El momento de perder un embarazo

posted by Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 29 Comments
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Os voy a contar mi historia sin más pretensión que hablar de ello y con ninguna intención de dar lecciones a nadie. Este es simple y llanamente el relato de qué nos pasó hace ahora cuatro meses cuando nos enfrentamos al dolor de perder un embarazo deseado (en decir, un aborto)

Es un tabú perder un embarazo. Esto no puede discutirlo nadie. Es un tema complicado desde el momento en el que la propia sociedad te recuerda que es mejor no decir que estás embarazada hasta que pasan las famosas 12 semanas. Como si esas 12 semanas te garantizaran llevar a término tu embarazo. No hace falta más que mirar un poco a nuestro alrededor para comprobar que, desgraciadamente, no tiene por qué ser así.

Estos meses he comprendido lo sabio que es el cuerpo humano. Después de ocho meses desde que nos decidimos ponernos a buscar el embarazo, resulta que todo llegó después de que consiguiera lidiar con la presión que me había auto impuesto por conseguirlo en un tiempo concreto y así cumplir mis planes (me gusta hacer planes y como a Habibal Smith, me gusta que los planes salgan bien). Es algo extraño, dejas de pensar en ello y simplemente pasa (evidentemente, esto no es siempre así)

El propio cuerpo me indicó que podía ser cierto que estuviera embarazada y lo comprobé unos días después con el consabido test. Después de ahí, vino la visita a la matrona Maléfica de nuestro ambulatorio y a esperar. Esperar, sí, porque lo habitual es que deban pasar 8-10 semanas hasta tener una ecografía de control (vayas por público y por privado)

El embarazo debía culminar a finales de febrero de 2018.

No esperamos a las famosas 12 semanas. Tampoco lo habíamos hecho en el primer emabarazo (dónde todo fue perfecto). De vez en cuando me preguntaba cómo iría todo: ¿se habría pegado bien a mí? ¿estaría haciendo la mitosis correctamente? ¿latiría? Nada me hacía creer que no pudiera ser así porque nadie piensa que le pueda pasar a uno mismo eso de perder un embarazo. Nadie cree que vaya a abortar.

Llevé el mismo ritmo de vida de siempre: ir al trabajo, llevar a la niña al cole, recogerla, jugar con ella, tirarnos por los toboganes, seguir yendo a las clases de Zumba… en casa había viruses y ni siquiera eso me preocupaba. La anterior vez había tenido una infección y se arregló con antibióticos.

Entonces el cuerpo te envía una señal y sangras. Nerviosa, vas a urgencias y la ginecóloga de guardia te suelta a bocajarro que “en caso de ser un sangrado persistente, se debe hacer un legrado”, así, sin anestesia ni tiempo para asimilar que pueda ser eso lo que esté ocurriendo. ¿Por qué iba ser eso? ¿por qué a mí? ¿sería por el Zumba? ¿será por llevar todo el peso de casa porque mi marido está enfermo?

Resulta que no es eso y respiras tranquila, pero entonces la ginecóloga, con la misma delicadeza dice: “no tiene latido y es demasiado pequeño para ser de ocho semanas”. De nuevo te quedas perpleja. ¿Es normal decir algo así con tanta ligereza cuando tienes a una paciente con miedo sobre la camilla? ¿por qué la mujer debe entrar sola a esa exploración aún yendo acompañada? ¿por qué pasar por el trago en soledad?

Ella insiste en mirar la ecografía y ve latido. Es pequeño. Es tenue, pero existe. Eso a lo que ella se refiere como si estuviera muerto es el resultado de mucho cariño y meses de luchas internas y esperanzas. Y de momento, late.

Pero el miedo a perder el embarazo está ahí. Debería ser de 8 semanas y tiene el tamaño de 6 por lo que mi cabeza ya empieza a asimilar que tarde o temprano me dirá adiós. Sabía que pasaría. Sería una de ese 20% que va a abortar. ¿Por qué? mi médico insistía en que la ovulación podía haberse producido más tarde de lo que creíamos, pero yo sé que no era así (porque en la era de la sobre información un test me lo había dicho).

No vuelvo a sangrar y, aunque nerviosa, sigo haciendo vida normal hasta que un día cualquiera, a una semana de cumplir las famosas 12 semanas y en vistas a realizar el control con mi médico, sangro en exceso. Duele, hay una pequeña parte de ti que se aferra a la idea de que pueda ser un luchador, pero en realidad, tu cuerpo ya te había avisado.

Resultó que al final tuviste que tomar amoxicilina, porque tu garganta se infectó, y resultó que esa amoxicilina te dio una reacción alérgica. ¿Fue eso lo que precipitó todo? ¿fue el esfuerzo? sinceramente, ¿para qué darle vueltas? está claro que en un momento dejó de crecer y se despidió de mí porque un día tenía hambre, sueño y dolor en los pechos y al despertarme al día siguiente no sentía nada salvo pena.

Eran casi once semanas.

Fuimos a urgencias de nuevo, me recuerdo temblar mientras me auto convencía de que había terminado cuando me pasaron, de nuevo sola, a una sala de exploración y una ginecóloga me hizo una ecografía. En vez de decirme lo que ya sabía, se puso a explicarle a una estudiante de medicina lo que veían. Lo que estaba mal: “¿ves esa aureola alrededor? eso no debería ser así. Además, no tiene latido”, así es como te comunican en el hospital referente de Euskal Herria que has perdido al que sería tu futuro bebé. Ni siquiera te lo comunican mirándote, sino explicándoselo a un tercero a quién ni siquiera le importa.

Lloras. Evidentemente, lloras. Había demasiados nervios, había mucha ilusión y ahora solo queda dolor y vacío. Y, además, incauta, crees que lo peor ha pasado, pero nada de eso. Las dos peores semanas de tu vida están a punto de comenzar.
Para cuando dejan entrar a mi marido ya me ha soltado un carro de información que soy incapaz de asimilar y da por hecho que lo que quiero es lo que ella considera la mejor opción. Las famosas pastillas que provocan una expulsión “natural”.

Me dan un sobre con algunas instrucciones y cita para el martes (cinco días despúes). El 85% consigue expulsarlo todo (con lo fuerte que suena y a la ligera que lo dicen) a la primera tanda de pastillas. El otro 15% suele hacerlo a la segunda tanda. Yo siempre rompo las estadísticas y esta vez no iba a ser menos. Quizá si se hubiera tomado la molestia en ver que tengo el útero retroverso, habría podido saber que tenía escasas posibilidades de éxito.

No lo olvidaré nunca: en las instrucciones decía que tras colocar las pastillas se sentiría algo parecido a una regla fuerte y que comenzaría la expulsión de restos ovulares. Llegados a este punto he de decir que me cago en el/la que escribió dichas instrucciones. Debería ser delito mentir siendo facultativo de la medicina, ir en contra de alguno de esos códigos que prometen cumplir: ese dolor no es el de una regla fuerte, ese jodido dolor es el de un parto. Un parto en casa, como ir a IKEA y montar tus propios muebles. Un parto de un embarazo de 11 semanas a lo DIY.

Debía empezar 24h después de las pastillas, pero empezó 3 días después. Sin avisar. De cero a cien en un cuarto de hora. Casi tan de repente como me puse de parto de mi primera hija.
Entonces debes tener un cuarto de baño cerca y no separarte de él entre contracciones, sudores y cagarte en la puta madre de la ginecóloga que decidió de forma unilateral hacerte pasar por eso por no mandarte directa a un legrado.
Horas después, sigues expulsando restos y creedme si os digo que no son restos de una regla fuerte. De ahí, debe salir el saco gestacional, de lo contrario, vas a una segunda tanda de pastillas. Entre tanta “cosa” esperaba que hubiera salido, pero no fue así.

Segunda tanda de pastillas dónde no pasó absolutamente nada y otra semana de larga espera para terminar en legrado. Gracias, repito, a la decisión unilateral que tomó la ginécologa que me tocó de urgencia.

Como os decía nunca piensas que perder un embarazo es lo que te va a pasar a ti. Tampoco imaginas a cuántas personas les ha pasado a tu alrededor hasta que lo cuentas y comienzan a llegarte todo tipo de experiencias basadas en hechos reales. Sí, reales, no toda esa gente que se suma a darte consejos vacíos que lo único que hacen es causarte dolor. Dicen que siempre se saca algo bueno de las cosas y en mi caso, saqué a personas que sin conocerme quisieron ayudarme y a las que estoy eternamente agradecida. A veces es más fácil contarle como te sientes a alguien que no está a tu lado físicamente. Quizá por vergüenza, porque no te traten con compasión. A saber por qué.

Soy una persona bastante alegre que suele estar bromeando constantemente y abusa de la ironía y el sarcasmo. Me recuerdo con esas horribles batas de hospital que te dejan el culo al aire, caminando en calcetines por los pasillos y el ascensor yendo al box dónde me prepararían para el legrado. Muy a lo Mister Bean. Mi única obsesión era que no me pusieran epidural porque yo quería caer inconsciente y al despertar, que todo hubiera pasado. Y eso pasó, sí, porque estaba tan ida que le dije a la anestesista que pesaba 15 kilos más de los que peso y el chute de anestesia me dejó tan ko que hasta soñé con el final de Juego de Tronos (la séptima temporada que acababa de comenzar)

Me desperté y me sentí bien por primera vez en dos semanas. No podía parar de llorar, no podía controlarlo, pero me sentía extrañamente bien. Tan bien, que bajé a atención al paciente a poner una reclamación por lo que consideraba había sido un trato injusto e injustificado contra mi persona durante todo el proceso previo al legrado.

En un par de días ya estaba inmersa en la rutina, de vacaciones en la playa, jugando con mi hija, sin dolor. Esperando la primera regla con ganas para hacerme una revisión y ver que todo estaba bien. Qué coño, podíamos volver a ponernos a ello en cuando me dieran ok en mi médico.

Y me dieron el ok, pero resulta que con la primera regla vino algo que recordaba muy bien de mi primer parto: un subidón y bajón hormonal que me impedía pensar con claridad, que me hacía sentirme triste, que me nubló el juicio y que me tiene montada en una montaña rusa desde entonces (y hace ya tres meses).

Y en eso estamos. En eso estoy. Recuperándome mentalmente mientras mi cuerpo, el sabio, me recuerda a diario con diferentes dolores cómo he llegado hasta aquí y qué hemos perdido por el camino. La ilusión, sobre todo, y el que iba a ser nuestro segundo bebé. Eso hemos perdido.

PD/ desde aquí dar las gracias a las personas de este mundo 2.0 que me han apoyado y animado estos meses. Os estoy muy agradecida y vosotros ya sabéis quiénes sois.

PD1/ no he repasado el texto por lo que habrá faltas y confusiones. No he querido volver a leerlo. Es la primera vez que me animo a hablar de ello íntegramente a pesar de haber charlado de ello en redes estas últimas semanas.

PD2/ a este relato se van a seguir un par de posts más dónde reflexionar sobre lo que ha pasado y por qué no, cagarme en todos esos consejos y frases hechas y vacías que he tenido que escuchar desde que perdí mi embarazo.

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29 Comments

Karenmalv 15 noviembre, 2017 at 12:01 pm

Me veo reflejada en ti en tantas cosas a pesar de ser distinto mi caso q no puedo más q emocionarme. El mal trato por parte de las profesionales, la condescendencia, el dolor de pasar un parto sin recompensa en tu casa…
Solo puedo decirte q ánimo, no estás sola, es muy duro y la gente no entiende q estés triste por ello, por eso te entiendo perfectamente. Sabes dónde encontrarme, si necesitas desahogarte, un besazo preciosa!!!

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Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 at 12:20 pm

Puede que lo que más me haya dolido de todo esto (al margen de la pérdida), haya sido el trato deshumanizado recibido. De ahí que pusiera una queja, que ojo, aún no ha recibido respuesta y eso que la semana pasada me dijeron que volvían a mandarla el departamento de ginecología. Parece que no quieran mejorar su forma de hacer las cosas.
Mil gracias Irene. Un beso grande.

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Carola López Moya 15 noviembre, 2017 at 12:14 pm

Hola Tamara, cuánto lo siento. Sé lo que es porque he pasado por lo mismo. De hecho, de una forma muy parecida. Esa deshumanización que describes es común a la atención en los abortos espontáneos, desde la creencia de que al ser un bebé de pocas semanas no importa. Precisamente hay hospitales que ya están implantando guías para la atención de la pérdida gestacional.

Mirar a los ojos, algo que sería tan reconfortante, le cuesta trabajo al médico que comunica una pérdida.

Hay un artículo que se llama Duelo perinatal, un secreto dentro de un misterio que es muy esclarecedor.

Deseo que la recuperación psicólogica y física lleguen pronto y con todo el cariño de los tuyos. Ese bebé estará en tu corazón siempre.

Un abrazo.

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Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 at 12:18 pm

Gracias por tus palabras, Carolina. Un abrazo.

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Lidita Swan 15 noviembre, 2017 at 12:25 pm

Me has dejado sin palabras al leerte. Creo que las personas que hacen comentarios como “bueno ya tienes a una”, “ya ha pasado” y este tipo de comentarios no ayudan nada, es más fácil escuchar, que te desahogues y dejar los consejos para otros momentos.

Me pareces muy valiente, has podido explicar todo lo que llevabas este tiempo por dentro y seguro que indirecta o directamente ayudas a muchas otras madres que estén pasando por lo mismo.

Estoy convencida que dentro de poco nos vendrás con buenas noticias y seremos tremendamente feliz por tí, primero porque conseguirás eso que quieres y segundo, porque a pesar de no olvidar nada de lo sucedido, podrás llevarlo de mejor manera.

Un abrazo enorme.

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Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 at 12:35 pm

Gracias Lidia.
Sí, bueno, no sé… ya veremos qué pasa en un futuro. Es mejor no pensar en ello mientras tratamos de “pasar página” mentalmente.

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Núria, the Viking's Mama 15 noviembre, 2017 at 1:34 pm

Hola, no puedo decirte lo identificada que me siento con este post ni darte ningún consejo porque no me considero nadie para hacerlo y menos sin siquiera haber pasado por una experiencia tan dolorosa. Solo quiero mandarte un abrazo 2.0, mucha luz y fuerza y que por supuesto estéis todo el tiempo del mundo que necesitéis para sobrellevar el duelo de esta pérdida.
Besos.

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Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 at 1:45 pm

Mil gracias Nuria. Gracias por tus palabras.

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Eva 15 noviembre, 2017 at 1:55 pm

Lo supe en su momento y sufrí contigo. También sabes que a una persona de mi entorno le pasó algo muy similar.
Verbalizarlo ayuda, ayuda mucho. Sabes por lo que lo digo.
Yo tampoco repasé el texto de los abusos, nunca me vi capaz.
Un beso enorme y es muy necesario que los tabúes dejen de serlo.

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Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 at 1:58 pm

Hay que quitarle el miedo a hablar de las cosas que duelen. Quizá así la gente empiece a asimilar mejor las cosas y respete más el duelo de los demás.

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Albertwo 15 noviembre, 2017 at 7:51 pm

Exacto Princi, hay que hablar de ello, con tus allegados pero también con quasiconocidos como yo, con todos los que te estimamos y queremos ser tu apoyo.
Hace poco, con una de esas amigas que compartimos en otro chat, sentí que por fin me desahogaba del todo (20 años después) y la única explicación que pude darle es que esa persona es ajena a todo lo que me rodea y eso permitió una confianza plena: es mi amiga y solo mía (ni de mi familia, amigos 1.0, compañeros…).
Un beso fuerte de tu gordo admirador 😘

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Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 at 7:55 pm

Es porque no tienen todo el conocimiento, no son del entorno, no pueden prejuzgarte. Así es más fácil, parece.
Muchachos gracias por todo, ya sabes.
Aquí estoy para lo que sea también.

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Vicky 15 noviembre, 2017 at 3:52 pm

Hola!!! No voy a darte palabras de ánimos, solamente te voy a dar lo que yo simplemente necesité, un abrazo de oso gigante!!! Mi pérdida fue hace 7 años y cada mes de octubre paso la misma pena. Mi legrado fue el 12 de octubre del 2010 y aún tengo en la memoria el sonido del desfile de las Fuerzas Armadas que tenían en alguna habitación de la planta de maternidad, mientras yo me retorcia de dolor y de pena tras el legrado. Yo pasé 15 días yendo cada 48h al hospital para hacerme beta y eco porque el valor seguía subiendo y en el útero no había nada, parecía que estaba en una trompa, pero un día en una de esas ecos, apareció en el útero, tan pequeño que no era viable, afortunadamente me evitaron las pastillas, fui de cabeza a legrado, perdona que entré para darte un abrazo y te cuento mi historia…
Tengo muy malos recuerdos de esos meses pero una de las peores cosas fue que la gente no te suele entender, no entienden tu dolor, no saben cómo ayudarte y te quitan el derecho al pataleo, a llorar tu pérdida, a llorar a tu hijo no nacido, porque mejor ahora que más tarde, porque la naturaleza es sabia, porque no le habías oído el corazón, porque no es para tanto, porque eres joven volverás a quedarte, en fin…. Qué te mando un beso enorme y perdona por el tochazo que te he puesto.

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Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 at 4:31 pm

Hola Vicky! Gracias por tus palabras. Entiendo lo que comentas.
Tienes razón, parece que no dejen que estemos tristes, que se llore, que duela… no entiendo el por qué.
Ya estoy mucho mejor, pero he tenido unos meses muy tristes.
Ahora poco a poco a mejorar.
Un abrazo gigante para ti también.

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Laura 15 noviembre, 2017 at 10:04 pm

Un abrazo enorme, e hiciste muy bien en poner una queja. Que mínimo que humanizar la atención e informar de todas las opciones que hay.

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Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 at 10:40 pm

Gracias Laura!

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LaTitaFriki 15 noviembre, 2017 at 10:53 pm

Ay, Princi,ya sabes mi historia y las veces que he pasado por eso,aunque lo del trato deshumanizado no me ha tocado, porque siempre ha sido por el privado y ahí se ve que no se juegan la clientela.
Cuando tú quieras,sabes donde me tienes.
¡Millones de besos y achuchones!

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Principesa de Preslav 15 noviembre, 2017 at 10:56 pm

Ay! Hola! Lo sé, lo sé. Y sabes lo que te aprecio y te agradezco tu ayuda.
Besos mil!

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Lia Jones 16 noviembre, 2017 at 1:07 am

Besotes y ánimos 2.0. Siempre digo que es ese grito al vacío que viene con la palabra que necesitas.

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z 16 noviembre, 2017 at 9:41 am

Princesa, aquí Z del chat de las locas. Siento mucho que te tratarán así, no me sorprende nada! Yo no perdí al BH2, pero pensé que sí, por un sangrado en la semana 7-8. Había sido embarazo sorpresa, nos acabábamos de enterar unos días antes, ni habíamos ido a la matrona, no había “historia”. Fui al hospital, no al tuyo, al OTRO, yo pensaba que lo había perdido y estaba tranquila porque bueno aún estaba en la fase de aceptar que estaba embarazada, no tenía ilusión ni nada aún. La gine me dijo “veamos si efectivamente estabas embarazada” me dijo, al principio no entendí, luego me di cuenta de que pensaba que era una “loca de los tests de embarazo” a la que le ha bajado la regla tarde. Ahi empecé a mosquearme. Dio positivo y me advirtió “eso no significa que estés embarazada, igual has estado y ya no”. Todo muy empático. Me hizo una eco y ahí estaba con latido y todo. “Que no había que ser tan histéricas”. Joder.

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Principesa de Preslav 16 noviembre, 2017 at 11:06 am

Vayas donde vayas encontraremos profesionales que no merezcan llamarlos así. Aunque tu hubieras sido una loca de los test, esa señora no tiene conocimientos suficientes para juzgarte, por lo que está fuera de lugar su actitud.
En fin.
Un besote grande Z!

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Monica 16 noviembre, 2017 at 1:10 pm

He pasado dos veces por lo mismo. Entre el mayor y el pequeño hubo dos perdidas. Es devastador, pero tuve la suerte de que mis médicas fueron empáticas y amables. Aún así te sientes sola porque la gente a tu alrededor quiere ayudarte y no sabe bien cómo y te dicen cosas como “bueno, ya tienes uno”, “mejor ahora que no más adelante”… pero poco a poco lo vas asimilando y puedes seguir adelante. Nunca se olvida, pero se sigue. Date tiempo, poco a poco y sin prisa. No es malo sentirse triste, es lo normal.

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Principesa de Preslav 16 noviembre, 2017 at 1:32 pm

Gracias Mónica. Por de pronto ya me encuentro bien físicamente, que no acababa de haberme recuperado después de 4 meses. Ahora poco a poco iré tratando de mejorar mentalmente. Un beso.

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Anusca77 17 noviembre, 2017 at 12:02 pm

Ufff te diría tantas cosas. Que te entiendo. Que viví el tema pastillitas con mi cuñada que se vino a casa conmigo para no estar sola en su casa perdiendo a su hijo (lo de que le llamen restos de óvulo sin comentarios) que a ella le dijeron que lo expulsara en el bidet para que mirara si salía todo ¿¿¿??? Claro nosotras, ella camarera y yo psicóloga viendo lo que expulsaba íbamos a saber si era todo, muy lógico. Y al final y después de pasarlas muy putas también acabó en legrado.
Y en mi caso estoy viviendo el apasionante mundo de la infertilidad así que si el momento hospital te resulta inhumano, un día te contaré el mundo clínicas de fertilidad. Más parece un banco que una clínica.
Espero y deseo de todo corazón que pronto puedas tener a tu segundo hijo cariñet.
Un beso

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Principesa de Preslav 17 noviembre, 2017 at 1:02 pm

Hola Asnuca!
Lamento mucho lo que estás pasando y también lo que sufrió tu cuñada. Espero que ya esté mejor.
Te deseo lo mejor y que pronto cumplas tu sueño.
Un abrazo fuerte.

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Crysania 20 noviembre, 2017 at 12:27 am

Jope Princi…me has recordado lo que me pasó en mi primer “embarazo” y lo absurda y exagerada que me hicieron sentir cuando estando de muy pocas semanas empecé a sangrar en el trabajo, aquello no parecía una regla ni de coña, pasé la tarde como pude y cuando salí el futuro BP estaba esperándome para llevarme a urgencias. Fui llorando todo el camino porque sabía que aquello se había acabado, y porque por poco que hubiese durado ahí había habido algo que formaba parte de mi y estaba desapareciendo. Cuando llegamos a urgencias tal como tu dices me hicieron entrar sola, hecha un manojo de nervios y llorando como una niña. Les explico como puedo lo que ha pasado, me hacen una eco y me espetan: “No se a que tanto drama, si aquí no hay nada. Es que no hay ni para hacer un legrado. Vete a casa, que esto es como una regla fuerte y a intentarlo en otra ocasión, pero tampoco hay que tomarse las cosas tan a pecho, hija”
Así que te entiendo perfectamente, y se que tu caso ha sido mucho peor, que ya estabas más avanzada y te hicieron pasar por la mierda esa de las pastillas…es insultante que se permitan tratarnos así como si no hubiese dolor y sentimientos de por medio, como si fuésemos meras incubadoras humanas que se vacían, se limpian y a otra cosa.
Un abrazo enorme y espero que tu reclamación sirva al menos para que alguien se replantee que no trabaja con robots, sino con personas.

Reply
Principesa de Preslav 20 noviembre, 2017 at 10:31 am

Hola!
Como dices, ¿qué ganan diciéndote algo semejante? ¿qué coño saben tus circunstancias? Pues habría lo que tenía que haber con las semanas de embarazo que tenías. ¿Cómo se atreven a decirte si eres o no una dramática? ¡Me parece indignante!
En fin. Siento mucho por lo que pasaste.
Un abrazo enorme.

Reply
Mamá Pingüino 20 noviembre, 2017 at 5:31 pm

No sabía nada, y lo siento muchísimo. Si, el aborto suele ser un tema tabú. Aunque para mí no lo es. Yo tuve uno en mi 5 inseminacion artificial. Siempre lo digo, nunca lo escondo. Y en el embarazo de bebé pingüino estuve sangrando todo el primer trimestre así que puedo entenderte muy bien, los miedos, las dudas… En mi caso tuve suerte de que me atendieron personas profesionales y correctas aunque me avisaron del riesgo de aborto, pero de una forma coherente. En la infertilpandy, en Twitter, he visto de todo tipo de situaciones con estos temas y se lo mal que se pasa y lo que se sufre. Desahógate y cuentanos siempre las cosas, que parece que las penas compartidas se llevan un poco mejor. Un abrazo.

Reply
Principesa de Preslav 20 noviembre, 2017 at 11:16 pm

Hola! Gracias por pasarte a escribir. Al final parece que la mayoría hemos pasado por algo parecido o conocemos a alguien que…
Es duro, pero hay que hablar de ello.
Un abrazo fuerte!

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