Operación Pañal

posted by Principesa de Preslav 6 septiembre, 2017 0 comments

¡Ay la Operación pañal! Cada vez que pienso en ella me acuerdo de Operación U.N.C.L.E (la película de Guy Ritchie de espías rusos y la CIA) y, por consiguiente, pienso en Henry Cavill. Siempre es un buen momento para pensar en Henry así que, resumiendo, la Operación pañal me hace pensar en Henry Cavill. ¡Ni tan mal!

Os voy a contar cómo nos ha ido a nosotros este terrible asunto que pone los pelos de punta a más de uno llegado el momento de decidir quitarle esa cosa que tantos arggs y risas ha suscitado en los primeros meses de vida de nuestros hijos. Sobre todo, os contaré como a veces llega por la propia “imposición” del centro educativo.

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Siempre es buen momento para poner una foto de Henry y aquí está en plena operación pañal (UNCLE) vía Elmulticine.com

Eso de la imposición de la que os hablaba tiene una explicación. En nuestro colegio (público) no hay auxiliares en el aula de 3 años por lo que cuando terminar el curso de Infantil de 2 años, te piden encarecidamente que le quites el pañal de cara al curso que viene. Yo tenía claro que intentaríamos quitárselo en verano (con dos años y medio) si veíamos que la niña era receptiva y sin agobios. Queríamos evitar ese “trauma o miedo” que se genera en algunos niños llegado este momento en el que es importante aprender a no usar el pañal y controlar tu propio cuerpo.

Al final, le estás diciendo que eso que lleva haciendo toda su vida no es exactamente lo correcto y que debe aprender a usar un baño/orinal. Ya me habéis comentado casos en los que los críos acaban cogiendo pánico y eso no es nada bueno.

A mí que me digan en la escuela, dónde pretenden repetirte hasta la saciedad que cada niño lleva su ritmo y que no hay que forzarles, que hay que hacer exactamente lo contrario para que ellas no tengan que preocuparse de si cagan o mean en el aula de infantil de 3 años, pues me toca la moral, y me la toca bastante. Todo el curso alentando que la niña, de diciembre, debe mejorar en lo físico porque otros ya lo hacen y una vez acaba el curso, otra “imposición” más como deberes para el verano.

Tenía una cosa clara: si no funcionaba la famosa Operación Pañal, ahí que nos íbamos a plantar tan ricamente en el colegio con pañal y si alguna de las maestras tenía a bien decirme algo… se iba a liar parda. De verdad que no entiendo cómo pretenden que los niños se adapten a ellas en vez de al revés (digo a ellas, porque el único profesor que hay ya no está)

La Operación Pañal

Nuestra operación pañal fue muy sencilla, eso debo reconocerlo. De eso que los niños te sorprenden una y otra vez y nunca acabas de creértelo ¿verdad?

Todo empezó un lunes. Le explicamos que durante el día no tendría pañal y que para hacer sus cosillas tenía que avisarnos para ir corriendo al orinal (empezamos con el orinal porque no quería ver ni en pintura el adaptador para el baño). Evidentemente, si todo hubiera sido así de fácil, no habría post. En fin, la chiquilla nos avisaba después de hacer pis en los lugares más insospechados: alfombra del salón, sofá, entrada de casa, su cuarto… nada que no esperáramos. Poco a poco fue avisando antes y la primera vez que lo hizo a tiempo fue fiestón. Tanto, que después se lo tomaba como un juego.

El siguiente paso fue conseguir que hiciera en la calle (a la silla de la reina en el clásico árbol del parque) por eso de no tener que ir corriendo a casa, por desdramatizar el hecho de hacer pis. Costó, pero ella misma pidió una tarde y vio que tampoco pasaba nada por hacerlo. Otro paso más hacia el objetivo.

Después llegó el momento caca. Ese temido momento que el orinal te recuerda que es una malísima idea usar el orinal. También lo consiguió sin quererlo ni beberlo una tarde que quería hacer pis y fue pos. ¡Otro fiestión! y encima, la muy “cochina” regodeándose en lo que veía y súper flipada. Yo me moría de la risa. Pasamos del orinal al váter con un adaptador que compramos en Eroski por 15€ con dinosaurios. Y de repente, había dejado de hacerse pis durante la siesta y las noches.

Nuestra operación pañal ha sido, en realidad, una anécdota.

Todo esto lo consiguió en menos de 10 días.

Ahora mismo el único problema que tenemos es que le cuesta hacer caca, pero a ver, no es para menos: mide menos de 1 metro y saca unos mocordos que son como brazos de gitano. ¡Es una barbaridad! Sin embargo, no le ha cogido miedo, y eso es bueno.

Total, que ahora que vuelve el colegio (mañana) estamos preparados para que su maestra la reciba y no le tuerza el morro porque aparezca con pañal. No señora no, hemos hecho los jodidos deberes para que usted pueda hacer su trabajo eficientemente.

He de decir que tengo una maravillosa lectora que es maestra de infantil que siempre que hablamos de este tema, me dice que ella se molesta muy mucho en cuidar de todos sus niños y que si alguno se hace pis o lleva otro ritmo en este asunto, no tiene ningún problema en limpiarle. No pensé que pudiera haber quién no lo hiciera, pero ya me lo comentó otra lectora de Barcelona, diciéndome que en el aula de su hijo les llaman por teléfono a los padres cuando se lo hacen encima. ¡Me parece increíble!

Sea como sea, si estáis en esta operación, un par de consejos (aunque no me gusta darlos): tomaroslo con mucha calma, hay que ser muy constante (una vez lo quitas, no se puede poner de nuevo porque se le confunde), nosotros hemos usado bragas pañal que ella misma se quita y pone, tomarlo como un juego, como una aventura, para que no se sientan presionados y se asusten, y ya sabemos que está mal eso de la recompensa, pero no viene mal hacerle felices celebrando que han conseguido otro hito con un pequeño regalito ¿o sí?

Los comentarios están abiertos para que contéis vuestras experiencias alegremente.

¡Feliz vuelta al cole! (soy de esas personas que no quiere que vuelva el colegio)

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