA es un camino de rosas. Porque os diré algo: ¡No lo es!

Antes que nada, he de decir que por mucha mala experiencia que haya sufrido en este proceso, nunca jamás podré dejar de amar IKEA. ¡Joder es que consiguen engatusarte! No es por ese olor a comida indigesta que viene del restaurante donde te quieren hacer creer que tienen las mejores albóndigas del mundo (todo el mundo sabe que las mejores albóndigas del mundo las hace mi madre y no vienen desde Suecia)
Es por esas casas de 25 metros cuadrados que tienen expuestas que te convencen de que tú también podrías vivir en una caja de zapatos (de aquí viene el programa de Minicasas de Divinity). Es por esa mesa Lack que todos hemos tenido en algún momento de nuestras vidas, por ese catálogo que te roba la vecina cuando llega la temporada, por esas alfombras de pelo largo que parece que han asesinado al Yeti (¡NO!), porque todos queremos fardar de habernos aprendido el nombre de nuestros muebles favortios (PAX, MALM, LACK, HEMNES, LÖVBACKEN… ¡que todo es en mayúsculas porque el sueco es así!), porque adoramos todos esos botes de cristal para jugar a las comiditas en nuestras cocinas, porque la sección de juguetes es la leche, porque sus toallas te parecen divinas hasta que te secas con ellas y no secan nada de lo finas que son, por esa sección de cajitas y papelería… por sus precios, joder, por sus precios.

Pero bueno, yo no venía a esto, venía a hablar de mi cocina y eso es lo que haré para si hay alguien que sueña con que IKEA le monte (¡jajajaja!) su cocina y cree que es tan sencillo como ir allí, hacer el plano y ¡PAM! Cocina nueva.

Paso 1: ir a IKEA

Este paso puede ser recurrente y repetirse hasta unas 5 veces en todo el proceso que va a durar tener la cocina de tus sueños. Lo más seguro es que vayas cual pardillo una primera vez, creyendo que nadie más tiene la misma intención que tu, y al llegar a la sección de cocinas (después de haber pasado por la de sofás, armarios para el salón y un par de casas de esas que tienen) y pedir número (porque hay que pedir número) te tomen los datos y te digan que tienes que esperar unas dos horas hasta que te toque. La primera vez piensas “genial, porque anda que no hay cosas para ver en IKEA”, pero ya la segunda y tercera, te acuerdas de todo sueco que haya parido madre.

Cabe decir que si sois precavidos, como lo fuimos nosotros la segunda vez, y llegáis antes de que abran… ¡No seréis los únicos! verás que te colocas detrás de una cadena de plástico y que os miráis unos a otros como los zombies de The Walking Death esperando el pistoletazo de salida, a ese guardia que abrirá la cadena, para echar a correr despavoridos y ser los primeros en llegar a cocinas, saltando sofás, esquivando muebles y acortando por donde buenamente puedas haciendo parkour.

IKEA-y-sus-cocinas

Gente luchando por una cocina de IKEA

Si sois adictos a IKEA, como yo, sabréis que hay un planificador de cocinas y que puedes meter las medidas y empezar a construirla como si estuvieras jugando a los Sims. Bueno pues no es exactamente como en los Sims, es un maldito infierno que acaba desesperándote porque no eres capaz de mover los muebles de un lado a otro y se pegan solos a las paredes. ¡No os preocupéis! ellos dominan la herramienta y donde tu necesitas 3 horas para poner la columna que te jode todo el diseño, ellos necesitan 15 segundos.

Es vital:

  • Haber mirado previamente armarios y electrodomésticos
  • Saber qué tipo de cocina queréis
  • Saber las medidas exactas de la cocina
  • Quitaros de la cabeza la idea que tenéis porque probablemente IKEA no tenga medidas que se ajusten a tu cocina y haya que hacer ajustes

Puede pasar una hora desde que te sientas con el amable trabajador de IKEA hasta que tienes un boceto de tu cocina en tu poder y un presupuesto que se te antojaba genial hasta que le suman transporte (porque dime tu si tienes un camión para llevar todo eso hasta tu casa) y montaje, que es lo más flagrante. Eso sí, puedes marcarte un Kristian Pielhoff y montarla tú, pero ya te digo desde ya, que IKEA es muy sueco hasta para las cañerías.

El primer presupuesto del proyecto de cocina puede todavía ser revisado, así que no cantes victoria todavía.

Paso 2: el verificador

No os penséis que son los verificadores de la ONU que vienen a ver si vuestro hogar está capacitado para recibir una cocina de IKEA. No, este hombre, el verificador puede ser dos cosas:

  1. El árcángel exterminador que acabe por destrozar tu sueño
  2. El salvapatrias que te los reconstruya

También puede pasar de ser 1) a ser 2) en media hora.

Lo primero de todo es que la empresa que tenga subcontratada IKEA se ponga en contacto con vosotros y os de una fecha. No basta con tener la fecha, OJO CUIDADO, que luego el margen de aparición del verificador será de 10 a 14. Así que tenéis que estar 4 horas disponibles para recibirle con salvas de cañonazos.
También os puede pasar como a nosotros, que os den día y el verificador no aparezca. Sí, también pasa, porque si una cosa tiene IKEA es que no es capaz de coordinar a sus propios proveedores y tiene un sistema informático que falla más que una escopeta de feria.
Por lo que, si no aparece, y ya has llamado 5 veces al teléfono de atención al cliente para quejarte, te darán otro día donde tendrás que volver a estar 4 horas disponible.

AVISO IMPORTANTE: si queréis contactar con IKEA y no volveros locos, llamáis al 902 40 09 22, elegís (1) para castellano, (4) para otros y (5) para hablar con un operador. De lo contrario estaréis 5 minutos de reloj escuchando una voz gravada que os hará poneros más Hulk.

Nuestro verificador era un Sheldom Cooper que nos tiró por tierra el proyecto nada más llegar. ¿Sabéis por qué? porque IKEA no trabaja con ángulos que no sean de 90º y teníamos una desviación de 1º así que la encimera ya no podía ser de granito mediante IKEA. Después descartó el mueble esquinero, después el mueble de 40 + 60, después nos quitó la campana extractora que queríamos y veinte minutos después estábamos llorando pensando que tendríamos un hornillo y un fregadero de camping.
¡Pero no! porque el verificador Cooper empezó a hacer su magia y en 45 minutos nos había reorganizado la cocina para quedar “parecida” a la del proyecto y apta para ser montada.

Paso 3: ir a IKEA

Da igual las veces que hayas tenido que ir anteriormente para el inicio del proyecto. Después del verificador, tienes que volver a IKEA con un plano que te haya dado el hombre para que en cocinas te rehagan el proyecto y cuadre con sus indicaciones.
Por supuesto, vuelve al paso número 1) para intentar llegar a una hora prudencial y no tener que pasarte allí dos horas. Nosotros fracasamos, era mi cumpleaños y pasamos 3 horas en IKEA esperando turno y rehaciendo el proyecto.

Una vez verificado, puedes pedir ya la cocina. ¡Pero…! estos peros son esos odiosos peros que sabes que no traen nada bueno, ya te darán el día para transporte y montaje y si no tienes previamente acondicionada la cocina (enchufes, tomas de agua, suelo, azulejos…) tendrás que esperar y… ¿a que no sabéis? ¡Volver otro día a volver a hacer el pedido!
Si te dieran un bono por cada viaje a IKEA para canjear por brownie o tortitas, estarías hecho una bola.

Por supuesto, no nos cuadraba la fecha, así que vuelta a volver otro día pero ya con el proyecto finalizado y sólo para encargarlo y darnos fecha de entrega y montaje.

Paso 4: el montaje

Se necesita un día para el montaje y he de decir que la pareja que nos vino era encantadora. Llegaron temprano y se pusieron manos a la obra para unas cuantas horas después descubrir que la encimera no se podía poner, que faltaban dos tapetas, que habían llevado una puerta de más, que faltaban baldas y que sobraban baldas de cristal que no habíamos pedido. ¿Cómo os quedáis? viene el santo verificador, lo verifica todo y aún así, la puñetera encimera nos la mandan corta y nos e puede colocar.

Aquí ya te entran sudores fríos porque la pelota vuelve al tejado de IKEA: ellos hacen un informe que deben trasladar a IKEA, ellos gestionarlo y darte día y hora para recoger las sobras y día y hora para mandar a otro montador con lo que falta.
Yo os lo resumo:

 

IKEA-furia-hulk

Esta soy yo contactando con Atención al cliente de IKEA

Paso 5: Atención al cliente

Estar en manos del servicio de atención al cliente, para que os hagáis una idea, es como este intento de pacto que ha habido entre los partidos políticos para no formar gobierno. Es estar en manos del Agente 86 para resolver un asunto de estado, es como si Johnny English fuera el espía que te mandan para ser rescatado, es como que Mariló Montero esté una temporada sin decir alguna gilipollez bárbara, como que Belen Esteban se aprenda la tabla del 9, como que un vasco ligue y folle… ¡Es un puñetero infierno!

Después de dos semanas esperando a que se dignaran a venir a recoger lo sobrante, que ocupaba toda la cocina y la teníamos inutilizada, todavía estábamos esperando el dichoso informe. No porque no lo hubieran mandado, sino porque IKEA no lo había gestionado.
Yo me pongo muy Hulk cuando se me toma el pelo sistemáticamente varias veces. Me puedo hacer la rubia un par de veces pero a la tercera se acabó y amargo el día al que me coja el teléfono. Os diré que no bastó con que me cogieran el teléfono os diré que… TUVE QUE VOLVER A IKEA a gestionarlo en persona. Sólo así conseguí que me lo hicieran al momento.

Pero no queda ahí la cosa, que esto ya es como el colmo de lo que supone pasar por el aro de IKEA: te dan un día para la recogida de lo que sobra, en su horario habitual lo que implica estar 4 horas disponible y otro maldito día para el montaje de 3 malditas cosas en su horario, por lo que otras 4 horas de espera. Es decir: meten ellos la pata y aún así debes pasar por su modo de hacer las cosas porque es IKEA y a IKEA no le importa perderte como cliente después de esta experiencia porque:

  1. Tienen miles de clientes
  2. Saben que tarde o temprano volverás, aunque sea para sustituir una pieza de tu nueva cocina de IKEA

Paso 6: ir a IKEA

Os parecerá mentira, pero sí. Si en el transcurso de recoger los objetos sobrantes y llevar los que faltan, resulta que tienes que recuperar dinero que queda a tu favor, tienes que volver a IKEA para que te lo reembolsen. ¿Qué os parece? Lo mejor es comprarte una casa delante del IKEA de turno porque sino, gasta más en gasolina y tiempo que en dar por perdido los euros que te sobren de toda esta maldita operación, que ni la Operación Tomernta del Desierto.

Si queréis matar el tiempo mientras esperáis turno, os dejo un juego donde debéis adivinar si el nombre que os saca corresponde a un mueble de IKEA o un grupod e Death metal: jugar aquí.

Paso 7: poner una queja en IKEA

Sí, yo soy de esas. Yo de esas personas que si algo no me gusta y el motivo de mi descontento tiene redes sociales donde atienden a los clientes, me quejo. Si no tienen redes o si el asunto se repite sistemáticamente, como por ejemplo que el Metro de Bilbao quiera criogenizarnos a todos para ser más longevos, pues pongo una hoja de reclamación. Me da igual que esa hoja no sirva para absolutamente nada porque sé que se debe gestionar y debes recibir respuesta así que por lo menos, alguien tendrá que molestarse en leerla y responder.

Y eso lo siguiente que haré cuando ejecute el paso 6) y vaya a por mi dinero y cosas para llenar mi nueva cocina y organizarla tan chachi como solo IKEA lo consigue (sí, es la hipocresía de ser una amante de esta maldita tienda)

Conclusión

Deciros que de precio sí es verdad que ahorrar una media de 500€-1000€ con respecto a tiendas de cocinas a nivel local. Sin embargo, pierdes en el trato al cliente puesto que es más probable que una tienda local te atienda como mereces y no te tenga esperando 2 semanas y perdiendo una media de 12 horas por cada día de entrega/montaje.
También es cierto que si tu cocina no cumple los estándares de IKEA, tendrás que encargar una encimera en una marmolería, lo que puede hacer que el presupuesto suba o baje (dependiendo de la marmolería)

Y la próxima entrega… fin de la obra (por favor, por favor, por favor…) y otros proveedores como Leroy Merlin, donde este anuncio es bien cierto, porque lo que escuches salir de tu boca puede ser un alarido tremendo al comprobar que el baño que pensabas que sería la reostia, sigue siendo la escombrera que te encontraste el comprar la casa:


Hablo del alarido del segundo 12

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6 Comments

Opiniones Incorrectas 29 abril, 2016 at 11:30 pm

Buah, Ikea es un infierno, yo ya los tengo más que calados… porque sigo yendo, y cuanto más voy, más me vuelven del tarro, tía xD

Por cierto, cuando vuelvas mira a ver si tienen el espejo adhesivo que se pega a la pared, que aquí no lo hay “porque no sale en catálogo”. Bah. Encima la dependienta era una rancia.

Besos, flor

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Laura 30 abril, 2016 at 8:04 pm

Yo a esto le llamo burro, apaleado y contento. Así se cargan las grandes supefícies a los electricistas, fintaneros, inataladores de gas, marmolistas y vendedore locales de muebles (si es que aún queda alguno) dando un servicio de mierda por una diferencia de precio miserable (y si no, echad las cuentas finales, que entre viajes y mierdecillas compradas aún os habéis dejado un sueldo ahí). El capitalismo va bien servido de cutres y de pringaos.

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Principesa de Preslav 30 abril, 2016 at 8:59 pm

Hola Laura,
Puede que tengas razón en cuanto a la diferencia razonable, pero te diré que el otro presupuesto en la tienda de cocinas del barrio salía 1500€ más.
La instalación de la cocina nos la ha hecho una empresa de logistica local que trabaja entre otros para Ikea. La fontanería la hemos hecho nosotros contratando a alguien del barrio. La marmolería en un negocio familiar porque la de Ikea nos salía 900€ más.
Por lo tanto habremos contribuído a la fidelizacion de masas y al capitalismo (que seguro tu evitas a diario en supermercados, tiendas de ropa, etc), pero nos hemos ahorrado mucho dinero que compensa el trato malo de varias personas (aunque hayamos encontrado a otras muy competentes)
Saludos!

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Laura 30 abril, 2016 at 9:25 pm

No es posible vivir en esta sociedad sin contribuir a este sindiós, pero te diré que mi família vive bastante a contracorriente y que entre otras cosas, un 90% de la ropa y muebles que usamos son usados (incluida la ropa de la nina) y lo poco que compramos nuevo (ropa interior básicamente) nunca en low cost. No tenemos coche, nos proveemos siempre que es posible en el mercado y no se nos ha perdido nada en Ikea.

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Principesa de Preslav 30 abril, 2016 at 9:52 pm

Hola Laura,
Me alegro que hagáis lo que creáis oportuno y os vaya bien.
Yo no puedo decir nada para defenderme porque tampoco creo haber hecho nada mal: compro ropa donde me quepa y me guste (en Zara no quepo), voy al mercado y supermercado por igual, mi hija tiene ropa hecha a mano y comprada, tengo un coche que uso una vez por semana y lo mismo voy a Ikea que a las tiendas de artesanos de mi pueblo.
Yo soy así, quizá una inconsciente, quizá nutro el capitalismo, quizá no haga nada por evitarlo.
No puedo juzgar a nadie por algo así.

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El momento de ser sostenible en lo que me plazca - Principesa de Preslav 2 mayo, 2016 at 1:52 pm

[…] semana pasada publicaba la tercera entrega de la mudanza y os hablaba de la Odisea con Ikea. Podéis pasaros por el post, no para leer la odisea en sí, […]

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