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Reflexión sobre el primer año escolar | Principesa de Preslav
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Reflexión sobre el primer año escolar

Os lo he dicho alguna otra vez, aquí los niños/as empiezan al colegio con 2 años en la clase de infantil. Al igual que comenté cómo me sentía cuando empezó el colegio, os voy a hacer una pequeña reflexión sobre el primer año escolar.
Cuando mi hija empezó a clase tenía un año y nueve meses, es de diciembre, y era la criatura más pequeña de todo el colegio. Eso, añadido a que no tenía muchas otras referencias de personas coetáneas (porque no tiene primos ni hermanos), os podéis hacer una idea de cómo fueron sus primeros meses en clase.

Para ella fue complicado y para mí, que no tengo fama de sensiblera, fue una pesadilla.

Con los consabidos contagios que padecimos desde otoño hasta primavera, los primeros meses nos pasamos más tiempo enfermos en casa que en clase. Casi fue un milagro la primera vez que conseguimos que pasara dos semanas seguidas en clase y todo se chafó cuando llegó la fiesta del euskera y la sacaron al patio descalza con un frío que pela. Son estos y otros pequeños detalles los que me llevan a hacer esta reflexión.

Nos encontramos con profesionales fabulosos que poco a poco consiguieron que la niña se sintiera más cómoda en clase, que empezara a no tener miedo, que quisiera empezar a participar con el resto, que se integrara lentamente. Notamos el gran cambio al volver de las fiestas de Navidad, cuando entró felizmente a clase y nunca más volvió a llorar. Evidentemente, seguía prefiriendo no ir a clase, pero esto nos ha pasado a todos.

Estamos agradecidos a esos profesionales de los que os hablo, evidentemente, sobre todo a su auxiliar y a su profesor de psicomotricidad (la primera persona de la que se ha enamorado mi hija después de Simba… que cuando sabía que tocaba clase de psico iba como una loca al encuentro de su profesor). Por supuesto sus dos profesoras también han sido parte activa del cambio que ha experimentado estos nueve meses de colegio, pero… aquí viene el fatídico “pero” que parece que enturbia su labor. No es eso, de verdad, sólo que no han dejado de sorprenderme los propios límites que se les ponen a los niños en, ATENCIÓN, la clase de Intantil de 2 años. Es como si ellos mismos se contradijeran.

A clase vienen a divertirse e ir aprendiendo algunas pautas.

Perfecto. Maravilloso. ¿Entonces? ¿Por qué en el control de evolución de los niños de febrero y teniendo en cuenta que acaba de cumplir los dos años y teniendo, además, en cuenta que ha faltado más que asistido a clase por enfermedad se nos indica amablemente que está quedándose atrás en cuando a evolución física? La famosa psicomotricidad gruesa y fina, amigos.

No seré yo quién entre a valorar para mal las capacidades de la profesora de la niña, pero cuando con un tono de histeria te vienen a decir que quizá tengamos que llevarla a un especialista para que mejore ciertos aspectos físicos… a mí se me caen las bragas al suelo, y no porque haya visto a Henry Cavill.
Quiero decir que, yo no tengo ni idea de educación infantil y tampoco de psicomotricidad, pero si con dos años a clase se va a divertirse y hablamos de un curso escolar que ni siquiera es obligatorio: ¿es necesario hacer este tipo de apreciaciones de forma alarmante teniendo en cuenta la situación del crío? ¿Si no estuviera escolarizada sería un aspecto para preocuparse? ¿es un aspecto que requiere simplemente tiempo?

Se empeñan en no comparar, pero pretenden que todos los críos del aula estén en la misma honda y hablamos de criaturas que se llegan a llevar 12 meses. Con veinte años no importa, pero con 2 y 3 años es todo un mundo. Es decir: es muy positivo que la cría haya empezado a hablar pronto y a aprender números, colores, canciones, bailes… pero es negativo que no se atreva a saltar sola en una colchoneta. ¿Por qué? ¿Por qué ponerle esos límites?

Casualidades de la vida empezó a subir escaleras, al tobogán, a saltar sola a una semana de la famosa evaluación de febrero y lo que ayer era un problemón de la ostia, ahora era una gran noticia. Ya no había que llevarla a ningún especialista. ¡Qué bien! ¿Entonces a qué tanta alarma? ¿Qué ha pasado con los que todavía no dicen los números? ¿Esos sí tienen que ir a un especialista? ¿todo cambia en dos semanas? si la respuesta es sí, ¿entonces a qué tanta alarma?

Evidentemente, gente que pasa con mi hija más tiempo que yo a lo largo del día (gracias a la famosa conciliación) la ve en situaciones que yo no tengo la suerte de verla (como por ejemplo en el comedor o interactuando en clase) y tendrá la suerte de verle hacer cosas mucho antes que yo. Pero, considerar que todos los avances que consigue la niña es obra y milagro del trabajo de los educadores es muy aventurado, ¿no? quizá aquí se me esté yendo la olla, pero dar por hecho que una vez pasa a estar a cargo de los padres no le “enseñamos” o no “seguimos trabajando” en las cosas que aprende en la escuela, a mí personalmente me parece una falta de respeto.

Su profesor de psicomotricidad consigue que mejores la motricidad, que supere algunos miedos, que avance… y nosotros afianzamos esa mejora jugando con ella en el parque, dejándola descubrir sus límites, compartiendo la tarde con otros compañeros corriendo, saltando y jugando. En clase aprende colores, canciones, números… y en casa sigue dibujando, jugando con plastilina, cantando, descubriendo otras cosas. ¿Me he vuelto loca o en estas edades tan tempranas es tan importante el trabajo en la escuela como el que se hace con los padres fuera de ella?. Porque desde mi ignorancia opino que sí.

Si una cosa tiene criticable la tutora de mi hija este año es que por muy buena profesora que sea, no sabe tratar con los padres. No es solo una opinión mía, son cosas que hemos ido descubriendo entre todos y no precisamente a base de despotricar en un grupo de whatsapp. No tiene filtro, lo suelta todo y ese TODO implica cosas que como madre no me interesa que me cuente (por ejemplo: cosas de otros padres y niños)

Siendo esto así, me recuerda a cuando una de mis amigas tuvo una reunión con la tutora de su hija y ésta, ni corta ni perezosa, le dijo: “creo que tu hija es sorda”, así a botepronto. Y no era sorda no, lo que pasa es que se aburría y no creo que haya que ser un especialista para saber si una niña es o no sorda. Pues a nosotros nos dijeron que no veía bien, así como conjetura que le había dado a ella por pensar. Y todo porque es una niña asustadiza que necesita entender qué sucede alrededor, que quiere entender qué ruidos escucha y hasta que no controla eso no se siente segura. Y lo digo porque soy súper miope (desde el año de vida) y una de las cosas que rezaba (sin saber) porque no tuviera mi hija fuera una vista como la mía: cuando un día entre una multitud y muy lejos vio a mi madre y me dijo “ahí está” pensé ¡genial!
Es decir, me creí que tuviera “problemas” de psicomotricidad porque no soy la clásica petarda que cree que sus hijos son perfectos y se queja cuando le dicen lo contrario, pero no me gusta escuchar conjeturas basadas en ninguna evidencia sólo por el placer de la profesora de encontrarle un por qué a todo lo que hace mi hija. Creo que hay que tener mucho valor para aventurarse a decir “tu hija no oye, tu hija no ve, tu hija quizá necesite un especialista…” o, por lo menos, tenerlo muy claro. Y creo, que las formas son muy importantes y es lo único achacable a esta señora, las formas.

Para terminar, una vez llegada la primavera y visto que la niña había dado un cambio radical con respecto a sus inicios y cómo era feliz (que al final es lo más importante con 2 años), la profesora tuvo que hacer una última incursión en nuestra forma de educar a nuestra hija y ante su ausencia en la excursión de final de curso nos dijo:

Hay que dejar que los niños vuelen solos y no sobreprotegerlos tanto.

La diferencia entre esta mujer, cuyo trabajo tiene un principio y un final, y yo, es que yo nunca emitiría un jucio de valor sobre cómo hace las cosas y mucho menos delante de otros padres. La diferencia está en que yo educo a mi hija como creo mejor y si peco de sobreprotección es asunto mío y de mi Consorte y, en cualquier caso, no es asunto suyo. Porque si decidimos no llevarla a una jodida excursión de fin de curso con 2 años dónde va a pasar todo el día fuera después de haber estado con fiebre y de estar nosotros también con fiebre y antibiótico, creo, creo yo, que ella no es quién para interpretar libremente por qué hemos decidido no llevarla. Corregidme si me equivoco. Y como os decía, en cualquier caso, si quieres decirme algo a este respecto, ruego no me lo digas a bocajarro delante de otra gente limitando así mi respuesta ya que, a diferencia de usted, no quiero dejarla en evidencia ni menospreciarla delante de otros niños y padres.

Dicho esto, el año que viene seguiremos con la misma tutora en el aula de 3 años. Veremos qué nos depara el nuevo curso, pero hasta entonces, tenemos dos meses de vacaciones por delante para disfrutar y pensar en la psicomotricidad gruesa, no vaya a ser que se nos vaya de las manos.

PD/ Tenemos deberes para este verano eh, quitarle el pañal, que sus compañeros de 3 años y pico ya lo han quitado y no está permitido ir con pañal al aula de 3 años (aunque ella empiece con 2 años y 9 meses)

5 Comentarios
  • Mami Rebelde

    Me parece una barbaridad comparar a los niños y más tan pequeños, porque la diferencia es abismal. La mía en su clase de la guarde es de las mayores, de Julio, xq dividen a los niños de Ene-Jun y de Jul-Dic y se aburre xq está con niños q casita acaban de andar como quien dice. Como ella hace 6meses!!! Además, q yo sepa, a no ser q haya algún problema, todos los niños andan, hablan y tienen los dientes tarde o temprano. ¿O hay niños de 5 años q no anden?
    Y respecto a lo de que no ve o q está sorda… un poco de tacto, q si son padres deberían saber el revuelo que causa q te digan eso sin conocimientos médicos, así, de golpe, y si no los tiene… un poco de empatía!!!
    A mí me dijeron q controlase su fuerza xq al ser de las mayores le quitaba todo a los demás. Y ahora ya están casi todos a la par.
    No se puede juzgar a un niño tan pequeño y menos compararlo con otros, xq meses tan pequeños es como décadas en adultos!
    Ni caso! A aprovechar estos 2 meses!!
    Ah, en mi guarde dicen q ahí los niños es como si trabajasen y q en caso no deben reforzar lo aprendido.. 😳🤔 y yo sigo educándola y tratando de enseñarle cosas como subir escaleras, en el parque el tobogán o escalar y contamos cosas para los números. Demasiada tontería a veces… o ¿qué se creen q hacemos los padres? La educación se enseña en casa!!

    3 Julio, 2017 at 2:59 pm Responder
    • kruspex-preslav-2015

      Una cosa es una llamada de atención por que un niño sea más desarrollados y tenga más fuerza. Es lógico y nos daríamos cuenta de que pasa. Otra cosa es “decir que lo controle”, ¿y cómo haces eso? Que son crios pequeños, que no es decirle “no empujes” y deje de hacerlo.
      Yo entiendo los protocolos y los respeto, pero con criterio, no me vale o blanco o negro, porque no es lo mismo que NO haga algo a que LE CUESTA. Que en un mes puede estar haciéndolo tranquilamente.
      Sé que es complejo y son mis idolos pasando 7 horas con 23 niños cada uno de su manera, pero creo que hay limites que no se deben sobrepsar tanto por parte de los padres como de los profesores.

      3 Julio, 2017 at 7:44 pm Responder
  • Alberto

    Con esa edad la diferencia entre peques de exactamente los mismos meses puede ser notable… si marcamos diferencias potenciales de casi 12 meses por clase… a donde nos vamos? Creo que está bien avisar a los padres sobre posibles carencias (a nosotros lo hicieron con la “habilidad física” de Erik cuando era bebé), pero no comparándolos con el resto de compañeros de clase por lo anteriormente expuesto. Supongo que algun@os maestr@s se habrán encontrado casos contrarios, es decir, no haber informado de algunas cosas y que luego les digan: Porqué no me lo dijiste? No seré yo quien juzgue el comportamiento de la profesora, y muchísimo menos sin conocerla… eso si… lo de “reprobarte en público” y hablar del exceso de protección me parece totalmente fuera de lugar.

    3 Julio, 2017 at 6:00 pm Responder
    • kruspex-preslav-2015

      Muchas veces cuando me dice cosas las escucho, las valoro y bien. Cuando se le va la olla divagando desconecto (yo y todos) y si son cosas como la que he contado, me subo por las paredes, pero viniendo de familia de docentes, prefiero mantener las formas. Ahora que quizá la próxima vez le corto porque me pille de vuelta.

      3 Julio, 2017 at 7:45 pm Responder
  • Madre Superada

    Buf! La verdad es que se mezclan temas! Por un lado pienso que ciertas observaciones es mejor no hacerlas en público. De la misma manera que cuando yo tengo que comentarle algo o pedir alguna aclaración a la maestra, espeeo que no haya padres delante… deseo que conmigo hagan lo mismo.
    Por otro lado para mí es muy diferente por ejemplo, recomendar a los padres a que estimulen en algún sentido a su hijo… para que np se quede atrás a diagnosticarle una patología como la sordera o los problemas visuales! Los diagnósticos los emiten médicos… np maestros! Aquí, si lps profes de infantil sospechan algo… pasa por el aula el equipo de detección temprana a observar al niño y si se cree que hay algun tema de salud se hace tutoría con padres y se deriva a especialista.

    4 Julio, 2017 at 6:05 am Responder

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