Solo sé que no sé nada – terrores nocturnos

posted by Principesa de Preslav 7 agosto, 2016 7 Comments

Sólo sabes que no sabes nada cuando tu rutina se va al carajo y te encuentras con una criatura llena de miedos y que no quiere, bajo ningún concepto, oír hablar de irse a dormir porque tiene terrores nocturnos. Es después de 18 meses de dormir plácidamente, de verla tranquila y con la carita relajada dormir en su cuna, cuando la encuentras histérica, dando golpes, con unas lloreras que no ha tenido en la vida… es entonces cuando eres plenamente consciente de que, efectivamente, no sabes nada. Casi peor que Jon Nieve, que él no sabe nada tampoco, pero le escriben los guiones y no le va tan mal (por lo que se puede ver en la T6 de Juego de Tronos)

¿Cómo empezó todo?

Decir que yo lo llamo terrores nocturnos pero que en sí, ha sido miedo a quedarse sola. Y ¿por qué lo sé? porque mi hija ha sido siempre una marmota. Marmota del nivel dejarla sola en la cuna y cinco minutos después estar roncando. Dormir una media de 2 horas de siesta (a veces hasta 3) y dormir toda la noche desde las 9 hasta las 8 del día siguiente (con alguna ligera interrupción muy de vez en cuando porque ha perdido el chupete y no lo ha recuperado sola)

Nos mudamos y todo seguía igual. No notó el cambio de habitación como no lo notó cuando nos fuimos a vivir a casa de mi madre mientras nos hacían la reforma.

Y entonces un día, confiados como nos había hecho serlo la rutina, la dejamos durmiendo en su cuna mientras nos fuimos a la cocina a hacer la comida. Estábamos como siempre, hablando de nuestras cosas, cuando a Consorte se le ocurrió salir al salón y la escuchó llorar desconsolada.
No sabemos el tiempo que llevaba llorando ni por qué. Además, ese mismo día, la acuné en brazos un poquito y se volvió a quedar sopa sus 3 horas de siesta. No parecía haber nada extraño salvo el disgusto.

Pero entonces llegó la noche y no quería oír hablar de irse a dormir y mucho menos, de dejarla como de costumbre en la cuna sola.
De repente se ponía roja de ira, pataleaba, se volvía locuela, no quería brazos, no quería sofá, no quería nada de nada. Huía cada vez que la queríamos llevar a dormir. Parecía una escena de Benny Hill: ella dando vueltas a la mesa del comedor y yo detrás intentando cazarla.

Ahora nos lo tomamos un poco a broma, pero fue un infierno. No porque hubiera roto la rutina y eso nos afectara a nosotros sino porque había dejado de ser ella. Tenía miedo y no hay nada peor que tener miedo en tu propia casa.

La dormíamos en brazos y en cuanto la queríamos dejar en la cuna: SALTABAN LAS ALARMAS.

Pedir consejo

Después de quemar todos nuestros conocimientos y tener claro que no podíamos arreglar esto durmiéndola en su carrito y pasándola a la cuna después, porque era pan para hoy y hambre para dentro de dos horas… empezamos a pedir consejo a madres, abuelas, amigos, amigos 2.0…

Me recomendaron colechar cuando ya lo habíamos intentado, pero mi hija nunca ha querido saber nada de dormir con nosotros y fue casi peor intentar que se durmiera en nuestra cama. Hubo un día que muerta de sueño, la dormí en brazos, me recosté en otro cuarto y cuando ya estaba totalmente dormida, la dejé sobre nuestro colchón, pero fue sólo un día y fue casualidad. Después de eso, nada de querer oír hablar de meterse con nosotros en la cama.

He de decir que la frustración ha sido lo peor. Me he sentido inútil, insegura, frustrada y dolida.

Inútil por no saber qué hacer en el momento en el que peor estaba ella, histérica y desorientada. Yo trataba de cogerla en brazos, hablarle, cantarla, calmarla… y casi era peor. En una de estas pataletas antológicas, ella sola decidió subirse al sofá y dormirse allí. Y allí durmió la tía el resto de la noche (bien cogida por la sábana). Era horroroso saberse inútil.
Insegura porque a sabiendas de que lo que tenía era miedo, me volvía loca pensando que tenía que haber algo más por cómo se ponía. Me recordó a cuando era bebé y se ponía así. Aquello era por hambre y esto, evidentemente, por miedo. Pero ya sabéis que nos volvemos cluecas con los hijos y eso… sabiendo que era miedo, seguía creyéndome lo peor.
Frustrada porque soy muy lineal. Me gusta hacer las cosas de una forma y con mi hija aprendí que eso no podía ser, pero con el tiempo ella misma impuso una rutina con la que todo iba genial. Pero claro, como decía mi amigo Tang de Naranja en este postesto también pasará. Y tal y como pasó la rutina, pasaron los temores.
Mi frustración venía de todo lo anterior que os comento y sumado al sueño, claro, una se vuelve loca.
Dolida por una suma de todo lo anterior y sobre todo, porque veía que la niña no era ella misma. Había días que seguía riendo y jugando como siempre, pero las peores noches estaba enfadada, triste, cansada y obviamente, no era feliz. Me dolía verla así, tener miedo, no dormir en calma, no ser ella, no ser feliz.

¿Cómo se fue solucionando?

A continuación os hago una recopilación de consejos y cosas que hicimos para ir solucionando el pánico lentamente:

Luz de referencia

Ya cuando estuvo enferma por primera con 9 meses, nos costó mucho volver a conseguir que durmiera en calma. Ya entonces le pusimos una luz LED que cambiaba de color. También tenía a Mamá Pata que se encendía cuando lloraba y la ayudaba a calmarse hasta que íbamos nosotros.

Una amiga (y varios blogueros) me recomendaron poner una luz de referencia y eso es lo que hicimos.

oso-y-nube

Compramos una luz quitamiedos en Imaginarium (link al producto) que no nos terminó de convencer porque se apagaba solo al de unos minutos. Sabíamos que la niña necesitaba un punto de referencia fijo, así que viendo que le ayudaba a dormir más tranquila tener esa luz; le cogimos otra en Maison du Monde en forma de nube que se mantenía encendida toda la noche (link al producto)

Con estas dos cosas el tema fue mejorando, aunque todavía tenía pánico al despertarse. Necesitaba nuestra presencia por lo que fueron unas 20 noches de turnarnos a hacerle compañía cuando se despertaba asustada y llorando.

Espacio agradable

Cuando nos mudamos, intentamos que su habitación no cambiara mucho para que no perdiera la referencia que tenía de su anterior habitación.
Los muebles eran los mismos y los distribuimos de forma diferente, pero no parecía inquietarle. El color de la pared era diferente, pero le colocamos todos sus peluches, fotos e ilustraciones que ya tenía antes. También cosas nuevas que le gustaron las primeras semanas después de mudarnos, antes del caos.

Lo que sí hicimos cuando empezó a tener estos miedos fue comprarle otro protector de cuna.

protector-cuna

Antes tenía uno muy soso, sin nada que observar, así que como le gustan mucho los animales, optamos por este protector con elefantes, jirafas y leones con los que la podía entretener mientras se preparaba para dormir.

Era un avance ver que, al menos, volvía a querer meterse en la cuna (antes huía despavorida). Se quedaba sentada y le leíamos cuentos y jugábamos con los animalejos mientras ella iba cogiendo sueño y caía rendida. Después le dejábamos la luz puesta y a hacer guardia.
Otro pasito para que estuviera de nuevo a gusto en su cuarto y, sobre todo, en su cuna.

Cuentos para dormir y canciones

Siempre ha sido de mirar cuentos y de querer que le canten y le cuenten cosas. Hasta entonces, había noches que la podías dormir en brazos cantándole canciones.
Cuando empezó con el miedo no había forma de cogerla en brazos, así que la sentábamos en el sofá y leíamos cuentos. Después pasamos a leérselos en la cuna y a contarle cosas que se nos iban ocurriendo. Poco a poco, ella misma pedía ir a “locos”, cogía un cuento y se iba para su cuarto donde pedía que la subiéramos a la cuna.

Todo esto, como os decía, en un espacio de unos 20 días en los que retrasó la hora de dormir de las 9 de la noche a las 11:30.
Como perdía unas dos o tres horas de sueño diarios, por el día estaba más aletargada y tristona. Algunos ya me habíais alertado de que después de una de estas crisis, los críos retrasaron la hora de acostarse.

Cuando empezó a estar otra vez segura, fue volviendo a su rutina anterior y ahora vuelve a querer acostarse a las 9:30 (como tarde)

Todo pasará

¡Y todo pasó!

Cuando por fin vas un día a verla dormir, antes de acostarte tú, y te la encuentras tumbada boca arriba, sin chupete y una sonrisa dibujada en su cara relajada… sabes que ha pasado.
Cuando esa imagen se repite varias noches seguidas y se terminan las guardias y tu puedes volver a dormir tranquila porque ella está tranquila, sabes que ha pasado.

Así que desde aquí os doy las gracias a todos los que me habéis ayudado con vuestros consejos a conseguir que pasara y que mi hija volviera a dormir tranquila y yo no me volviera loca. Ya sabéis quienes sois y no quiero nombraros porque si me dejo alguno sería muy feo.

Si a alguien le sirve este post si cae en la misma crisis que nosotros, me doy por satisfecha.

¡Gracias a tod@s!

Puede que te guste también...

7 Comments

Ocurrenciapeque 8 agosto, 2016 at 9:00 am

Me alegro que se haya solucionado y que tengáis una sonrisa en su carita.
Es verdad que se pasa muy mal al ver que ella está sufriendo y no sabes qué hacer ni qué decir… y lo que se os ocurre no funciona… es desesperante…
El tiempo, ese tiempo que parece que no pasa o es lento para morirse, ese “tiempo” a veces es el que falta para que tu #peque pase por ese momento, por esa adaptación necesaria que requiere ser un niño…
Me parece fantástico vuestro gesto de pedir ayuda y por supuesto, genial todo lo que habéis llevado a cabo para solucionarlo, mejor imposible.
Ahora a dormir y que tengáis dulces sueños 😉

Reply
Principesa de Preslav 8 agosto, 2016 at 2:10 pm

Es un alivio cuando vuelve a estar tranquila y es más ella.
Gracias!

Reply
El Papá Cavernícola 8 agosto, 2016 at 11:42 am

Me alegro mucho de que se solucionara. Si, al final todo pasa, pero mientras pasa o no pasa se hace eterno y se pasa fatal.

Reply
Principesa de Preslav 8 agosto, 2016 at 2:09 pm

Sí, gracias. Ya cuando ha pasado te parece que no ha sido tanto, pero durante el proceso es horrible.

Reply
Mamacuchufleta 8 agosto, 2016 at 4:00 pm

Madre mía que mal debisteis pasarlo! !Con Churreta también tenemos una buena rutina de sueño pero está claro, nunca se sabe. Me alegro que haya pasado todo y duerma feliz. Besitos!

Reply
Mamadichosa 25 agosto, 2016 at 3:26 pm

Me alegra de que la crisis pasara. Mi peque de momento duerme como la tuya. Menos de recién nacida ha sido perfecta para dormir. La acabamos de cambiar de habitación y no ha notado el cambio para nada. Pero siempre ando ojo avizor por si se produce una de estas crisis. Sin duda, tus consejos me servirán de mucho si llegamos a vivir esta situación, que seguramente la tendremos cuando menos lo esperemos. Un abrazo!

Reply
Principesa de Preslav 25 agosto, 2016 at 3:30 pm

Hola!
Aprovechad, creo que tener hijos dormilones es de lo mejor que puede pasar cuando son pequeños.
Ahora está malita y vuelve a estar rebeldona, pero no se la puede culpar.
Hemos aprendido la lección.
Un beso

Reply

Leave a Comment