El Rey León 2: hay segundas partes que no son necesarias

posted by Principesa de Preslav 6 junio, 2017 2 Comments

El auténtico y genuino Rey León se estrenó en 1994. Después, como fue un éxito de taquilla y crítica y su banda sonora ganó un Oscar y después decidieron hacerlo musical (que a su vez fue otro auténtico éxito y llena todas sus actuaciones en Broadway y desde hace seis años en Madrid) decidieron seguir dándole a la palanca de generar dinero y decidieron hacer el Rey León 2.

Sin embargo, para la secuela no debían tener el mismo presupuesto y mucho menos interés, que en la primera y os voy a decir por qué.

Por cosas de la vida a mi hija (2 años y medio) le encanta El Rey León y por desgracias de la misma vida, su favorita es la segunda parte porque está enamorada (todo lo enamorada que se puede estar a esa edad) de Kobu, el protagonista. Sus ganas de verla en bucle, del mismo modo que suena Despacito en la radio, me han convertido en una experta en la película y hoy voy a destrozarla para vosotros.

Seguramente hayáis visto La Sirenita (una de mis preferidas de cría) y después hayáis pensado en practicar la ballena azul al ver las terribles secuelas. Antes no se me pasaba por la cabeza siquiera dedicarles un segundo a las secuelas, pero desde que tengo una hija y tengo todas las películas de Disney en el disco duro… mi vida es un drama dónde mis bonitos recuerdos de infancia se desvanecen por su culpa.

A ver, el Rey León no destacaba por sus dibujos. Descubrí que a la vez se estaba produciendo Pocahontas y el estudio (un lugar llenod e sabiduría) decidió dividir el equipo de animación y darle más relevancia a Pocahontas porque pensaron que se llevaría de calle la taquilla. De ahí que los dibujos, aún geniales, estén mucho menos definidos que otras cintas de Disney. Os diré que en la segunda parte, debieron dejar sólo a un tercio de la plantilla porque todavía se definen menos.

Sin embargo en algo invirtieron mucho tiempo y dedicación: en peluquería. No hay personaje de Dinsey (hasta que llegó Mérida con su pelazo) con una melena tan impresionante como la de Simba. El Rey León 2 va mayormente de como el viento azora la melena de Simba y éste hace rápidos movimientos de cuello para apartar sus largos y sedosos mechones de la cara. Y qué color… ¡la envidia del clan!

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Ni Beyoncé consigue semejante movimiento con sus ventiladores

La depresión post Rey León de Simba

Por todos es sabido (y tengo pendiente post sobre la afición de Disney a matar progenitores) que Disney mata a madres o padres indiscriminadamente en casi todas sus películas. El Rey León no iba a ser menos y es parte importante de la trama de la película, que además deja secuelas incurables y síndrome post traumático en Simba.

Si ya en la primera bien podría haber sido carne de hermano mayor al caer en la trampa de Scar y ser exiliado después de la estampida y muerte de su padre, en la segunda está absolutamente obsesionado con que detrás de cada rama, de cada piedra, de cada brizna, hay peligro. Está claro que quedó tremendamente afectado por la muerte de Mufasa (aka Constantino Romero) y su obsesión es ser igual de carismático de lo que lo fue su padre. No, Simba, no… es imposible. Tu tienes pelazo, pero Mufasa tenía la mejor voz de la historia del cine, Mufasa es Darth Vader (sin lado oscuro), Mufasa tenía al clan unido y el ciclo de la vida en armonía.

Simba, tu tienes una hija y te falta comprarte una escopeta y ponerle un cinturón de castidad para ser el perfecto novio celoso enfermizo. Mufasa no haría algo así.

Nala está como difusa en la segunda parte. Hay una fantástica escena dónde ella le recuerda que Kiara es igual que ellos de pequeños y luego le hace caída de ojos, guiño, guiño, lametazo, mirada picarona y un “sígueme”… Simba se queda desconcertado, no es para menos. Ella lanzándole insinuaciones sexuales y él pensando en dónde está el peligro.

Reflexión sobre la manada de Simba

A ver, todos sabemos que en las manadas de leones hay un macho alfa y el resto son leonas. Él se lame los huevos al sol mientras ellas cazan y alimentan a las criaturas que él ha creado tirándose a toda la manada. ¿En El Rey León será igual? es decir, Simba está in love con Nala, pero tiene ahí unas ocho leonas más que requieren de su atención y, casualmente, no hay más crías. ¿Será que es monógamo? ¿Y cómo pretende así darle vida al clan y seguir con el ciclo de vida? ¡Es que este león está lleno de contradicciones!

Y voy más allá, cuando al final integra a Kobu en la manada, que está in love con Kiara… ¿qué va a ser del resto de leonas? porque habrá que dar vida al clan y para eso Kobu y Simba se tienen que poner manos a la obra.

Somos Clan y otras canciones para olvidar

Esto me recuerda al Rey León, que Mufasa le explica alegremente a Simba en qué consiste el ciclo de la vida. Todos sabemos de qué va esto: los antílopes comen hierba, el león se come el antílope y cuando el león caga o muere alimenta la hierba. A ver, esto deja en clara desventaja a los hervívoros y de aquí podríamos extraer un debate sobre animales veganos (leones veganos mejor…)

En El Rey León 2, ya no hay ciclo de la vida, sino que introducen un nuevo concepto que es somos clan. Es decir, todos somos súper amigos y tal, pero el día menos pensado me como a tu hijo al que ahora mismo admiro mientras recién nacido aprende a andar:

Y aquí es donde entra mi teoría de que el presupuesto para esta secuela era limitado y, ¿por qué no decirlo?, escaso. Tanto, que no tenían ni para dobladores con aptitudes para cantar. Ya puestos, ni siquiera para escribir canciones que tuvieran algo de armonía y sentido. Somos clan es una de ellas, pero dónde os van a doler los oídos hasta morir es en Desterrado.

Hablamos de una película dónde la predecesora ganó un Oscar a su banda sonora (con Sir Elton John cantando) y una secuela dónde un hipopótamo entona una frase descorazonadora con una voz cadenciosa y que invita a todos a dormir.

Si Ramón hubiera compuesto esto, otro gallo cantaría.

¡Por favor! para que este post tenga sentido tenéis que escuchar esta canción, analizarla y después sopesar si el mundo en el que vivimos (o Disney) merece la pena.

Desprecio, desdén.
Lleva la marca del mal en su piel.
Desgracia, ultraje.
Desdén, fue infiel.

Luego el hipopotamo nos miente descaradamente: Desde el principio problemas dio él. A ver, que he visto esta película doscientas veces y desde el primer momento que sale Kobu en escena, no ha ningún problema. Ha sido educado en el odio por su madre la chiflada y aún así, él no hace el mal. Defiende a Simba, salva a Kiara… ¿qué pasa entonces? pues Simba, joder, que está de atar porque decepcionó a su santo padre (que se empeña en aparecer de entre las nubes y lanzar alguna soflama perturbando al pobre león) y ahora tiene miedo de todo. ¡Es que el peligro está detrás de cada roca!

Hasta nunca por tu culpa.

¡Me encanta esta frase! yo ya la he integrado en mi día a día.

Os diré también que ante cualquier problema, siempre podéis escuchar Upendi (que es un lugar la ostia de guay dónde todo mola, no hay tabú y no existe la preocupación)
Es que dónde en la primera película había temazos, en esta te dan ganas de clavarte agujas en los ojos constantemente.

Conclusión y consejo gratuito

El consejo os lo doy ya que así no hay incertidumbre: Si podéis, no veáis esta película de mierda.

La conclusión, lo que os comentaba: Disney, como cualquier otra empresa lúdica, quiere rizar el rizo para ganar más dinero con la franquicia de los leones y creó, no una sino dos, películas después de su gran éxito El Rey León (la que realmente puedes ver hasta la saciedad y nunca te aburrirá). Para esta segunda parte decidió usar a los becarios para el guión y las canciones. Después en España, para colmo, decidieron doblar las canciones para que nos sangraran los oídos.

Por enseñar, ni siquiera nos enseña nada: a los adultos, a qué películas no debemos dejar ver a nuestros hijos, a los hijos… que las niñas no pueden andar por ahí solas porque hay miles de peligros y que mejor si las espían tus mejores amigos a una distancia prudencial. Una vez crecen, lo mejor es dejarlas encerradas en el clan y que no salgan a hacer sus labores. Luego tenemos al niño atormentado que desciende del Maligno y cuya madre le ha metido propaganda Scar en la cabeza hasta aburrirlo. Cuando crece no sólo reniega de él su familia, sino que también el Rey del clan (cuya hija ha salvado) le trata fatal cayendo en prejuicios. Una lección absoluta para nuestros descendientes.

Por lo menos, siempre nos quedará Upendi (que es como Benidorm, pero con sitio para poner la toalla en primera línea de playa) y esa aparición estelar de Constantino Romero diciendo: “Somos Clan” (o lo que es lo mismo, “corred antílopes que mi hijo os va a cenar esta noche celebrando el compromiso de Kobu con Kiara)

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2 Comments

Alberto 11 junio, 2017 at 7:10 pm

Voy a poner en tela de juicio mi cinefilia! Desde, más o menos, La Bella y la Bestia, fui viendo en el cine todas las pelis que Disney iba estrenando cada año y que, entonces mucho más que ahora, eran todo un acontecimiento esperadísimo por todo el mundo! Y ahí voy… El Rey León me dejó muy frío… Para mí (repito, para mí), es una película muy pero que muy sobrevalorada. Seguían con la animación clásica introduciendo ya cosas por ordenador (la famosa estampida que deja apañado a Mufasa…), pero no sé, sobretodo por Simba! A mí ese no me la cuela! Es un consentido, un mal criado, desaparece, le hacen volver a empujones y a la mínima se raja! Un poco más y acaba siendo el plato principal de las hienas! Scar me parece mucho más interesante… Voy a decir ahora que El Rey León 2 en un peliculón incomprendido? Pues no, pero a mi me gusta más que la primera porque, y hay entiendo perfectamente el amor platónico por Kobu, hay un personaje que me gusta, se mueva su melena con más o menos garbo. Si! El presupuesto es menor, como en todas las Disney 2. El argumento no es nada del otro mundo, pero el verdadero prota de la peli tiene una vida chunga! No puede como Simba (como me he reído al leerlo!!!) lamer sus atributos sin estar alerta! Vive en un entorno lleno de rencor, le crían en ello, y aun así a mí me cae bien y demuestra más principios que el empanao con nombre de marca de juguetes. Estoy de acuerdo en que la banda sonora es más flojita, pero tengo una deuda mortal con la primera parte que digo ahora antes de hacer un comentario más largo que la propia entrada: La canción inicial con el QUIEN ME LLAMA A CINCO LA MAÑANA… me pone de los nervios!!! Y sobre el como compartirá Simba el harén con Kobu… antes estos dilemas Disneyanos siempre pienso lo mismo: Partiendo de la base de un león que habla, ya me da lo mismo el resto mientras me divierta! Aunque no esté de acuerdo con tu escarnio, es un gusto saber de él en un texto tan bien escrito!

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kruspex-preslav-2015 12 junio, 2017 at 8:37 am

Hola Alberto!
A ver, que Simba tampoco puede pasarse el día lamiendo sus huevos sin preocupaciones, que Simba vive preocupado. Que hay peligro detrás de cada piedra, que vive inquieto. Que si pudiera, tendría leones Navy Seal protegiéndole… pero no puede.
Yo te compro a Kobu. Me gusta el personaje y me gusta su papel en la película. También Kiara.
A lo que iba es a que es completamente prescindible. A ver, que la madre de Kobu está mal dibujada y chalada de la vida. A la hija parece que le han crecido las orejas antes que la cabeza.
Y las canciones provocan ballena azul…
Otra cosa, si nos ponemos a debatir sobre Disney y partimos de la base de que los leones hablan… no podemos hablar de nada. Recuérdalo.

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