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Rogue One y los padres que molestan | Principesa de Preslav
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Rogue One y los padres que molestan

El viernes fuimos a ver Rogue One y aunque esta debería ser mi opinión sobre la película, me la voy a reservar unos cuantos días más para respetar a quienes todavía no la habéis visto y no queréis que os desvelen nada de nada. Sólo diré que es la mejor película que he visto este año, que es fiel a la saga y tiene reminiscencias de las clásicas de los 70, con algo más de madurez, y que tiene una valentía poco vista en el cine. ¿Por qué? tendréis que ir al cine a descubrirlo o esperar a que la desmiembre en el blog.

Como no puedo hablaros de la película, os hablaré de los padres que nos molestaron mientras la veíamos.

Son muchos los que se llevan las manos a la cabeza cuando se oye de hoteles sólo para adultos, vagones de tren sin niños, restaurantes sin niños, posibles viajes en avión sin niños… personalmente lo del transporte sin niños, como si así se terminaran todos los males de viajar en tren, avión, barco o bus… me parece una gilipollez y totalmente inútil. Vale, te libras de lo “molesto” que es viajar con niños, pero ¿cómo te libras de las impertinencias varias de los adultos?

He dicho “molesto”, porque hay que ser sincero y reconocer que es molesto viajar en un avión donde el bebé de al lado no hace más que llorar. Es molesto, sí, pero la lógica debería hacernos dar cuenta de que es algo inevitable y asumirlo. De la misma forma que debemos asumir que los niños pueden llorar, hablar, reír o jugar; debemos asumir que algunos comportamientos impertinentes de esos mismos niños no son su culpa, pero sí de sus padres.

Las patadas en el tren

Puedo asumir que cuando un niño se sienta delante de mí en el tren y le cuelgan las piernas, me vaya a llevar alguna patadas. Puedo asumir un par y sonreír forzadamente al niño mientras dedico una mirada laxante de “primer aviso” a su progenitor o responsable. A la tarcera que no se extrañe ese responsable o progenitor de que le suelte una patada yo a él y le pida perdón después.

¿Es exagerado? Puede, ¿debe alguien aguntar cuantas patadas arree la criatura inocente porque su progenitor no le llame la atención y le explique que no lo haga? Puede que no, ¿no?

Los padres reunidos

Seguro que habéis ido a algún restaurante, cervecera, lugar de encuentro, y encontrado una enorme mesa de comensales donde los adultos se agolpan en un extremo de la mesa y los descendientes en el otro. Lícito sí, pero los niños son niños y sabemos cómo se vienen arriba cuando están a su libre albedrío y sin supervisión.

Y allí estás tú, junto a esos niños, más preocupado que sus padres porque uno tenga el cuchillo de cortar chuletón excesivamente cerca de la cara de otro niño; tratando de mantener una conversación con tu pareja a gritos para hacerte oir por encima de sus alaridos de diversión, mientras ves como sus progenitores se lo pasan la ostia de bien sin importarles un huevo lo que pasa en el otro extremo de la mesa.

¿Culpa de los niños? No, son niños. ¿Tenemos que aguantar los demás el jaleo que provoca que sus progenitores no hagan nada porque haya un mínimo de orden? Parece ser que sí. Y en este tema no entra el dejar a los niños ser niños, sino ser cívico y conseguir un equilibrio entre saber comportarse en lugares donde no estás tu solo con tu cuadrilla e hijos y entender que los críos son críos.

Esas cafeterías a pie de parque

Esas terrazas y cafeterías a pie de parque donde muchos se esconden mientras sus hijos juegan a sus anchas en el parque. Genera envidia saber que hay quien se permite y puede dejar a su vástago jugando solo, pero no cuando ese vástago tiene 4-5 años y a veces requiere de ayuda o una llamada de atención que su responsable no es capaz de atender porque está disfrutando de una caña o un café.

Decidme que no habéis sido testigos de un momento de estos. Yo os voy a contar uno o dos:

Tenía mi hija unos 18 meses y estaba romdando un barco pirata cuando tres chavales de 4 años la empujaron diciéndole que no podía jugar allí porque era de ellos. Yo les expliqué que era pequeña y que el parque era de todos (de buenas maneras, porque sé comportarme y los niños son niños) a lo que uno de ellos me dijo que “estaban de safari y ojalá viniera un león y se comiera a mi hija”. Comprenderéis (o igual no) que ahí se me hincharon los ovarios y respiré hondo amparándome en que eran niños. Después de explicarle que no estaba vien decir esas cosas me reiteró que aquel era su barco porque su padre se lo había dicho. Y, lo siento (en realidad no), pero ahí no tuve otra que decirle que o dejaba jugar a mi hija allí o buscábamos a su padre para que nos aclarara de quién era propiedad el maldito barco.

No hizo falta ir a buscar al progenitor, que casualmente estaba de espaldas a todo aquello bebiéndose una cerveza. ¿Culpa de los críos? No, ellos aún no saben dónde están los limites, pero ¿por qué tengo que estar yo pendiente de que dejen o no jugar a otros niños?

Otra de las veces, esta más flagrante, tenía de protagonista a una niña y tres compañeros de clase (1 niño y 2 niñas) del aula de 5 años. La primera estaba con su patín cuando los otros tres la interceptaton y empzarona a decirle que olía mal, que a ver si se había cagado, que era fea, que era tonta… yo lo siento (en realidad no), pero pensé en qué me habría gustado que hicieran si mi hija fuera esa niña del patín y no estuviera para ayudarla. Y decidí interceder por la niña del patín, que se colocó ella sola tras de mí, preguntándoles a los otros tres si les parecía normal decirle esas cosas a una persona. Por supuesto me respondieron que sí, que era de su clase y que siempre le decían ese tipo de cosas. Sinceramente me quedé muerta de saber que con 5 años se pudiera ser tan cabrón, pero más de saber que igual nadie les había dicho que no estaba bien.

¿Quizá sus padres no sepan que hacen esas cosas? Quizá podrían saberlo si estuvieran echando un ojo a sus hijos en vez de estar de risas en la degustación de en frente (que es dónde me dijeron los niños abusones que estaban sus madres). Quizá debí decirle que íbamos a visitarlas para ver qué opinaban de que sus hijos le dijeran a una niña que olía a caca, pero preferí decirles que si les volvía a ver reírse de aquella u otra niña (es lo que tiene un colegio pequeño) me encargaría personalmente de que todo el parque se riera de ellos.

Quizá me extralimité, quizá no.

Rogue One y los padres fans de Star Wars cuyos hijos no lo son

Quizá habría que preguntarse si unos chavales de 7-8 años deberían estar en una sala de cine para ver Rogue One. Quizá sí (aunque esté catalogada para mayores de 12), puede que no, pero no voy a entrar a valorar eso porque es decisión de cada progenitor y no debería afectarme a mí. Pero el caso es que me afectó.

Cuando voy al cine tengo la fea costumbre de querer ver la película tranquila y en silencio. No sé  que alguien se ponga a abrir un paquete de patatas fritas en medio de la película es como que el alto de turno se te coloque delante en un concierto, cuanto menos no es agradable.

Cuando alguien habla alto en el cine te molesta. Es un hecho. ¿Y qué pasa si esos que hablan son una horda de 45 chavales divididos en tres grupos y repartidos por el cine con unos pocos responsables adultos?

Se explica fácilmente: el grupo con adultos intercalados estuvo en silencio, los otros dos, con los adultos apartados y disfrutando de la película, tuvieron que ser llamados al orden por otros adultos de la sala. Y eso, amigos, es un ejemplo de la irresponsabilidad de los padres (etc) que no se hacen cargo de sus hijos y provoca que haya quien reniegue de los niños en el cine.

Por supuesto, no es como para impedir a los niños que vayan al cine, quizá baste con impedírselo a ciertos progenitores. Por de pronto, el chaval listillo de delante de mí, se vio la mitad de la película acon el susto en el cuerpo después de aparecer a su lado como un ninja y decirle que se anduviera con ojo de seguir haciendo el indio porque la siguiente me encargaba de que le echaran de la sala (es curioso porque a la tercera vez que les dijimos de callarse, su padre se dignó a llamarles al orden una sola vez)

Y de eso va Rogue One… de como uno pretende ser un rebelde en el cine y otros le joden el rollo.

PD/ nunca entenderé la gente que se lleva kilos de comida al cine, pero tampoco a los que se siemtan  en el transporte público con las piernas abiertas ocupando dos asientos, así que debe ser que soy rara.

6 Comentarios
  • Maria (Miren Casavieja)

    No puedo estar más de acuerdo!! Los niños son míos y tengo que estar yo pendiente! Como tampoco soporto a los padres de los parques que a la vez que tú riñes a tu hijo se ponen al lado para reñirles también… Ufffff
    Pues nuestra experiencia viendo Un Monstruo viene a verme en la sesión de las 10 de la noche fue también súper ruidosa, pero por lo adultos petardos que no paraban de hablar!!!fue un horror…
    En fin, completamente de acuerdo que somos los padres los responsables de los niños, y que somos los primeros que sabemos cuándo nuestros hijos están molestando.
    Gracias por no contar nada!!!
    A tus pies principesa

    19 Diciembre, 2016 at 11:57 am Responder
  • Emprendiendo desde el pueblo

    Me siento totalmente identificada, con cada uno de los puntos que describes en el post. No entiendo el pasotismo de algunos padres. Yo he estado en cumpleaños que no ha salido algún niño herido, porque al final va a ser verdad que hay algo más allá….sino no me lo explico. Los padres de espaldas cerveza/refresco en mano descuartizando a algún profesor. Yo me pongo mala y parezco la loca de la fiesta pegando berridos a mi hijo para que no copie/imite/haga el gilipollas. Me pone mala cuando dejan a los niños a su libre albedrío…..bufete entiendo tanto que hasta me cabreo de pensarlo

    19 Diciembre, 2016 at 10:28 pm Responder
    • Principesa de Preslav

      Sí que va a ser cierto que tienen un algo vigilandoles, no hay más que ver cuando se caen lo bien que lo hacen.
      Mira, me ha faltado hablar de los parques de bolas, cuando el niño garrulo se pone a lanzar cosas a otros (lanzar de hacer daño) y ni Dios le dice nada. Joder pues yo voy Y amablemente le digo que como arree a mi hija se va a enterar… lo mismo un día me lío a ostias con alguna madre o padre.

      19 Diciembre, 2016 at 10:53 pm Responder
  • Papiprimerizo

    Cuánta Razón!!! Nosotros cuando vamos con familias con niños (más bien con otros, los nuestros son aún dependientes) normalmente se “separan a los niños” como premio, en el momento que se sublevan vuelven al redil y a la escolta de adultos, pero es cierto que no es lo común.

    Sobre tu forma de actuar respecto a otros niños, yo diré que soy muy de actuar, quiero decir… si le dices 10 veces a un niño “ten cuidado que te vas a caer” y no te hace caso pero es que encima no se cae… para la siguiente pensará que no hay riesgo. En cambio tu puedes ayudarle disimuladamente para que tropiece (estás ahí para cogerlo) y que vea el riesgo… y que ya decida el si quiere seguir asumiéndolo.

    Además, a una sobrina (5,5años) revuelta el último día cogió un peluche que no era suyo y lo lanzó contra la pared y me acerqué a ella y con tranquilidad le dije “los juguetes se rompen y este además no es tuyo, si no quieres que coja uno de los juguetes que has traído tú y lo lance contra la pared, no vuelvas a hacerlo por favor” y bueno… al menos por el resto del día funcionó.

    Sobre los niños con otros niños, yo “dejo” a mi peque a cierta distancia de primerizo (lo que da el borde del parque de bolas xDDD) y la superviso, por que considero que debe interactuar con el resto de niños, con los buenos y con los malos, aún así si veo un abuso de un niño por ser mayor o tener una mala ostia enorme a corta edad, normalmente cojo a la niña y en tono alto para que me escuche el niño “malo”: Ven cariño, ves como papá que te quiere mucho está aquí, ahora vámonos a jugar juntos a aquel lado (y conforme me leo me doy cuenta me estoy saltando todos los protocolos de educación hacia el otro niño, pero ante niños que si les dices algo o te mandan lejos o viene su padre a decirle que no eres quien para educar a sus hijos, yo no tengo otra solución :S :S).

    Ojú, que me he desahogado xDDD, me han encantado leerte que aún hay gente cívica 🙂

    22 Diciembre, 2016 at 1:10 am Responder

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