Este es el retrato personalizado de una persona muy especial al que su cuidadora le quiso hacer un regalo. Después de muchos años juntos al lado del otro, haciéndole frente a su enfermedad, me encargó un pequeño retrato tal y como lo recordará siempre: en su butacón morado y con su mantita a cuadros de la que nunca se separaba.

A él le encantó y para mí eso es lo más importante de todo.

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