El momento en el que el plan de parto no se respeta

posted by Principesa de Preslav 11 enero, 2016 5 Comments

El plan de parto, esas hojas de las que nos hablan en las clases de preparación al parto. De siempre, he sido una persona con el umbral del dolor bastante alto y que, sin embargo, ha tenido pánico al pensar en el parto. No es que haya tenido que ir mucho al médico en mis 34 años de vida, ni me han tenido que intervenir de nada grave… pero puede que sugestionada por todas las veces que he visto partos en las películas (donde parece que nunca hay epidural) y las series (que siendo Anatomía de Grey una de ellas, nunca sabes si saldrá bien), mi cuerpo reaccionada alterándose al pensar en cómo lo viviría yo.

Cuando me quedé embarazada no pensé mucho en el irremediable desenlace. Fue al empezar las clases de preparación al parto cuando me puse a pensar en ello y a entrarme una especie de angustia liviana.

Soy una persona bastante organizada mentalmente (porque lo que viene siendo en casa y en la mesa del trabajo, nada de nada) pero pensé que el plan de parto no era para mí. Es decir, yo tenía fe ciega en el personal sanitario que me iba a atender y ya tenía claro que no quería ninguna cosa especial: ni bola, ni piscina de agua, ni parto natural… lo único que tenía claro al 100% era que quería drogas, las quería todas y en grandes cantidades. Esto, además, lo ratifiqué con la primera contracción que me llevó directamente al hospital de lo fuerte y rítmica que fue.

Y entonces me leí la información sobre el plan de parto de Osakidetza (podéis leerlo aquí) y el propio plan (que he de decir que ha variado del año pasado a este)  y pensé: “Puede que sea lo que necesito para tranquilizarme”, al fin y al cabo, en el primer documento explicaban las prácticas habituales durante el parto y en el segundo, podía seleccionar una serie de acciones a llevar a cabo durante el parto que me dieran algo de seguridad.

Todo empezó correctamente

No pedí ninguna cosa extraña teniendo en cuenta que podíamos elegir acompañante, si quería o no cortar el cordón, uso de espejo, piscina de agua, material propio (como la bola), administración de la vitamina K al bebé, hacer o no control de ADN con el cordón…
Yo nada, yo lo único que especifiqué y porque había posibilidad de hacerlo fue que se me explicara la situación y se me informara de las prácticas a llevar a cabo en caso de que sucediera algo fuera de lo normal.

No me parece tan descabellado y teniendo en cuenta el “pánico” con el que iba, creo que era una petición tan respetable como la de quien quiere parir de forma natural sin ningún tipo de analgesia.

Cuando llegué a mi sala de parto, mi matrona se me presentó. Era una chica joven con una muñeca de felpa en la solapa y que se llamaba Janire. Era seria, pero tenía una voz muy tranquilizadora, como un susurro muy agradable. Me explicó el proceso de la epidural y una vez estuve anestesiada y esperando a que viniera Consorte, leyó delante de mí el plan de parto y me dijo que sin ningún problema, me tendría al tanto de lo que pasaba.

Durante las primeras cinco horas de parto así fue. En un momento dado vino acompañada de una ginecóloga para comprobar el estado de la bolsa, porque ella no era capaz de saber si estaba rota o no. Me lo explicaron y me dijeron que al parecer se había roto unas semanas antes. Le colocaron un sensor al bebé en el cráneo y listo. Todo muy bien explicado y yo muy tranquila.

Con el cambio de turno llegó el caos

A las nueve de la mañana llegó el cambio de turno y no supe más de Janire. Sin embargo, se me presentaron en el cuarto dos matronas: una joven que me dijo ser residente de cuarto año y la otra, más mayor aunque joven también, que era la adjunta.
Nunca supe si leyeron el plan de parto, pero sí que me hicieron leerme a mí una petición para que la residente de cuarto año pudiera usar los datos de mi parto para su estudio de residencia. Cosas de la vida.

Sinceramente pienso que el azar tiene mucho que ver en que un parto salga de una manera u otra. Todas las mujeres lo viven de una manera muy personal y aunque haya aspectos similares, pueden darse mil y un factores para que todos sean diferentes.
En mi caso, el punto de inflexión lo marcó que era 26 de Diciembre, que había escasez de personal al estar en plena Navidad y que el mismo día que yo parí, hubo dos urgencias (muy urgentes) con una única ginecóloga de guardia.

Por supuesto que entiendo que ante una urgencia, hay que esperar turno. Nunca lo dudaría si encima después te enteras de que una de las mujeres estuvo al borde de fallecer.
Lo que no concibo es la falta absoluta de información. Yo no quería saber la situación de esas mujeres, yo sólo quería saber por qué estando de diez centímetros se me obligaba a esperar dos horas más. A ver, que he puesto a bajar de un burro siempre las clases de preparación al parto, pero una cosa sabía seguro: estando de diez centímetros toca empujar, sobre todo, si el propio cuerpo ya empuja.

No sólo no se nos explicó nada al respecto sino que mis matronas debían de pensar que por el cansancio habíamos perdido el oído. Ambas dos se colocaban delante de los monitores y cuchicheaban entre ellas diciendo claramente “que había que esperar a que fulanita terminara por si acaso”.
Fulanita era la ginecóloga que estaba atendiendo a la mujer que estaba grave,

Y entonces parece que sí llegó el momento de empujar. Muy bien, estaba lista y de eso que ya te llega el subidón de adrenalina y no lo piensas dos veces y te pones a ello siguiendo las indicaciones de las matronas y las enfermeras.
Sin embargo, 45 minutos después de empujar y empujar y escucharles decir que “la cabeza estaba ahí”, algo pasaba.

¿Y qué pasaba? pues si no fuera porque seguían cuchicheando entre ellas, nunca lo habríamos sabido. Es entonces cuando me pregunto ¿para qué te hacen rellenar un plan que se supone debe ser respetado si después no se le va a hacer caso? ¿por qué unas matronas lo respetan y otras no?
Puedo entender que dentro del caos del día, con las urgencias y demás, haya cosas que se pasen por alto pero el hecho de obligarte a estar empujando y empujando durante una hora y media a sabiendas de que el bebé no iba a salir, me parece que no era una decisión que debían tomar ellas unilateralmente.

Después supe que lo normal es empujar media hora en estos casos en los que el bebé hace el yoyó. En caso de no salir la cabeza, se debe usar instrumental, para lo que se requiere de la intervención de ginecología. Y el tema es: si sabes que hay que esperar a ginecología, ¿por qué no explicas a la parturienta la situación y le dejas decidir si prefiere seguir intentándolo hasta la extenuación (que fue su decisión) o esperar media hora a que llegue la ayuda?

La ginecóloga llegó hora y media después de tenerme empujando y empujando, empleó instrumental y en 10 minutos había nacido mi hija y ella se quedó curándome. Punto y final.

Mi reflexión personal

Mi reflexión comienza con mi incapacidad para, sabiendo que se trata de personal capacitado, comprender por qué en ese momento nadie fue capaz de explicarme qué pasaba. Pienso en que si alguien lo hubiera hecho, quizá habría podido decidir esperar mientras fuera posible y no se pusiera en riesgo la salud del bebé o la mía propia, a que la ginecóloga estuviera libre.

Creo que estaba en mi derecho a que se me explicara qué sucedía. Les escuchamos claramente decir que la cabeza del bebé salía al empujar pero que se volvía a meter al relajar. Entonces pienso ¿para que insistir hora y media sube y baja, aprieta y relaja hasta el límite de desmayarme, si eran conscientes de que no iba a salir sin ayuda de instrumental? ¿Entendéis a dónde voy? ¿Por qué lo deciden dos matronas que cuchicheaban entre ellas y no te dan la oportunidad de decidirlo tú? para mí es parte importante del parto respetado.

A veces parece que respetar un parto se limita únicamente a que no te hagan una cesárea y creo sinceramente que es mucho más que eso.

Yo tuve a mi hija en un hospital famoso por el respeto con el que se atienden los partos y que además, es uno de los que más bajo mantiene el índice de cesáreas. Un hospital a donde se desplazan personas de otras zonas para ser atendidas en el parto.

el plan de parto

Una persona que trabaja en el servicio de maternidad me había comentado que la ya famosa necesidad de mantener el índice de cesáreas por debajo del 15%, podía chocar directamente con prolongar innecesariamente un parto que irremediablemente iba a terminar en cesárea. Todo por cumplir un protocolo y respetar un índice.
Y yo pienso que la OMS en su santa sabiduría habrá decidido que ese 15% es la ostia tal y como decidió que la carne procesada produce cáncer y de igual manera que no por eso voy a dejar de comer carne, me gustaría tener la capacidad de decidir si deseo una cesárea o no.

Recientemente se ha publicado una noticia en la que se informaba de que una matrona que drogaba a las mujeres con oxitocina para empeorar el parto y provocar cesáreas ha sido condenada. Y leí en Bebés y más, que por qué no se condenaba a los ginecólogos que programaban cesáreas.
Efectivamente, es una mala práxis realizar una cesárea innecesárea (qué redundante) y mucho más drogar a las pacientes (faltaría más), pero me pregunto ¿por qué una mujer no puede decidir programar su parto una vez sea consciente de que el embarazado se ha llevado a término correctamente?

En España no está en la mano de las mujeres decidir que les hagan una cesárea porque es una práctica médica y como tal, debe ser un facultativo quien la “diagnostique”. En otros países, sin embargo, si está en mano de las mujeres decidir el momento en el que se lleve a cabo una vez se hayan traspasado una serie de protocolos (tiempo de parto, dilatación, etc.)

Una amiga tiene una matrona que atiende partos en la unidad de maternidad del hospital que os comento y, en contra de lo que me comentaba la enfermera anterior, ella era partidaria de esperar el mayor tiempo posible con tal de retrasar o impedir una cesárea. Bien, puedo comprenderlo porque ella es partidaria de los partos respetados y naturales, pero vuelvo a una idea a la que doy vueltas varias veces en el blog, ¿por qué el modo en que te atienden tiene que ir ligado a las creencias de cada personal?
Es algo que ya comenté en su día con quienes recomiendan usar o no medicamentos para curar a los niños. No creo que sea algo que deba decidirlo el médico sino que con toda la información en su mano, son los padres quienes tienen la última palabra.

Os pongo un ejemplo: una de mis amigas va a tener su segundo hijo en breve. Con el primero estuvo 24 horas de parto antes de que se le practicara una cesárea porque no dilataba lo suficiente. Después de hablarlo con su médico, éste le dijo que lo más probable es que el segundo parto fuera igual porque hay mujeres que no pueden dilatar. Entonces ella preguntó: “Si no soy capaz de dilatar, ¿para qué esperar 24 horas a ver si suena la flauta? ¿por qué no planificar una cesárea?” a lo que le remitieron al protocolo del hospital para cumplir con el objetivo de la OMS. Debía pasar por una serie de situaciones antes de hacerle la cesárea. Sin embargo, sí que le dijeron que en caso de tener un tercer parto, éste sería programado sí o sí. ¿Por qué no puede decidir que si después de quince horas no ha parido le practiquen una cesárea? es lo que no entiendo.

Así que puedes ir a una clínica de cirugía estética a que te pongan una teta mirando a Cuenca y otra a Tudela porque estás pagando y el cirujano no tiene ni que prevenirte del estropicio que te vas a hacer. También puedes ir a una clínica privada a parir en la que no te pondrán ninguna pega en programar el parto, pero no puedes decidir que te hagan una cesárea cuando creas que es lo mejor para ti y habiendo pagado los impuestos con los que se sustenta la medicina pública.

Para terminar, no hablo de practicar cesáreas al libre albedrío como se hacía antaño, hablo de decidir, una vez se han traspasado ciertos estados y teniendo toda la información en la mano, si quieres que te hagan una cesárea o esperar a que la naturaleza siga su curso (o el del doctor de turno). Y sobre todo, hablo de respeto.

PD/ Creo que después del trato que recibí en el hospital, tanto en el paritorio como en planta, debí haber interpuesto una queja en atención al paciente y que toda la rabia con la que escribo estos posts se debe a arrepentirme de no haberlo hecho.

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5 Comments

Estrella 13 enero, 2016 at 12:44 pm

Mi parto también fue instrumental (con ventosa) pero con la diferencia de haber tenido un equipo fantástico que me informó en todo momento de lo que estaba pasando y me hizo sentir muy tranquila a pesar de estar agotada, con fiebre y el bebé haciendo yoyo ahí abajo.
En mi caso solo hay un hospital de referencia y no redacte ningún plan de parto porque no deseaba ninguna cosa especial salvo epidural. Llegué a urgencias de parto (8 cm de dilatación que me comí en casa, qué dolor) y ya vi que tenía una flor in the ass cuando me avisaron que por protocolo tenía que parir a pelo pero que se lo iban a pasar por el arco de triunfo e iban a ponerme la epidural para que pudiera descansar un rato antes de empujar. A día de hoy creo que si no me hubiesen puesto la anestesia la cosa hubiera acabado en quirófano porque estaba en un grito y no podía con mi alma. Así que agradezco que en este caso se saltaran las normas y prevaleciera su experiencia profesional para que a día de hoy tenga un buen recuerdo de mi parto.
Que la ginecóloga tuviera que atender urgencias ella sola fue una putada. En cuanto vieron que mi bebé bajaba muy despacio por el canal de parto ahí tenía una ginecóloga en primera fila y alguna matrona más se apuntó para ayudarla a coser mi mega episotomia. Espero confirmar a finales de mes en suelo pélvico que todo está correcto y en caso contrario por protocolo me mandarían unas sesiones de rehabilitación. Lo dicho, tuve mucha suerte porque noto mi kegel en su sitio.
Me he leído casi todo el blog y veo que tenemos opiniones muy parecidas en torno a la maternidad y experiencias hermanas en cuanto a la lactancia. Aquí tienes una nueva lectora y otro voto en madresfera.
Besos de una reciente mamá

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Principesa de Preslav 13 enero, 2016 at 12:51 pm

Hola Estrella!
Muchísimas gracias por escribirme y compartir tu experiencia. Siempre que hablo de mi parto creo que realmente lo que tuve fue muy mala suerte. No creo que el hecho de que fuera Navidad fuera una excusa viable, pero en fin.
Eres un ejemplo de lo que comento: el protocolo dice una cosa, pero sopesan la situación y te ofrecen otra alternativa. Por eso digo que no todo puede ser cuadriculado porque cada parto es un mundo.
Me alegro de que te guste el blog y serás siempre bienvenida. ¡Muchas gracias!
Un beso fuerte

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El Papá Cavernícola 14 enero, 2016 at 9:57 am

Nosotros también tuvimos mucha mala suerte y tampoco nos informaron de nada ni hicieron bien su trabajo, lo supimos cuando más o menos escuchamos lo que decía entre ellas bajito.
Tampoco pusimos una queja por el momento que nos dejo en shock pero tendríamos que haberlo hecho. Lo que sabemos es que no volveremos si tenemos otro hijo.

Saludos!!

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Laura 2 febrero, 2016 at 5:13 pm

Hola, he dado de casualidad con tu relato. Soy matrona. En primer lugar, siento que no tuvieras un parto como el que eaperabas. De verdad que trabajo cada dia para que las mujeres tengan un buen recuerdo de subparto.
A parte, soy madre de dos hijas com partos muy complicados. Creeme que comozco las dos caras de la moneda.
Pero también tengo que decirte que, a pesar de que los planes de parto estan cambiando mucho las cosas, y tienen que cambiar todavia más, todo no lo pueden decidir las mujeres. Sencillamente, porque no tienen ni idea. Hay q dejar que sean los profesionales quien guien algo tan inportante como los insteumentales o las cesareas.
A mi jamás se me lcurriria opinar sobre como planificar una casa o sobre hacer la declaración de la renta. Sinplemente intento elegir buenos profesionales y me dejo guiar. Pero me hace gracia cuando una mujer que ha parido opina tan alegremente del trabajo que hacemos.
Hacemos protocolos porque son un reflejo de cual es la evidencia científica.
Por ejemplo, que mientras el bebé esté bien, una mujer puede estar en fase de expuslivo incluso 4 horas. Hay una parte de la fase de expulsivo que es pasiva, donde la caneza desciende sin tener que empujar. Y otra parte activa, a la que empujar. En la cual es lo más normal del mundo hacer lo que llamas el “yoyo”.
Por deagracia, no sabemos anes de empezar si una mujer va a poder parir o va a ser cesarea. Sabemos que hay q intentarlo porque es lo mejor para la madre y para el bebé.
No me enrollo más. Un saludo.

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Principesa de Preslav 2 febrero, 2016 at 6:23 pm

Hola Laura,
Gracias por pasarte.
Por supuesto que entiendo y respeto que una no pueda elegir alegremente qué procesos sufrir en el parto. Yo no he dicho eso, de hecho de lo que me quejo (basándome en mi experiencia) es la DESINFORMACIÓN ABSOLUTA.
Y luego ya planteo si llegados a cierto punto (no mi caso) no habría otra forma de proceder. Desde el desconocimiento. Nada más.
Soy bastante lista como para saber que fui una desafortunada en manos de dos matronas que si su trabajo era meramente que diera a luz, lo hicieron genial, pero sí pretendian predicar con el apego que tanto profesaban y su profesionalidad, se quedaron a años luz.
Por eso hablo de falta de respeto. Yo sólo quería saber qué pasaba y no para decidir si me abrían o no, que para eso soy informático y no médico.
Yo tampoco me lío más.
Saludos!

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