El civismo ha muerto

posted by Principesa de Preslav 6 julio, 2015 3 Comments

Sí, amigos y amigas, el civismo ha muerto. No sé si es tanto un problema de civismo como de educación, pero como creo que van cogidas de la mano y a raíz de estar embarazada y después de tener que ir con el carro de la niña; me he encontrado con situaciones que me han llevado a pensar que el ser humano ha perdido este valor.

Ya había hablado de este asunto cuando me tocó coger el metro estando embarazada y me encontré una serie de personas incívicas que me hicieron dedicarles un par de posts:

Así que ahora voy a profundizar un poco en otras situaciones y momentos que han ido surgiendo para hacer terapia. Al fin y al cabo, de eso va el blog.

El uso de los ascensores

Yo me he criado en un primer piso donde hay que bajar para llegar a casa 4 pisos con 8 tramos de escaleras. Sí, es curioso que para llegar el primero haya que bajar, pero para salir a la calle había que subir los mismos tramos y no teníamos ascensor.

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uso de ascensores

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Quizá fuera por eso que cuando iba a alguna casa en la que sí había ascensor, me lanzaba a cogerlo aunque sólo fuera para subir un piso. Sin embargo, nunca he tenido tendencia a usar los ascensores públicos. De igual manera, quizá sea por esta razón, que ahora que debo usarlos de vez en cuando para llegar con el carro al metro, al piso correspondiente en un edificio o a una calle en concreto (que en el pueblo tenemos varios ascensores de uso público porque tenemos muchas cuestas) me crispe los nervios que muy poca gente respete las prioridades.

¡Es muy sencillo de entender!

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En los ascensores del Metro de Bilbao (uno de mis temas preferidos a tratar) hay unos maravillosos dibujitos en los que se ve una silla de ruedas, un carro de bebé y un anciano con bastón. Justo debajo, por si alguno no ha entendido los dibujos, hay una elocuente frase que da lugar a confusiones: PRIORIDAD ABSOLUTA.

Pues, aunque os sorprenda, esto no se respeta. Yo entiendo que haya gente de a pie que prefiera usar el ascensor para bajar al andén porque caminar 10 metros más hasta las escaleras y bajarlas una a una debe ser agotador. Lo que no entiendo son esas carreras que se meten “algunos” para llegar primeros al elevador, meterse dentro y ponerse a salvo cerrando las puertas y dejando al resto fuera.

Seguramente os suene, como también os sonará la dulce anciana que se pelea a muerte por entrar primero en el vagón y cuando su lucha no ha dado frutos, finge una cojera para que un alma caritativa le ceda su asiento. Pero como os he comentado, el civismo ha muerto así que esto no sucede.

NOTA: El Metro de Bilbao es un ejemplo de modernismo y arquitectura increíble donde Norman Foster hizo unas estaciones originales que dan carácter a la ciudad. Y donde un iluminado, pensó que en unos ascensores redondos se puede aprovechar mejor el espacio que unos cuadrados.

Este asunto de los ascensores se puede aplicar también a las canceladoras. En el metro hay un par de ellas que tienen más anchura para que carros, sillas de ruedas, etc tengan mejor acceso. Pues mira que no pasa que la gente salte del metro para salvar su vida lo antes posible saliendo a la superficie, que te empujan y se meten en estas canceladoras donde, una vez más, la prioridad es igual de absoluta que en los ascensores.

Asientos de uso reservado

Seguramente que los conocéis. Son esos situados en lugares específicos de los transportes públicos donde hay unas pegatinas que informan de su uso prioritario a ciertas personas.

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¿Os suena? seguro que sí. A todos nos suena, pero en estos tiempos que corren en los que vamos todos con la cabeza gacha mirando el móvil, la tablet o el ¡Hola!, resulta que a veces la gente se deja caer en estos asientos reservados y no levanta la cabeza para darse cuenta de que acaba de entrar un carro de bebé, una silla de ruedas, una megaembarazada o una persona mayor.

Llegados a este punto hay que echarle morro.

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asientos con prioridad

Asientos con prioridad

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Yo con el carro de bebé no me he cortado un pelo: que tengo que decirle a alguien que se salga del ascensor porque tengo prioridad, se lo digo. Que tengo que decirle a alguien que se ha sentado en los asientos reservados y que hace lo imposible por no levantar la cabeza, se lo digo.

Pero cuando estaba embarazada, me encontré un día con unas madres (todos sabéis a lo que me refiero: no eran madres la uso, eran MADRES, de las que llevan bien grande el cartel) que ocupaban con 2 carros el espacio reservado para 3. Todas dignas con sus carros de 1000€ iban hablando de cosas de madres y cuando me vieron de 8 meses, empezaron a soltar un discurso a viva voz de cómo la gente tenía mucha cara de no cederme su asiento. Y con esto, se resume la mentalidad que tienen muchos.

¿Qué es más importante? que una persona en silla de ruedas tenga un sitio seguro donde viajar en el metro o que una mujer embarazada baya sentada. ¿Qué es más cívico? dejar tu carro de bebé en otra zona del vagón para que se siente una persona impedida o ocupar, no sólo el espacio para el carro, sino otro para sentarte tú.

Porque esa es otra de las cosas que me crispan cantidad: en el metro, la parada del hospital. El vagón va lleno. Hay 4 carros de bebé, pero una mujer está sentada de uno de los reservados y su carro ocupa los otros dos espacios. ¿De qué va esta gente? ¿es que no piensan?

El dibujo es claro madres con derechos extra que las demás no tenemos: el espacio es para el carro no para que, a su vez, se sienten las madres (o padres, OJO, que ya me ha pasado encontrarme con un hombre de semejantes valores)

La prioridad en la calle: la ley de la jungla

entrada-civismo

Este tema ya es más escabroso porque aquí un mucho vacío legal y entra en juego el verdadero civismo o la educación de las personas.

Seguramente os haya pasado que esté lloviendo y no tengáis paraguas, vais por la calle a resguardo de una tejavana y de frente viene alguien que tiene paraguas. Cuando estáis frente a frente sólo pueden ocurrir dos cosas: que tú salgas a la lluvia o que el del paraguas te saque a la lluvia. ¡Son imparables y pueden sacarte un ojo con una varilla!

Pues en el resto de situaciones cotidianas donde una calle estrecha entra en juego, pasa lo mismo. Hay una jerarquía no establecida donde dependiendo de con quien te encuentres, tendrás que ceder.
Estoy preparando una ilustración para este asunto, pero de mientras os resumo cómo funciona el asunto:

  1. Tú, simple mortal donde tu vestimenta y tus accesorios no dicen apenas de ti: NUNCA TENDRÁS PRIORIDAD
  2. Cualquier persona con traje y que camine erguido, tiene prioridad sobre un humano mundano. Si encima tiene un móvil en la mano, mejor directamente te echas a la carretera.
  3. Una persona que pasee a su perro siempre tendrá prioridad sobre ti. Ha llegado un momento donde es más importante la vida del perro que la tuya y cedes cederle el paso aunque vayas por su derecha.
  4. Una persona mayor: OJO, aquí entran en juego varios factores. Si lleva carro de la compra, si va en formación estorbo con sus amigas, si lleva una bolsa en la cabeza, si lleva perro. ¡Siempre tiene prioridad!
  5. UNA MADRE. No importa la situación, una madre que lleva el cartel de madre te echará a la carretera sin reparos. Ella lleva carro, puede que hasta gemelar, puede que vaya con sus amigas con carro obstruyendo una avenida, puede que también lleve un perro, o dos perros. ¡No hay nada que hacer! lo mejor es que claudiques antes de acercarte a ella porque de lo contrario, te echará esa mirada efecto laxante que sólo las madres tienen.

Conclusión

No pierdo la esperanza de que se recuperen las formas y cedamos el paso en ese pasillo estrecho de supermercado donde no caben dos carros de la compra, nos levantemos para dejar sentarse a una persona con muletas, una madre no mire mal a una persona impedida por estar sentada en los reservados, alguien te ceda pasar primero en un ascensor, el vecino te sujete la puerta para ayudarte a sacar el carro en vez de bajar corriendo para no tener que hacerlo…

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3 Comments

El Papá Cavernícola 16 noviembre, 2015 at 5:22 pm

Tienes mucha razón, no poca razón lo he visto, lo he sufrido y lo sigo viendo. Ahora que voy en tren al curro me fijo en que casi todo el mundo prefiere entrar por las canceladoras grandes, a pesar de que están al final de todas las canceladoras… Lo del ascensor ayer mismo en el Ikea lo ví, se quedó una señora con el carro fuera porque dentro había cuatro señoras que no les apetecía subir medio piso andando…

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Madre superada 13 enero, 2016 at 12:03 am

Cuanta razón tienes!! Lo del paraguas me saca de quicio!!! Porque si llevas paraguas vas por debajo de un balcón?? Acaso no quieres que tu paraguas se moje? Y yo, que no llevo nada de protección he de mojarme?
Es increíble

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Principesa de Preslav 13 enero, 2016 at 9:56 am

Efectivamente!! Tan cierto como las que se creen que tienen más derecho que tú a no bajar de la acera en una calle estrecha porque llevan carro Y TU TAMBIÉN LO LLEVAS!!
Me desquicio con este tema.

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